¿Tu negocio vende… pero realmente gana dinero?

Los errores de costos y precios que pueden hacer que un pequeño negocio trabaje cada vez más y gane cada vez menos

Uno de los errores más comunes entre pequeños empresarios es confundir ventas con ganancias. Ver dinero entrando constantemente puede producir la sensación de que el negocio marcha bien.

Sin embargo, facturar más no necesariamente significa ganar más. El verdadero indicador está en cuánto dinero queda después de pagar todos los costos necesarios para producir esa venta.

El precio no puede basarse solamente en la competencia

Muchos emprendedores establecen sus precios preguntando cuánto cobran otros negocios. El problema es que desconocen los costos, estructura y rentabilidad de esos competidores. Cada negocio necesita conocer sus propios números.

Supongamos que un servicio se vende por $250. Si la mano de obra cuesta $110, los materiales $20, el transporte $15, las comisiones y otros gastos $15, y corresponde asignar $30 de gastos generales, la ganancia real sería solamente $60.

A primera vista, el propietario podría pensar que ganó $140 después de pagar empleados. En realidad, una vez considerados los demás costos, el resultado es muy diferente.

Los gastos invisibles también cuentan

Seguro, teléfono, publicidad, software, vehículos, alquiler, contabilidad, mantenimiento y tiempo administrativo son algunos gastos que frecuentemente se olvidan al calcular precios.

También existe otro costo que muchos propietarios ignoran: su propio tiempo. Si el dueño trabaja 60 horas semanales para que el negocio funcione, pero nunca incluye el valor de ese trabajo en sus cálculos, parte de la aparente “ganancia” puede ser simplemente un salario que nunca se pagó.

Cinco números que todo empresario debería conocer

No hace falta ser contador para comprender la salud básica de una empresa. Todo propietario debería poder identificar rápidamente sus ventas, costos directos, margen bruto, gastos generales y utilidad neta.

Especialmente importante es conocer la rentabilidad de cada producto o servicio. Un negocio puede tener algunos clientes muy rentables y otros que prácticamente no dejan dinero.

Incluso aumentar las ventas puede convertirse en un problema si cada nueva venta genera muy poca utilidad.

Trabajar más no siempre es la solución

Cuando falta dinero, la reacción natural suele ser buscar más clientes. Pero antes de vender más conviene preguntarse si lo que ya estamos vendiendo tiene el precio correcto. A veces el negocio no necesita más trabajo. Necesita mejores márgenes. Revisar costos periódicamente, identificar servicios poco rentables y ajustar precios cuando sea necesario puede resultar incómodo, pero es parte fundamental de administrar una empresa saludable.

El objetivo de un negocio no debería ser simplemente mantenerse ocupado. El verdadero objetivo es crear una empresa sostenible que genere suficiente ganancia para crecer, enfrentar imprevistos y recompensar adecuadamente el trabajo y el riesgo de quien la construyó.

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