Trabajadores un tema crucial

EDITORIAL

Actualmente el tema de la defensa de los trabajadores es crucial para ratificar los aportes de la comunidad latina al crecimiento de esta nación.

Mientras para una gran mayoría de neoyorquinos el Día del Trabajo representa un referente del fin del verano y aprovechan para organizar la última escapada de vacaciones o los asados con familias y amigos, o para los más “americanizados”  es el inicio de la temporada de fútbol americano, las carreras de autos o el abierto de tenis, el Día del Trabajo representa un hito en la historia nacional e internacional por la importante lucha de los grandes grupos sociales para lograr justicia e igualdad.

En el ambiente anti-inmigrante que vive la nación, recordar ese proceso de lucha por los derechos de los trabajadores y como parte de ellos de los trabajadores inmigrantes, cobra un sentido excepcionalmente importante, no solo en términos de cuantificar los aportes en impuestos, en movimiento a la economía, la creación de fuentes de empleo, la productividad, la presencia multicultural de la ciudad, además es un momento de que los líderes sindicales locales latinos deben replantear su trabajo.

Hemos visto con tristeza, como algunos sindicatos obreros con presencia latina han sido usados para apoyar al llamado socialismo del siglo XXI justificando la presencia de emigrantes de esos países que son parte de las uniones. Está documentada la participación de directivos y miembros de los sindicatos apoyando a representantes de partidos políticos de países extranjeros, que actualmente se encuentran bajo graves acusaciones de corrupción, saqueo a los erarios nacionales locales e incluso de order la persecución, secuestro y asesinato a opositores políticos. Es algo serio en lo que debe tomar cartas la AFL-CIO e incluso el gobierno federal.

El movimiento laboral de Nueva York no nació para reforzar proyectos políticos foráneos, si no para luchar por el bienestar de los trabajadores dentro de este país y en esta ciudad de inmigrantes. La participación de los sindicatos en la política local se comprende y justifica por el respaldo mutuo entre grupos sociales integrados por trabajadores y oficiales electos que apoyan agendas para lograr que se reconozcan sus beneficios y en ese sentido, hay que reconocer que el Partido Demócrata ha demostrado un respaldo a defender a los trabajadores del abuso de las grandes corporaciones privadas, así como de los medianos y pequeños negocios que han tratado y continúan generando riqueza a base de explotar y abusar de sus trabajadores, sin reconocer derechos como pago de horas extra o sobre tiempo, pago de beneficios de ley, pago de salario mínimo, particularmente de inmigrantes que por desconocimiento, temor o inseguridad de su estatus migratorio, son la presa fácil de patronos oportunistas que se aprovechan de ellos.

Actualmente es difícil imaginarse que niños y mujeres eran explotados en minas de carbón y factorías, como esperamos que en un futuro no muy lejano sea inimaginable que las mujeres sean presionadas a soportar acoso sexual por parte de los cocineros, dueños de restaurantes, propietarios de negocios o jefes, para obtener o mantener sus puestos de trabajo.

Nuevos retos y planteamientos por parte de las llamadas minorías, mujeres, inmigrantes, grupos LGTB, refugiados, soñadores, incluso los nativo-americanos, se acumulan para ejercer presión en la lucha por sus derechos humanos y como parte de ellos de sus derechos laborales. Lo lamentable es que entre estos grupos se camuflan algunos intereses turbios, foráneos, intereses individuales de un sector que claramente se identifica como el “clientelazgo” de regímenes y gobiernos extranjeros que usan a estos grupos para acceder a las autoridades de los Estados Unidos y por lo menos lograr retratarse con ellos para usar esas imágenes y sustentar sus débiles méritos al ocupar puestos que han recibido a dedo, sin preparación, sin méritos académicos ni profesionales y sin integridad moral.

El Desfile del Día del Trabajo en Manhattan, no tiene la misma cobertura de los medios hispanos, porque no está comercializado como por ejemplo el Desfile de la Hispanidad. Es obligación de la prensa dar cabida a todos los grupos de la comunidad, incluyendo a los trabajadores, a pesar de que los medios son mayoritariamente empresas privadas y les produce escozor el respaldar movimientos que también pueda afectarle, ya que especialmente en el mundo del periodismo, no existen regulaciones que garanticen el trabajo de los escritores, reporteros, periodistas, presentadores a nivel de sindicatos que respalden sus derechos laborales.

Los medios de comunicación prefieren no dar luz al movimiento obrero por sus propios temores, pero deberían dar ejemplo de que apoyan a la comunidad, respetando el trabajo de sus profesionales, pagando lo que corresponde, particularmente la prensa escrita, que ha optado por comprar información novelera de agencias internacionales, que no expresan los asuntos propios y muy particulares de las comunidades, barrios y ciudades en la que estos periódicos operan.

El Desfile del Día del Trabajo en Nueva York, no solo es el primero en la historia nacional, es una manifestación de gremio y de familia, las bases de la sociedad, de la defensa del trabajo, de los derechos de la gente sobre cuyas espaldas descansa la actividad de la ciudad y los políticos reconocen su importancia, por ello en esta época pre-electoral, no cabe duda que los candidatos estarán el sábado 8 asistiendo para darse un baño de popularidad entre electores que aportan no solo votos, además fondos para las campañas y a sus miembros para el trabajo proselitista.

Evocamos el legado del gran activista y pionero laboral, el México-Americano César Chávez, quien en 1962 organizó un sindicato para los trabajadores agrícolas e inició una lucha nacional pacífica, para mejorar su situación, enfrentando situaciones como campamentos en condiciones miserables, contratistas corruptos, malos salarios por jornadas de trabajo agotadoras, racismo y discriminación. Un verdadero líder, que renunció a sus beneficios individuales, realizó varias huelgas de hambre y entregó tres décadas de su vida por ideales superiores que perviven en el tiempo.

Existen buenos líderes sindicales y hay otros que por dignidad deberían dar paso a gente nueva, con integridad y mayor lealtad a los ideales de esta nación, en lugar de servir a los macabros proyectos de tiranos extranjeros.

Celebramos el Día del Trabajo en su esencia y sus elevados valores en este momento crucial de defensa de los trabajadores honestos, que llegan a esta nación para engrandecerle, no para vivir a su costa.

En Nueva York los trabajadores siguen luchando por sus derechos

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