
Ana Ramírez, Amador Rivas, Patricia Avendaño, Zoilo Camilo y Luis Gil, Augusto Fernández, Rubiela Correa, son algunos nombres de las personas que continúan en resistencia soportando hambre y sed, desde que se declararon en “huelga de hambre” el pasado martes 16 de marzo.
Estas personas que se encuentran en las afueras de La Iglesia Judson Memorial, ubicada cerca de Washington Square Park en Manhattan, representan a los miles de trabajadores esenciales que diariamente circulan por las calles de la ciudad de Nueva York.
Son estos rostros, que valientemente decidieron dar un paso al frente para exigir que sus voces sean escuchadas. “Estamos en esta lucha digna para apoyarnos entre nosotros mismos que, desde el año pasado no hemos recibido nada”, dijo Zoilo Camilo.
Pero, soportar los embates que significa privarse de alimentos no es realmente determinante, para lo que realmente han soportado durante años, siendo excluidos, o vistos como un número más por parte de las autoridades, que no han valorado su trabajo.
A pesar de la medida extrema realizada por los trabajadores en medio de una pandemia que ha dejado luto y dolor a las familias neoyorquinas. Este, es el último recurso que emplean para que “los legisladores nos tomen en cuenta” y cada una de sus demandas, no solo sea escuchada, sino “cumplida”.
Según un informe publicado por la oficina del alcalde, en la ciudad de Nueva York, viven más de medio millón de indocumentados.

Durante el pico de la pandemia, las personas indocumentadas fueron las primeras en ser despedidas de sus trabajos, quedando en el desempleo y sin ingresos.
Enfrentando la debacle económica, el hambre y desalojos de sus hogares. Teniendo que recurrir a los bancos de alimentos que ofrecían organizaciones sociales y benéficas en algunos puntos de la ciudad.
Muchos otros, para mantener a sus familias, estuvieron obligados a desafiar directamente la pandemia, convirtiéndose en trabajadores esenciales, por ejemplo, los repartidores de comida, trabajadores del campo, procesadores de alimentos, servicio de limpieza, entre otros, que, por su condición laboral, no podían realizar trabajos a través de la aplicación Zoom.
En la ciudad de Nueva York, les rindieron homenaje y los llamaron esenciales cuando se trató de trabajar, pero los excluyeron de cualquier ayuda para sobrellevar la crisis.
No obstante, ese esfuerzo de cientos de trabajadores en su mayoría indocumentados, no ha sido retribuido económicamente por el gobierno federal, estatal o local, a pesar de que miles de ellos desde que llegaron a los Estados Unidos y trabajan, han pagado sus impuestos, representando así, ingresos económicos al país.
“No es solo que se lo merezcan, es que se lo han ganado. Confiamos en ellos para ayudarnos a criar a nuestros hijos, limpiar nuestras casas y cuidar de nuestros adultos mayores", dijo la senadora estatal Jessica Ramos, en una conferencia de prensa durante el cuarto día de huelga de hambre.
No es ningún secreto que durante la pandemia del COVID-19, las comunidades latinas, afroamericanas e inmigrantes fueron la más afectada, representando el mayor índice de contagios y fallecidos, según los datos ofrecidos por varias organizaciones de la ciudad de Nueva York y los números reflejados en el Departamento de Salud del estado.

Exigencias de los trabajadores excluidos
El presupuesto propuesto por el gobernador Andrew Cuomo, que fue presentado a inicios de este año, no incluyó dinero para los trabajadores que anteriormente quedaron fuera del alivio económico federal.
Las principales demandas a las autoridades son: ingresos de emergencia, la creación de un fondo para los trabajadores excluidos, el pago de impuestos a los multimillonarios de Nueva York y la aprobación de la Ley NY HERO.
"Ayuno para los olvidados", a como ellos han denominado esta acción, la mantendrán firme hasta el 1 de abril. Último día que, por mandato constitucional, debería estar aprobado el presupuesto estatal.
Los huelguistas alegan que no han recibido ninguna de las tres ayudas entregadas por el gobierno federal, por lo que, ejercerán presión al gobernador Andrew Cuomo y a los legisladores estatales para la creación de un fondo de alivio para los trabajadores excluidos de $ 3,5 mil millones, que les brindaría asistencia económica a los residentes indocumentados de Nueva York.
“Estos son los hombres y mujeres que han mantenido nuestra ciudad a flote”, dijo la asambleísta estatal Carmen De La Rosa.
Según el plan de $3.5 mil millones apoyado por varias organizaciones, las personas que sean elegibles recibirán pagos retroactivos a partir del próximo mes, seguidos de pagos mensuales fijos de hasta $3.300 durante el resto del año.
Estas acciones serían supervisadas por el Contralor del Estado y financiado por nuevos impuestos a los millonarios y las corporaciones que, de aprobarse, recaudarían aproximadamente $7 mil millones.

Ana Ramírez, originaria de Colombia, trabajadora del área de restaurantes, es un ejemplo de las miles de personas en la ciudad de Nueva York, que fueron despedidas hace aproximadamente más de un año.
“Quiero que le quede bien claro a esta nación. Ya no nos vamos a conformar con que nos digan Good Job (buen trabajo). Ahora queremos que las leyes sean justas porque hemos trabajado con amor, con honra, con dignidad y amamos a esta patria. No soy solo yo, detrás de mí se encuentran miles de familias. Aquellos que trabajaron en las panaderías para hacer el pan que los ricos comieron durante esta pandemia espléndidamente”, dijo Ramírez.
El que el gobernador no se pronuncie, les da más fuerza a estos trabajadores para seguir en la primera línea de esta huelga. Esa indiferencia para ellos, no se compara con el dolor que han sufrido las familias que perdieron un ser querido durante esta pandemia.
“Como mujer y trabajadora se me ha pisoteado, se me ha olvidado y excluido. No pedimos nada regalado, llevo 18 años pagando impuestos, no tengo récord criminal y quiero decirles que mi huelga apenas va comenzando, porque si me quieren ver muerta de hambre lo van a ver”, aclaró Ana Ramírez, como una muestra de los miles de trabajadores que merecen recibir un alivio económico por parte del estado.
En agosto del 2020 durante la pandemia, la organización Make the Road (Se Hace Camino) realizó una encuesta, y descubrió que el 98% de los trabajadores indocumentados desempleados, no habían recibido ningún tipo de alivio económico por parte del Gobierno federal o estatal.
Desafortunadamente las leyes de inmigración en Estados Unidos son regidas directamente por el gobierno federal, y lo que pueden hacer los legisladores estatales es bastante limitado.
A pesar de ello, han tomado acción, y debido al empuje de algunos asambleístas y senadores estatales, se logró establecer un fondo de $2,1 mil millones para los trabajadores excluidos.
Los huelguistas junto a varias organizaciones y el apoyo de algunas legisladoras latinas, entre ellas, Jessica Ramos, Carmen de la Rosa y Jessica González-Rojas, mientras continúan las negociaciones con el gobernador Cuomo por llegar a un acuerdo presupuestario, aspiran alcanzar la cifra de $ 3,5 mil millones que se necesitan para la comunidad.

Impuesto a los millonarios
Según explicó la representante del Distrito 13, senadora Jessica Ramos, este fondo saldría del presupuesto y de los impuestos que se pretenden imponer a los millonarios del estado para que las personas puedan “pagar sus rentas y poner comida sobre su mesa”.
Solo en el estado de Nueva York existen 118 multimillonarios. Más que en cualquier otro estado o país del mundo.
Esas personas durante la pandemia del COVID-19, entre los meses de marzo y julio elevaron su patrimonio neto a 565 mil millones de dólares debido al incremento de las compras en línea.
Es decir, las grandes corporaciones se enriquecieron, mientras millones de personas en todo el país quedaron en el desempleo y los pequeños negocios en bancarrota.
Con la cuota de esos impuestos y las ganancias de ese capital que se pretende cobrar a los millonarios, se crearía un fondo que aseguraría un rescate para los miles de familias trabajadoras que quedaron fuera de todos los programas de subsidios salariales y ayudaría a las personas excluidas a que reciban ingresos económicos.

Durante todo el 2020, la pandemia del COVID-19 generó un déficit presupuestario y devastó la economía local, dejando al descubierto las desigualdades que de larga data ha experimentado la ciudad.
“Nosotros en Nueva York, solo queremos una fracción de esas ganancias”, dijo la senadora Ramos, debido a las distópicas metáforas que paradójicamente enfrenta la ciudad de Nueva York, que durante el pico de la pandemia aumentaron los desalojos de personas que fueron enviados a situación de calle, mientras que otros, adquirían casas de más de 100 millones de dólares en barrios exclusivos de Manhattan.
La Community Service Society of New York (CSS), que se encarga de abordar la disparidad económica, durante una investigación realizada el año pasado, descubrieron que la tasa de desempleo oficial de la ciudad de Nueva York en agosto de 2019 era del 3,8 por ciento, y en agosto de 2020 se cuadruplicó al 16 por ciento, una de las tasas más altas de los Estados Unidos.
Con las discusiones llegando a su punto más álgido mientras se acerca el 1 de abril, los legisladores estatales de ala demócrata en Albany enfrentan un dilema con este tema.
La líder de la mayoría del Senado, Andrea Stewart-Cousins, dijo recientemente que el presupuesto estatal debe basarse en “equidad”.
En su contraparte, el gobernador Andrew Cuomo, sostiene que el gasto no requiere aumentos significativos en los impuestos.

Aprobación de la Ley HERO
La indignación de los cientos de neoyorquinos, no es ajena, debido al creciente número de fallecidos.
Durante la pandemia se enfrentaron al virus en sus lugares de trabajo sin el debido equipo de protección, que les garantizará no contagiarse.
Las autoridades en Nueva York, no han hecho lo suficiente para proteger a los trabajadores esenciales que batallaron en la primera línea.
La fuerza laboral de los trabajadores de la salud, de supermercados, del transporte público, de limpieza, los trabajadores agrícolas, y muchos otros, continúan arriesgando sus vidas para mantener en movimiento a la ciudad de Nueva York.
Los trabajadores de limpieza, por ejemplo, enfrentan una situación crítica. Según una encuesta de la organización Se Hace Camino, estas personas no tenían acceso a seguro médico mucho antes de la pandemia, no reciben su salario completo, y peor aún, son víctimas de robo de salario.

Muchas de las personas que no tienen seguro de salud no pueden ser atendidas en los hospitales, siendo automáticamente rechazados. Por ello, los trabajadores excluidos exigen que se incluya en el presupuesto $20,000 millones para un seguro médico a los inmigrantes.
No existe una cifra exacta de personas que son rechazadas en los hospitales, regresando a sus casas muchas de ellas a morir. Estas acciones inhumanas no pueden ser denunciadas ni expuestas, debido a que las personas en su mayoría son inmigrantes indocumentados que prefieren callar por temor a ser entregados a los funcionarios de ICE y ser regresados a sus países de origen.
Un informe del contralor de la ciudad de Nueva York, encontró que el 36 por ciento de los trabajadores del servicio de limpieza no tienen estatus legal.
De llegar a ser aprobada, la Ley de Salud y Derechos Esenciales de Nueva York, o Ley NY HERO. Básicamente, se impondría multas a las empresas que no adopten normas para proteger a los trabajadores, y promulguen la salud y la seguridad para detener la propagación del COVID-19.
Esta legislación vital crearía protecciones contra enfermedades infecciosas que aún no existen en muchos lugares de trabajo y negocios esenciales en todo el estado.


























