
En Nueva York, 7.1 millones de personas son elegibles para recibir la vacuna contra el COVID-19, dentro de ese selectivo grupo no se encontraban cientos de trabajadores esenciales que diariamente se les ve por las transitadas calles de la ciudad.
Nos referimos, a los trabajadores de reparto, quienes durante el pico de la pandemia realizaron un trabajo de vital importancia al entregar cientos de paquetes de alimentos a los neoyorquinos que empezaron a trabajar desde sus casas.
En reiteradas ocasiones las autoridades del estado y la ciudad han destacado que la distribución de las vacunas debe ser de “manera rápida, justa y equitativa”, y de este modo, asegurar que las comunidades más afectadas por la pandemia la reciban.
Si bien esto no es posible cumplirlo a cabalidad, las autoridades poco a poco han venido avanzando en este proceso de vacunación colectiva y agregando más personas a los grupos elegibles para recibir sus primeras dosis.
Tal es el caso de Javier Contreras, un trabajador de reparto originario de Honduras que lleva más de 7 años realizando esta misma labor en varios restaurantes de la ciudad de Nueva York, quien mostró su felicidad al enterarse que ahora es elegible para recibir la vacuna.
“Ya era hora que nos incluyeran a nosotros en este grupo, desde que inicio la pandemia no hemos dejado de trabajar, y aun así siempre nos dejan de último en todo. Para los políticos no existimos ”, dijo Javier.
En este rubro nadie está a salvo y decenas de personas que se quedarán sin empleo debido a la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19, en este airoso trabajo una fuente de ingresos.
Los esfuerzos por incluir a estas personas en el grupo 1B han sido portentosos, autoridades electas y organizaciones sociales han unificado esfuerzos.
La senadora estatal de origen colombiano Jesica Ramos, el pasado 11 de enero envió una carta al Gobernador Cuomo y el director del Departamento de Salud del estado solicitando que se ampliara la categoría 1B, para incluir a los trabajadores de reparto y los conductores de servicios de vehículos compartidos.
Argumentando que la pandemia global del COVID-19 ha dejado al descubierto sus malas condiciones laborales por falta de equipo de protección personal, exponiéndose ellos y sus familiares a cualquier contagio del virus, por la naturaleza de su trabajo.
Una carta que, a pesar de no haber obtenido respuesta por su remitente, si obtuvo valor y empuje en la solicitud, cuando el gobernador Cuomo, anunció que el personal de la industria de restaurantes podrá programar sus citas para recibir sus vacunas.
Entre ellos, se encuentran los trabajadores de reparto, incluidos los que trabajan para aplicaciones de entrega de comida.
Cuomo dijo que los “gobiernos locales tomen una determinación de lo que se adapta mejor a su situación”, por lo que el alcalde Bill de Blasio está considerando si agregar trabajadores de restaurantes a la lista de elegibilidad de vacunación de la ciudad.

Gracias al aumento de un 20 por ciento de suministros de vacunas por parte del gobierno federal al estado de Nueva York durante las próximas tres semanas, el gobernador tomó la decisión de incluir a los trabajadores de restaurantes.
Los cientos de trabajadores que desde hace un tiempo forman parte del ruidoso ambiente que se caracteriza a la Gran Manzana, se les ve diariamente abrirse paso entre los taxis o los vehículos particulares, para entregar puntualmente sus paquetes a los exigentes, pero "tacaños clientes".
Hasta que te conviertes en repartidor de comida te das cuenta de los peligros que representa este trabajo, que por lo general es mal pagado, pero a través del empuje de organizaciones como Proyecto de Justicia Laboral se han venido abriendo paso para exigir mejores condiciones laborales.
Ligia Guallpa, como directora de la organización al enterarse de la noticia, dijo que esta es una “victoria que fue obtenida desde las calles por repartidores de comida que están levantando para exigir protecciones esenciales”.
Guallpa espera trabajar con el alcalde Bill de Blasio para que estos cientos de trabajadores obtengan la vacuna contra el COVID-19 gratuitamente, sin importar su estatus migratorio.
“Los repartidores de comida cumplen un papel crucial en la recuperación de la ciudad; sin ellos, nadie come y la industria de los restaurantes se desmorona ”, dijo la dirección ejecutiva de la organización, Ligia Guallpa en un comunicado compartido con Impacto Latino.
En octubre de 2020 por primera vez realizó una marcha en las principales calles de la ciudad exigiendo justicia y condiciones básicas, un trabajo que normalmente es realizado por personas con estatus no legal, lo que no les permite recibir ningún tipo de ayuda o alivio económico.
La entrega de alimentos se está convirtiendo en uno de los trabajos más peligrosos. Estos trabajadores inmigrantes de primera línea que reciben bajos salarios están experimentando ataques violentos, robo de bicicletas y exposición al virus durante sus turnos laborales.
“Nosotros estamos expuestos al virus más que cualquier otra persona, visitamos edificios, hospitales, casas. Siempre estamos tocando todo y después obligatoriamente tenemos que revisar nuestro celular para ver si tenemos otro pedido ”, dijo Javier Contreras, mientras se frotaba las manos con alcohol líquido después de realizar una entrega.
Taxistas y trabajadores de restaurantes elegibles para vacuna en Nueva York


























