Teatro LATEA estrena "Días Eternos" con tres grandes actuaciones

El Teatro LATEA presenta la obra “Días Eternos” de Carlos Pais, en su teatro del Centro Cultural y Educacional Clemente Soto Vélez.   Foto cortesía Teatro LATEA
El Teatro LATEA presenta la obra “Días Eternos” de Carlos Pais, en su teatro del Centro Cultural y Educacional Clemente Soto Vélez. Foto cortesía Teatro LATEA
 
Por Nilda M. Tapia
IMPACTO LATIN NEWS
 

El Teatro LATEA presenta la interesante obra en un acto  “Días Eternos”, de Carlos Pais, en su teatro del Centro Cultural y Educacional Clemente Soto Vélez.

Bajo la dirección de la argentina Beatriz Córdoba, es una obra que trata dos problemas de nuestros días que están cambiando las costumbres de nuestra sociedad moderna: el desempleo y la vejez.

Miguel es un hombre desocupado y ya decidido a no buscar el trabajo que le niegan por haber llegado a esa madurez que para encontrar algo que hacer es demasiado entrado en años y para competir con los jóvenes de hoy, su preparación ya ha quedado en desuso.

Pero de algo tiene que vivir; y ya decidido a dejar la exquisitez de lado, acepta una oferta de cuidar a un vecino anciano.

José, por otro lado, tiene una discusión muy seria con su esposa y decide abandonar el hogar.

¿Pero dónde irá a vivir?

Después de pasarse un día de vagabundo y sin rumbo por las calles de su ciudad, se acuerda de su amigo Miguel, que ha pasado ya por las mismas circunstancias y decide ir a visitarlo.

El tercer personaje, Don Nicola, es el anciano que cuida Miguel y que sufre las consecuencias de un derrame cerebral, sin poder hablar ni bastarse a sí mismo.

El diálogo picante y típico del Río de la Plata es un constante contrapunto entre los dos amigos.

El sorprendido Miguel recibe a José y no sabe cómo explicarle que no puede hospedarlo en su pequeño departamento.

Por otro lado, su orgullo le impide decirle el motivo principal, su nuevo trabajo.

El pugilato verbal es entretenido y llega a producir una cierta jocosidad por las estratagemas que se gastan ambos personajes: José, tratando de reducirse a una mínima expresión para ser aceptado en el reducido espacio y Miguel en una lucha interna tremenda entre favorecer al amigo en desgracia y divulgar su nueva ocupación nada menos que a su mejor amigo.

Pero el tiempo se impone y Miguel debe abrir la puerta para aceptar a su paciente, sin quedarle otra alternativa que exponerle a su amigo su nuevo trabajo de cuidar un anciano.

Del drama pasamos ahora a una comedia de humor negro, donde los dos amigos deciden compartir el azaroso y poco atractivo quehacer de cuidar un anciano desvalido.

Desde el aseo hasta la alimentación todo es novedad para el recién separado José, mientras que la destreza de Miguel lo pone en una aventajada posición de mando.

Una acción cae en otra más comprometida y el anciano termina en el suelo, con sus ojos desorbitados.

Los tres actores son tres pilares del teatro en español de Nueva York.

Nelson Landrieu en el personaje de Miguel llena el escenario con su arrulladora presencia.

Sus mordaces ocurrencias caen de plano y sin anestesia.

Su personaje no puede ser más auténtico.

El personaje que me sorprendió fue José, hablando con un acento rioplatense más atinado, pero muy genuino.

Me costó creer que se trataba del actor de carácter, Mateo Gómez, muy dominicano él.

“Qué quieres, tantos años al lado de uruguayos y argentinos aquí en LATEA …a uno se le pega”, me comenta luego de felicitar su convincente y natural labor escénica.

Pero cuando llegué a Juan Villarreal, ¿qué hago?, lo felicito, me pregunté.

Villarreal me explicó el tremendo esfuerzo que tuvo que hacer gesticulando y evitando las palabras.

“Me costó mucho más esfuerzo que si hubiera tenido cincuenta parlamentos", comentó.

Y es evidente que luego de analizar lo visto, el personaje que tiene que crear constantemente por la falta de parlamento es el Don Nicola.

Un anciano que en sus balbuceos deja entrever que en sus años buenos, había llegado a ser un respetado catedrático universitario.

En síntesis, “Días Eternos” trata de la gran adaptabilidad de todo ser humano frente a la necesidad de sobrevivir.

Miguel y José, dominando cada cual su orgullo de varón, mientras que el anciano Don Nicola, su mente le ayuda a recordar esos versos que recitaba de Oliverio Girondo.

Y sí, sirvieron para que José descubriera que “el viejo habla, ché…. Lo que pasa es que hay que prestarle atención y adivinar lo que dice en sus balbuceos…”

“Días Eternos” es eso; ese tiempo que tenemos que vivir sin grandes esperanzas; sin el derecho de aspirar a mejorar; sin un futuro de grandes proyecciones y saber acomodarnos a nuestras posibilidades.

Es una obra que nos divierte mucho con dimes y diretes, pero que en el fondo nos deja una profunda y sabia inquietud.

Excelente ritmo de la dirección, con logros muy evidentes en los movimientos escénicos.  Buen efecto de luces y sonido de Alex Moore y Marco Ruiz-Camacho y un interesante diseño y construcción escénica de Zachary A. Serafin.

Leni Méndez muy acertado en el vestuario.

Muy buena la labor del regisseur en mantener todo en orden y fluido.

"Días Eternos" es una flor en el ojal para LATEA.

 

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