
“Mi hijo sólo camina un poco más lento” es un retrato de familia afectada por la enfermedad de uno de sus miembros, o afectada por el paso del tiempo, la vida camina, el reloj sigue su curso, pero en la familia no pasa nada.
Los actores alrededor del escenario esperan el momento para entrar en escena, la historia es la del joven Branko, está por cumplir 25 años, vive pegado a su silla de ruedas, quiere pasar desapercibido, lejos de lograrlo, genera involuntariamente una sinfín de reacciones por parte de su poco común familia y amigos que se adhieren, o las de una chica que está enamorada de él y que representa esa dosis de burbujas refrescantes cada vez que aparece.

La madre de Branko se niega a nombrar la enfermedad degenerativa que su hijo padece, niega constantemente el presente, se refugia en las necesidades del resto de su familia, de su achacoso esposo, de su otra hija, de su madre con indicios de demencia senil, de su hermana y cuñados, no logra abstraerse, solo acompaña el tiempo haciéndolo parecer normal o especial por la presencia de un cumpleaños.
El texto del dramaturgo croata Ivor Martinic, traducido a más de 20 idiomas, está llamado a convertirse en uno de los sucesos teatrales del año, dirigido por Diego del Rio (que crece día con día, perfecciona métodos, es limpio) y con las actuaciones de primera línea de Karina Guiddi, Anahi Allue, Jerry Velazquéz, Kaveh Parmas, Concepción Márquez, Pedro Mira, Aida del Rio, Lourdes del Rio, Ruben Cristiany, Rodolfo Zarco y Ana Gonzalez Bello (en plan fantástico).

La obra transcurre en un día, marca ese paso de la negación a la aceptación, nos lleva por ese difícil camino en donde se transitan los duelos, tan cotidianos y tan sinuosos a la vez.
“Mi hijo solo camina un poco más lento” producida por La Teatrería, termino su primera temporada el pasado 25 de Julio y quedará seguramente como uno de los acontecimientos teatrales más importantes del 2017.




























