“Mientras las experiencias de la vida definen quien es uno, ultimada y completamente un juez sigue la ley, independientemente de sus antecedentes personales.”
-Sonia Sotomayor

Este 8 de agosto Sonia Sotomayor cumplirá una década como Jueza del Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos, el más alto estamento del poder judicial de la nación, la única corte establecida por la Constitución, que tiene el poder de revisar y declarar inconstitucionales leyes federales o estatales, así como las acciones de los poderes ejecutivos a nivel federal y estatal y sus decisiones no pueden ser apeladas.
Este 25 de junio la Juez neoyorquina cumplirá 65 años y ya es parte de la historia nacional, como la primera mujer de origen latino en la posición más alta del poder judicial nacional y una de las tres mujeres en ser parte del Tribunal Supremo.
Como una de los nueve jueces de la Corte Suprema, es aún más importante que el mismo presidente, en el sentido que su elección al cargo es de por vida, a menos que voluntariamente renuncien o que sean destituidos mediante un proceso de impugnación realizado por el Congreso.
Con un estilo muy personal, cargado de autenticidad e identidad propia, la Jueza Sotomayor se ha convertido en un paradigma de superación que rompe estereotipos y que rebasa fronteras, con el cual puede identificarse cualquier persona que enfrente retos de salud, problemas familiares, de situación económica o social, de origen étnico, de género o de raza.
De niña pobre, hija de inmigrantes, criada en un barrio popular a jueza del Tribunal Supremo, la historia de Sonia Sotomayor inspira y establece prescindentes sobre el ilimitado poder del esfuerzo y del trabajo.

HOGAR HUMILDE
Nacida en la Ciudad de Nueva York, en el llamado Condado de la Salsa, El Bronx, que hasta la actualidad es uno con los mayores indices de problemas socio-económicos, Sonia Sotomayor fue diagnosticada con diabetes tipo 1 a los siete años, cuando debió aprender a inyectarse insulina por sí misma, debido al alcoholismo de su padre, quien falleció cuando ella tenía nueve años.
Su padre tenía una educación de tercer grado, no hablaba inglés, era obrero y conoció a su madre, originaria de un barrio rural de Puerto Rico, quien fue enfermera durante la II Guerra Mundial.
Sonia Sotomayor tiene un solo hermano menor, que es médico y profesor universitario.
Creció en la comunidad puertorriqueña en el sur del Bronx, donde aprendió de beisbol y es fan declarada del equipo de New York Yankees.
Desde joven participó activamente con la comunidad, realizó voluntariado, en la escuela y en la universidad fue una estudiante ejemplar y sobresaliente y desde ahí inició su activismo en favor de las minorías, de las cuales era parte.
Posteriormente fue miembro de las juntas directivas del Fondo Puertorriqueño de Defensa Legal y Educación del Estado de Nueva York, en el New York Mortgage Agency y en la Junta de Financiación de Campañas de la Ciudad de Nueva York.

EDUCACIÓN PRIVILEGIADA
Si bien Sonia Sotomayor nació en un hogar de modestos recursos económicos, su madre fue exigente en cuanto a su educación, recibió educación católica en la escuela y en la escuela secundaria.
Durante su adolescencia trabajó en una tienda y en un hospital.
Por su capacidad accedió mediante becas a estudiar en dos de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, primero obtuvo una licenciatura de la Universidad de Princeton, donde se graduó con los más altos honores en 1976 y posteriormente un doctorado en Derecho de Yale en 1979, donde además fue editora del Yale Law Journal.
Durante su carrera académica ganó prestigiosos premios por su rendimiento y capacidad, pero también sintió discriminación, la cual combatió con un esfuerzo extra para mejorar su vocabulario hablado y escrito, así como sus conocimientos que mejoró estudiando tiempo extra fuera de las aulas, entre otras cosas además para mejorar y para ganar autoestima, así como seguridad en el competitivo ambiente educativo en el que se desenvolvió.
ÉXITO CONSTRUIDO SOBRE RETOS
Sonia Sotomayor inició su carrera como juez federal en 1992, cuando fue nominada por el Presidente Republicano George H. W. Bush para juez del Distrito Sur de Nueva York y desde entonces rompió récords y estableció precedentes históricos, entre otras cosas fue la juez más joven del Distrito Sur y la primera juez federal de origen latino en el Estado de Nueva York, además fue la primera mujer boricua en servir como juez en una corte federal en Estados Unidos y una de las siete mujeres sirviendo como juez de los 58 jueces de distrito.
Posteriormente fue nominada para Juez de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el 2o Circuito (1998 - 2009) por el Presidente Bill Clinton y finalmente fue nombrada Juez del Tribunal Supremo por el Presidente Barack Obama.
Todos estos cargos ratificados por el Congreso después del proceso correspondiente.

Sin embargo la historia de Sonia Sotomayor que a simple vista se ve como una historia dorada y llena de éxito, tiene un importante trasfondo humano que la misma Jueza Sotomayor ha revelado en sus publicaciones autobiográficas: “Mi mundo amado” (2013); “El mundo amado de Sonia Sotomayor” y “Pasando Páginas, la historia de mi vida” (2018), así como en varias entrevistas e innumerables discursos.
Sonia Sotomayor es el prototipo de la mujer latina inmigrante y por ello ha debido lidiar con una serie de circunstancias que van desde ser la primera generación nacida en Estados Unidos de padres puertorriqueños, aprender el idioma, padecer de una enfermada que ataca principalmente a los latinos, como es la diabetes, acceder a becas para sus estudios universitarios, así como circunstancias personales incluyendo un divorcio y los retos que por su género, así como por su ascendencia étnica, se le han presentado en su camino hacia el éxito.
TRABAJO LEGAL ACTIVO Y EXPERIENCIA DOCENTE
Inició su trabajo profesional, -mientras estudiaba-, como asistente del fiscal de distrito en el condado de Nueva York durante cuatro años y medio, antes de ingresar a la práctica privada en 1984.
Tuvo su oficina legal en su apartamento en Brooklyn, en Carol Gardens, donde trabajó en casos de propiedad intelectual y derechos de autor.
Posteriormente trabajó como litigante en la firma legal Pavia & Harcourt, trabajó en crímenes de propiedad intelectual.
Como abogada se movilizaba con la policía por diferentes barrios de Nueva York, desde Harlem hasta Chinatown y entrevistaba a testigos en varias ocasiones en barrios peligrosos.
Sonia Sotomayor no tiene hijos pero ha mantenido un contacto permanente con la juventud, gracias a su experiencia docente como Profesora Adjunta de la Facultad de Leyes de la Universidad de Nueva York (1998-2007) y en la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia, lo cual le ha proporcionado las destrezas pedagógicas que continúa utilizando para ser una inspiración de niños, jóvenes y adultos, con quienes comparte su inspiradora historia de diferentes formas.
Durante su trabajo de más de diez años en el Segundo Circuito, Sonia Sotomayor escuchó más de tres mil casos y escribió alrededor de trescientas ochenta opiniones legales.
Su trabajo como juez federal ha sido activo, ya que adicionalmente a sus funciones, ha desarrollando sugerencias, políticas y leyes, sobre practicas de contratación, pena de muerte, derechos al voto, asuntos de salud como calidad del cuidado de maternidad.
Como jueza ha sido conocida por su estilo franco y directo, así como por su conocimiento profundo de los casos, sus preguntas certeras a las partes litigantes y sus decisiones cuidadosamente razonadas, algunas de las cuales han provocado controversia.
COSECHANDO RECONOCIMIENTOS
A lo largo de su prestigiosa carrera académica y profesional Sonia Sotomayor ha cosechado triunfos profesionales, reconocimientos y ganado premios, a conquistado el escalón más alto de su profesión, pero continúa siendo un ser humano que se deleita visitando a sus familiares en Puerto Rico, que disfruta de los barrios latinos donde creció y que comprende y valora la diversidad de la gente, pero que además comparte sus experiencias de vida publicando libros, ofreciendo discursos, charlas, publicando artículos, participando con la comunidad.
Actualmente hay innumerables publicaciones que cuentan su historia a diferentes audiencias, de diferentes edades en diferentes partes del mundo, con particular énfasis en obras infantiles, libros digitales en español e inglés, de diferentes formatos, donde se recrea y cuenta su inspiradora historia.
Los libros autobiográficos escritos por ella misma ha entrado a la lista de los libros más vendidos publicada por The New York Times.
Ha sido invitada al conteo de fin de año en Times Square (2013) siendo hasta la fecha la primera y único miembro del Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos en hacerlo.
Ha sido nombrada una de las personas ma influyentes del siglo XXI, ha recibido doctorados honorarios de varias universidades.
Es la única inquilina en cuyo honor se ha nombrado el conjunto habitacional en el cual creció en el Bronx y además una escuela secundaria en Los Angeles fue nombrada en su honor.
Sin embargo de ser una de las máximas autoridades de la nación, la Jueza Sotomayor no niega ni esconde su lado humano, por lo cual es una de las personalidades más respetadas y queridas a nivel popular, dentro y fuera de Estados Unidos.
"Mi Mundo Adorado" de Sonia Sotomayor entre los libros más vendidos


























