
La calidad ocurre al igual que con el tiempo, que se impone a partir que este va transcurriendo y posee además una similitud al vino que con el paso de los años su añejamiento incrementa su valía. Similar es el caso del festival “Monologando Cantando Ando”, que en su séptima edición nos ofreció un variado programa de unipersonales incluyendo cuatro cuenteros. De los monólogos, como en botica, pero en conclusión de alto nivel.
Este cronista siempre que se encuentra en este tipo de competiciones, le tienta la idea de juzgar el mismo y formarse su propio juicio crítico y aunque el resultado final fue correcto, nos hubiera gustado ver en esta los meritorios trabajos de Úrsula Tinoco con “¡Por fin!” y Eddy Estrada en “Antes que amanezca”. Hay votantes y votantes, y algunos de los que componen estos grupos son verdaderos fariseos del arte de la selección.

Pero dejando esto a un lado, ahora nos concentraremos en ofrecer una sinopsis de estos seis días de competición y lo que a nuestro juicio más nos impresionó.

“LA REGLA”
Historia de un balsero cubano, y sus peripecias en Puerto Rico y Nueva York ciudad que le brinda la oportunidad de convertirse en travesti y tener su propio espectáculo. Al unísono decide que el bisturí médico le torne en transgénero y es
cuando descubre de repente que tiene el virus del SIDA. Buen trabajo del actor puertorriqueño Carlos Manuel Rivero, donde el texto y la dirección son de su propia cosecha. Buena labor.
“PER-DO-NAN-DO”
Trabajo a cargo de Francisco Cardozo, quien nos muestra su disposición de buen interprete. Aquilatada dirección y texto de buen talante, donde el protagonista de esta historia es la de un hombre permisible al extremo con su novia, pero donde Cardozo no logra una consistencia escénica equilibrada en sus 35 minutos de duración.
“ANTES QUE AMANEZCA”
Tributo al escritor cubano Reynaldo Arenas, y a su libro “Antes que anochezca”, escrita en nuestra ciudad antes de fallecer. De la autoría de Frank Cabrera y Yesler de la Cruz y la dirección de este último, muestra a tres personajes que se mezclan entre el amor y fatalismo. Un trabajo que debió pasar a la final, por el delicado trabajo del desnudo pleno y frontal y la labor actoral de Eddy Estrada. Pero como dicen en mi país “una cosa piensa el borracho y otra el tabernero”.

“¡POR FIN!”
Otra que fue pasada por alto, la actriz mexicana Úrsula Tinoco, insuperable intérprete con un texto de Julie de Grandy, de esos que no tienen desperdicios, y una dirección enorme de buena como una casa a cargo de George Riverón. Relato de una mujer que comparte todas las vicisitudes que acarrea un embarazo. Trabajo superior.

“EL DOCTOR INSECTO”
Encomiable labor escénica por parte de José Luis Useche, quien se revela como toda una primera figura de los escenarios. De la autoría de Useche, esta relevante verídica historia nos muestra qué si se puede creer en uno mismo, basada en una historia real, muy merecido primer premio.

“NO SE SI VOY O VENGO”
Le piso con fuerza los talones a “El doctor insecto” este trabajo de la autoría de la consumada actriz argentina Natalia Ivana Escobar. Buenísima actriz, que cada vez que se para frente al público es para tener un acierto en su carrera, lástima que el jurado no creyera en los empates, porque también debió habérsele apuntado un diez. Una actriz de mucho porte y credibilidad.

“DRÁCULA TIENE SIDA”
Unipersonal del autor bilbaíno Carlos Etxeban, nacido 1929, toda una cátedra de la literatura española y aclamado por la crítica en su natal España y en varios países europeos. Potente y creíble labor del actor mexicano Carlos Martínez Correa, quien ha paseado sus trabajos por México, el Caribe y Estados Unidos. Pieza cuajada de mucho erotismo donde Carlos y su autor saben combinan la farsa y la realidad. Todo un logro.

“CARMEN PRIVATTA”
Ella llega sola a esta gran ciudad, para una presentación pero se le ha extraviado el pianista. Perdida y sumida en el desconcierto y ya bajo la influencia del alcohol no le queda otra más que continuar dependiendo de la botella para así olvidar sus penas y su soledad.
El personaje que nos presenta Ángela del Salto está lleno de patetismo y veracidad. Este trabajo interno y consumado hacen de Carmen Privatta una excelencia del unipersonal.
(Fotos cortesía de Monologando Ando).



























