ENTREVISTA EXCLUSIVA

Sammy Escalante es originario de Quetzaltenango, Guatemala, llegó a la ciudad de Nueva York desde 2013 y al año siguiente descubrió su interés por la fotografía, una pasión que ha sabido fusionar desde entonces como trabajador de entrega de alimentos y fotógrafo.
Siempre le ha llamado la atención las calles, los puentes, los recorridos de sus compañeros de trabajo, la gente, los colores, edificios y atardeceres de la ciudad. “Para mí Nueva York es todo”, dijo Sammy a Impacto Latino.
Desde 2014 ha intentado conectarse con distintos tipos de talentos, entre ellos el patinaje, sin embargo, la fotografía “siempre ha estado ahí”.
Como trabajador de entrega de alimentos e inmigrante, recalca que tanto él como sus compañeros a pesar de formar parte de la economía de la ciudad, “siempre han sido invisibles.
Sammy recuerda que eso les permitió poder organizarse para exigir sus demandas y marchar por las principales calles de la ciudad de Nueva York para que su “voz sea escuchada”.
“Nosotros somos una pieza fundamental de esta ciudad. Somos los que movemos la ciudad cada mañana, porque mientras los empresarios se levantan cada mañana, nosotros también ponemos un pie en la calle para luchar, para seguir luchando por nuestra familia”, expresó Sammy.
En sus recorridos por la ciudad siempre lo acompaña “su amiga fiel” la cámara y en los últimos años ha retratado a sus compañeros de trabajo realizando entregas de alimentos, así como también, cuando tienen algún accidente, son víctimas de asalto o robo de bicicletas.
En 2017 formó parte del grupo de repartidores de comida y el Proyecto de Justicia Laboral, con quienes ha trabajado de la mano.
En 2021 sus fotografías aparecieron en el informe que realizó la organización Proyecto de Justicia Laboral, Los Deliveristas Unidos y el Cornell ILR de la Universidad de Cornell, un proyecto de investigación que examinó las malas condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores de entrega de alimentos basados en las aplicaciones.
Sus fotografías también han aparecido en distintos medios de comunicación en la ciudad de Nueva York y los Estados Unidos. “Mis fotos empezaron a circular de aquí para allá”, dijo con emoción.
A principios de noviembre de 2021 realizó su primera exposición fotográfica, algo que Sammy considera como un hito histórico al ser el primer guatemalteco en realizar un evento como este.
“Realmente fue algo emocionante que no me lo esperaba”, dijo Samy. Recuerda que a la exposición asistieron funcionarios electos de la ciudad de Nueva York y distintas personas que no solo llegaron a apoyar su trabajo, sino también que compraron sus fotos.
“Fue algo muy sorprendente, me sentí una persona muy, muy feliz de ser parte y demostrar mi arte ante el mundo, me sentí muy orgulloso de mí, de mi trabajo y de mi familia y de mi equipo que todas las personas que han estado apoyando la obra”, dijo Sammy Escalante.

¿Cómo relacionas tu pasión por la fotografía y el trabajo de repartidor de entrega de alimentos?
- Me paso la mayor parte del tiempo en la calle y siempre cargo mi cámara conmigo sobre todo porque necesito capturar los momentos. Por ejemplo, cómo se mueven los repartidores de comida en la ciudad.
Por eso es tan relacionado, porque estoy en la calle todo el tiempo y necesito capturar los momentos y compartir el día a día sobre nuestro el trabajo que nosotros realizamos.
Siempre estoy ahí para capturar algún momento de los 80 mil repartidores que estamos por la ciudad, ya sea bajo lluvia, nieve o calor.
¿Puedes contarme como es tu día cuando decides salir a fotografiar imágenes de la ciudad?
- Casi no planeo mucho mi día. Simplemente agarro mi cámara, voy y pasa lo que tengo que pasar y a veces hay momentos que no me lo espero. Y así termino haciendo una buena fotografía. Es mi amiga fiel.
¿Cómo valoras los avances que han tenido como trabajadores de entregas de alimentos?
- Es que es algo muy sorprendente como hemos avanzado, pasamos las 6 leyes que pedimos a la ciudad. Hemos movido mucho, hemos tenido reuniones con grandes políticos.
He visto un cambio sorprendente tanto como los deliveristas como para mí que soy un líder de ellos y que también formo parte del Proyecto Justicia Laboral, es algo que hemos crecido suficiente.
Es importante porque ya somos reconocidos aquí en la ciudad de Nueva York, y donde quiera que tú vayas puedes ver nuestros stickers en cada bicicleta de cada repartidor.
Nosotros como repartidores formamos parte de este equipo, y como inmigrantes yo creo que tenemos y debemos mantenernos siempre unidos en todo.
¿Qué es lo que más esperan de la ciudad de Nueva York?
- Queremos que nos reconozcan como trabajadores esenciales que somos, porque, por ejemplo, los esenciales son doctores, enfermeros, conductores de autobuses o conductores de trenes y nosotros siempre hemos sido invisibles ante la ciudad de Nueva York.
No nos reconocen como esenciales, a pesar de que durante la pandemia fuimos los únicos que estaban en las calles junto con los enfermeros, los doctores, los policías y los bomberos.
Los repartidores de comida movieron la ciudad entregando alimentos a las personas que estaban en sus apartamentos encerrados por miedo a contagiarse.
Fuimos nosotros quienes nos arriesgamos en las calles y lo que queremos es que respeten nuestro trabajo y nos brinden seguridad en las calles.
¿Qué lecciones has aprendido en tu trabajo como deliveristas y fotógrafo a través del trabajo organizado?
- Son muchas, se podría decir que nos estamos educando más como inmigrantes aquí, que ya tenemos un respaldo.
El Proyecto de Justicia Laboral, nos está enseñando cómo hacer las cosas legales, como cómo manejar en las calles, valoramos las lecciones que nos han dado.
Por ejemplo, andar con mucho cuidado porque si queremos pedir respeto, también tenemos que demostrar que tenemos que ganarnos ese respeto.
Entonces hay muchas elecciones que hemos tenido como repartidor de comida y eso nos ha ayudado a cambiar muchas cosas porque nos vamos educando poco a poco.
¿Has sufrido algún tipo de discriminación como inmigrante?
- Considero que hemos sufrido mucha discriminación por parte de la policía, ya que cuando llamas por un robo de bicicleta o un asalto, no te ponen mucha atención.
Ellos creen que las bicicletas cuestan 300 dólares, cuando en realidad nuestras bicicletas cuestan más de dos mil o tres mil dólares. Y muchas veces la policía llega en dos o tres horas después que te asaltan, entonces eso yo lo tomo como una discriminación.
¿Cuál es tu meta?
- Mi meta es seguir ayudando a mis compañeros, mostrar mis fotografías ante el
mundo.



























