La Corte Suprema de los Estados Unidos certificó el regreso al pasado, a un pasado de terror; terror en las mujeres que desean interrumpir un embarazo no deseado, terror en las minorías ante la posibilidad de perder derechos tan duramente conquistados.
A partir de ayer ningún derecho en los Estados Unidos está garantizado, no el derecho de las mujeres a decidir, no el de los matrimonios del mismo sexo, y por qué no, no el del matrimonio interracial, no el derecho al asilo, no a la no discriminación, la lista es larga.
No nos equivoquemos, todos estamos en peligro.
Ayer la Corte Suprema, con una mayoría ultra conservadora, fascistoide, abrió el camino a la cacería, atacó a las mujeres, atacó a una generación de mujeres, las más jóvenes, aquellas a las que considera más frágiles.
Se equivocó la Corte Suprema. Esa joven generación está en las calles, representan la conciencia de nuestro país, están dispuestas a luchar por ellas y por sus hijas, están luchando por nosotros y dándonos ejemplo, son la espina dorsal del futuro.
Las que dijeron, “Basta”, “ni una más”, las que dijeron “yo también”, las que cantaron “el violador eres tú”, marchan por su futuro, su futuro y el nuestro, iluminan las calles cuando un manto negro se extiende rápidamente sobre el cielo de algunos estados.
Tiempos de tormenta se avecinan en los Estados Unidos.
En el 73 las mujeres celebraron el triunfo, su derecho a disponer de su cuerpo había sido reconocido constitucionalmente, eran ciudadanas a parte entera, libres de decidir por sí mismas. Hoy, hoy nuevamente tienen que levantar su voz.
Tengamos la valentía de acompañarlas. Donde se atrevan a declarar el aborto ilegal y que sea castigado como un crimen, levantemos la voz, exijamos que sea legal.
Mientras tanto, desde ya exijamos que a aquellas que deseen practicarse un aborto se le den los medios para ejercer su derecho, se le den los medios para ir a otro estado más humano, para que nunca más un joven vientre sea desgarrado por manos inexpertas sobre una sucia mesa, para que nunca más, por un mal procedimiento, una joven mujer no pueda tener un hijo, una hija, en su futuro, cuando lo desee, cuando pueda permitírselo, cuando sea el fruto del amor y no de una violación o de un incesto.
América está en peligro, pero, afortunadamente América está despierta, y hoy como ayer marcha por aquellas a las que quieren despojar de sus derechos, por aquellos a los que quieren despojar de sus derechos, por aquellas y aquellos que quieren hacer reconocer sus derechos.
América no merece regresar a un pasado del que nos avergonzamos.
No, no es la mal llamada Corte Suprema de Justicia la única responsable. Ayer, tras ese voto 6 contra 3 estaban los supremacistas blancos, los que prefieren el lucro a sacar las armas de guerra de manos de los civiles y proteger nuestras niñas y niños en las escuelas, aquellos y aquellas, esa elite que cree que los derechos los otorga el dinero.
Al derogar “Roe contra Wade”, de entre todas las mujeres, se apunta con fuerza a las jóvenes desfavorecidas de fortuna, a las jóvenes de las minorías. No nos equivoquemos hasta la injusticia es selectiva en los Estados Unidos.
No son los 6 jinetes del apocalipsis, es la jauría que hoy, estado tras estado, se apresura a condenar el aborto, a condenar a las jóvenes que viven en esos estados, y, cuidado, la jauría sedienta de injusticia buscará extenderse por todo el país. Hoy tienen la Corte Suprema, pero ello no les basta, necesitan el poder absoluto.
Lo repito: no, nos equivoquemos, todos estamos en peligro.



























