IMPACTO LATINO
Las mujeres no solo representan el 50% de la fuerza laboral del planeta, estudios confirman que las mujeres son el centro del desarrollo para Latinoamérica y el Caribe.
En medio de manifestaciones a nivel mundial, las mujeres celebraron el 8 de marzo su Día Internacional, exigiendo cambios fundamentales, particularmente a nivel laboral. Sin embargo los retos que enfrentan para lograr la igualdad de género se manifiestan en varias aspectos. Muchos factores legales, culturales, tecnológicos, impiden que las mujeres puedan liberar el potencial económico que atesoran, el cual representa un crecimiento sostenido e igualitario para todo el planeta. Las mujeres representan la mitad del potencial laboral e intelectual del mundo.

MUJERES LATINAS
Las mujeres latinas en Estados Unidos, particularmente las inmigrantes, confrontan varios obstáculos en la realización de sus metas, que equivale el progreso y bienestar de toda la comunidad latina a nivel nacional. A pesar de que existen notables avances, aún existe mucho por conquistar para que la mujer latina tenga el lugar justo que merece en la sociedad, particularmente en momentos en que se ha acentuado la intolerancia, el racismo y xenofobia. La globalización, las innovaciones digitales, el cambio climático, entre otros factores, continúan transformando el mundo, planteando nuevos retos y oportunidades para las mujeres y las latinas enfrentan nuevos retos.

MUJERES INMIGRANTES
Las mujeres inmigrantes están insuficientemente representadas en todo el mundo. El sector informal es la principal fuente de empleo para las mujeres inmigrantes que enfrentan retos de lenguaje, estatus migratorio e incorporación a una cultura y mentalidad diferentes. Este sector incluye a mujeres que trabajan por cuenta propia –como vendedoras callejeras, comerciantes de bienes y servicios de pequeña cuantía o agricultoras, trabajadoras asalariadas en empleos del hogar o en cultivos de temporada. Están expuestas a salarios bajos, a condiciones de inseguridad laboral y sin acceso a prestaciones sociales (como pensiones, licencia de enfermedad o seguro de salud). Además de ser víctimas de discriminación laboral, están expuestas al sexismo, racismo y xenofobia.

VALIOSAS Y VULNERABLES
Las mujeres inmigrantes contribuyen al bienestar económico y social de las sociedades tanto en sus países de origen como de destino. El dinero (remesas) que las migrantes envían a sus hogares de origen puede mejorar los medios de vida de millones de personas y fortalecer las economías. Las mujeres inmigrantes envían millones de dólares estadounidenses a sus familias en los países de origen y tienen mayor peso en la fuerza de trabajo global que las mujeres no migrantes. A escala mundial, un 57% de las trabajadoras del hogar carecen de limitaciones en el horario de su jornada laboral y tienen mayor probabilidad de ser víctimas de coerción y engaño, ser expuestas a contratos precarios y a muchas vulneraciones de sus derechos humanos y laborales.

RETOS NATURALES
Hemos crecido viendo a las mujeres cumplir los roles que la naturaleza les ha asignado por ser quienes conciben, gestan, alumbran y crían a las nuevas generaciones. La maternidad es sin duda uno de los retos naturales que más ha costado a las mujeres sobrellevar cuando las circunstancias las confrontan a ejercer ese rol natural, con otros de trabajadora. La mujer confronta retos biológicos relacionados con los cambios hormonales de su vida desde la pubertad, la edad madura y la vejez, que son únicos y a los cuales los hombres no están sujetos, como la menstruación y sus complicaciones, el embarazo, el alumbramiento, el post-parto y la menopausia. Esta realidad natural o biológica de la mujer la ha encasillado a ejercer mayoritariamente trabajos no remunerados que incluyen el cuidado de los niños, las labores del hogar como limpieza, preparación de alimentos que en las zonas rurales incluye tareas agrícolas y de cuidado de animales.
DERECHOS DE MATERNIDAD
Pese a que casi todos los países del mundo han adoptado alguna forma de legislación de protección de la maternidad, tan sólo 63 países cumplen las normas mínimas establecidas por la Organización Internacional del Trabajo, según las cuales las madres deben disfrutar al menos de catorce semanas de licencia de maternidad retribuida. Incluso en aquellos países que cuentan con leyes en esta materia, se calcula que tan sólo un 28% de las mujeres trabajadoras a escala mundial tienen este tipo de licencias. Las políticas de licencia de maternidad y paternidad que posibilitan el reparto de responsabilidades de cuidado infantil entre ambos progenitores desempeñan un papel crucial a la hora de garantizar el bienestar personal y económico de las mujeres, las familias y las sociedades.

RETOS CULTURALES
En la mayoría de culturas del mundo, a mujer ha tenido un rol subyugado al hombre y a pesar de que en el mundo occidental, las mujeres han logrado avances hasta el punto de que varias han sido electas presidentes o candidatas para presidente en varios países del mundo, incluyendo Africa. Sin embargo existen países en donde las mujeres tienen grandes desventajas por las creencias culturales y religiosas, que incluyen la perpetuación de prejuicios como el machismo y estereotipos arraigados en la cultura y creencias populares. Una de las consecuencias más graves de la discriminación contra la mujer es la violencia doméstica y la violencia en el mundo laboral, que constituyen una violación a los Derechos Humanos, que afectan a las mujeres independientemente de su edad, ubicación, nivel de ingresos o condición social.
RETOS EDUCATIVOS
Como consecuencia de los retos culturales existe un gran porcentaje de mujeres a nivel mundial que no tienen acceso a la educación, porque son relegadas desde niñas al trabajo en el hogar, un trabajo no remunerado ni reconocido legalmente, lo cual las lleva a tener una vejez de inseguridad y pobreza. Incluso en países en donde las niñas y jóvenes tienen educación, los esquemas culturales y la mentalidad les han relegado al desempleo o subempleo, lo cual ha comprobado que por si sola, la educación no es una solución para disminuir la desigualdad de género. Las mujeres en Latinoamérica y el Caribe han progresado significativamente en este aspecto, pero enfrentan limitaciones legales y culturales para ejercer sus profesiones.
RETOS LABORALES
En el medio siglo pasado, el porcentaje de mujeres en Latinoamérica y el Caribe que han ingresado a la fuerza de trabajo ha tenido un crecimiento muy importante. Desde 1970 casi ochenta millones de mujeres son parte de la fuerza laboral. En 1980 eran el 36% de la fuerza laboral y en el 2014 llegaron al 53% de la misma. Sin embargo el marco legal en cada país es diferente en cuanto a garantizar beneficios de pago por maternidad e igualdad de salarios. Las mujeres están concentradas en empleos menos remunerados, de menor calidad y mayor inseguridad laboral; además, están insuficientemente representadas en puestos con responsabilidad de toma de decisiones y en campos como la ciencia y la tecnología.

RETOS LEGALES
A nivel mundial continúan existiendo barreras para la igualdad de género a nivel legal, tanto en la esfera pública como en la privada. Estos obstáculos tienen su origen en las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres. Las barreras legales actualmente continúan existiendo. Por lo menos una restricción legal basada en el género para el empleo y el emprendimiento de las mujeres en existe en 155 países y en 18 países los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen. Existen leyes contra la discriminación de género en las prácticas de contratación de mujeres en 67 países, eso provoca que las mujeres son segregadas laboralmente.
RETOS TECNOLOGICOS
El mundo laboral a nivel global se encuentra en permanente cambio gracias a la automatización, la inteligencia artificial, la robótica e internet, entre otras nuevas tecnologías, planteando nuevos desafíos y oportunidades para el empoderamiento de las mujeres. Pese a las brechas de género que existen en el acceso a y la utilización de las tecnologías digitales, esas mismas tecnologías eliminan las barreras geográficas, que pueden ser tanto beneficiosas como perjudiciales para las mujeres.
En este sector en permanente evolución, las mujeres necesitan prepararse con una mejor educación, con capacitación y más eficientes destrezas profesionales y empresariales para aprovechar las nuevas oportunidades de la tecnología.

DATOS ESTADISTICOS
El Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas han proporcionado abundantes datos sobre la situación actual de las mujeres a nivel mundial, particularmente en el ámbito laboral y educativo.
Las mujeres están concentradas en empleos menos remunerados, de menor calidad y mayor inseguridad laboral; además, están insuficientemente representadas en puestos con responsabilidad de toma de decisiones y en campos como la ciencia y la tecnología.
La globalización ha ayudado a millones de mujeres a encontrar empleo remunerado, pero el número de mujeres trabajando con pago a nivel mundial es muy inferior al de hombres.
Las mujeres ocupan los puestos de trabajo peor remunerados, realizan trabajos subcontratados a destajo y trabajos poco estables por cuenta propia, con escaso o ningún acceso al trabajo decente y a la protección social.
A nivel mundial, las mujeres sólo ganan 77 céntimos por cada dólar que ganan los hombres por un trabajo de igual valor. Esta es una causa fundamental de desigualdad en términos de ingresos a lo largo de toda la vida.
Desde limpiar y cocinar hasta recoger agua y leña o cuidar niños y personas mayores, las mujeres asumen una carga desproporcionada de trabajo no remunerado en todo el mundo.
La licencia de maternidad y paternidad y los servicios de cuidado infantil pueden ayudar a las familias a distribuir las responsabilidades de cuidado y atender sus prioridades laborales, así como permitir a las mujeres acceder al mercado laboral y permanecer en él si así lo deciden.
Las mujeres se encuentran excesivamente representadas en el 73% de la población mundial que carece de acceso a la protección social o sólo disfruta de un acceso parcial a ésta; esto las expone a una mayor vulnerabilidad a la pobreza y a otras desigualdades.




























