Renovación política

Renovación política sobre la cuerda floja fiscal

Por Karina Borodnikoff

El Congreso de los Estados Unidos, el más plural y diverso de su historia, con notables avances en el transcurso de la gestión Obama, ha generado espacios de participación para minorías, principalmente de mujeres, hispanos y homosexuales.

En los últimos días, los políticos norteamericanos han logrado cierto consenso que, a juzgar por la histórica intransigencia de ciertos sectores, podría traer alivio solo en el corto plazo. Las diferencias entre demócratas y republicanos, irreconciliables en lo ideológico, susceptibles de negociación en la práctica- sólo cuando se alcanza cierto estado de desesperación- profundizan los malos pronósticos a largo plazo.

Por un lado, los republicanos se encuentran transitando las consecuencias de sus propuestas antipopulares de gobernabilidad en materia social y económica, que ya no tienen cabida en una sociedad que ha tomado debida nota de los errores de la gestión de Bush. Sus herederos políticos deben repensar estrategias y aggionar ideas, si quieren contar con la misma suerte que el ex presidente y dejar de ser visitantes en la Casa Blanca. Perdieron las elecciones presidenciales y bancas en el Capitolio; dos escaños menos en el Senado y nueve en la Cámara de Representantes, aunque en esta última siguen siendo mayoría.

El republicano John Boehner arranca su re-elección como presidente de la Cámara de Representantes con detractores dentro de su propio partido, que no van a perdonarle el pacto con la Casa Blanca, negociado el primer día del 2013. El "abismo fiscal" fue evitado y con él se tejieron tensiones que harán gala del oportunismo cuando el ventajismo político lo amerite. El 60% de la bancada republicana no aprobaba el acuerdo.

El forzado pacto fiscal contuvo la deuda dentro de los parámetros exigidos por la ley. Es aquí donde la intransigencia política cedió y prepara, ahora, toda su artillería para batallar en tres nuevos frentes que se avecinan, no más llevaderos que el abismo que-por ahora- no estalla. El tope de endeudamiento público, la promulgación de una nueva ley para la financiación del gobierno federal y el recorte de los 110 mil millones de dólares del gasto del Estado.

Las principales miradas reprobatorias apuntan al ala más conservadora e intransigente de los republicanos; el Tea Party, que sobrevive de manera anacrónica aunque cada vez más debilitado. El ex senador por Massachusetts Scott Brown perdió su lugar en manos de Elizabeth Warren, la “nueva dama de izquierda” norteamericana, demócrata y defensora a ultranza de limitar el poder y los excesos del sector bancario.

El Congreso de los Estados Unidos, el más plural y diverso de su historia, con notables avances en el transcurso de la gestión Obama, ha generado espacios de participación para minorías, principalmente de mujeres, hispanos y homosexuales. Esta realidad facilita la comprensión y renueva la perspectiva política de una nación que deberá manejarse con parámetros de inclusión social y mayor tolerancia.

El nuevo Capitolio registra, por primera vez, hombres blancos y católicos conformando una minoría, y las supuestas minorías ya no son tales en la Cámara de Representantes entre los demócratas, sino que ostentan una orgullosa mayoría. Su composición consta de 100 legisladoras mujeres, 43 afroamericanos, 31 hispanos, 12 asiáticos y 7 homosexuales.

A este avance, se le agrega el hech0 de poder vivir con mayor libertad los derech0s que, individuales y personalísimos, eran ocultados para evitar el maltrato y la violencia de los retrógrados. Es el caso de Tulsi Gabbard, de Hawai y Tammy Duckworth, de Illinois, dos mujeres que han batallado duramente contra los prejuicios sociales. Kyrsten Sinema, de Arizona, quien expresa públicamente su bisexualidad y ateísmo y la senadora lesbiana Tammy Baldwin, representante de Wisconsi.

Una nueva legislatura que llama a la conciliación y a la tolerancia como el camino más viable para llevar adelante el histórico mandato de occidente, pero, esta vez, reinterpretando y resignificando los conceptos de “civilización” y “barbarie”.

 

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