
Obama y Romney definen estrategias cruzadas en la recta final
Por Karina Borodnikoff
La construcción de la imagen pública de los políticos es una de las preocupaciones más prioritarias de los asesores de imagen. En la era de la información, de la híper comunicación, en donde la imagen y el lenguaje gestual son claves para la construcción social de un candidato, en Estados Unidos se definen dos tomas de posiciones antagónicas en las conductas mediáticas de Barack Obama y Mitt Romney.
El candidato demócrata y actual presidente, tras finalizar tremenda maratón electoral en donde recorrió ocho estados en no más de 48 horas, se ha abocado a la presencia mediática llevando su cuerpo y estrategia a aquellos medios de comunicación cuidadosamente seleccionados.
La Casa Blanca, también, se ha dispuesto, cual estudio televisivo, a recibir a aquellos periodistas que tendrán la oportunidad de entrevistarlo.
Por su parte, Mitt Romney, con menos cintura mediática y carisma, optó por el bajo perfil. Junto a su equipo de asesores, ha decidido que no se presentará a ningún programa, ni dará entrevistas, por lo menos, hasta pasadas las elecciones previstas para el 6 de noviembre.
La intención es clara y tiene que ver con “proteger” al candidato republicano de algún (otro) desliz que le haga perder votos que, por cierto, no le sobran.
La exposición en los medios es un arma de doble filo. La imagen pública de los candidatos puede mejorar y sumarles votantes o bien puede dañarse poniendo en riesgo los resultados. Las dosis de presencia mediática deben ser aplicadas en su justa medida ya que hay posibilidades de crear empatía, tanto como de saturar, enojar o marcar diferencias antes inexistentes con la audiencia.
El profesor de Comunicación Política de la Universidad Claremomnt, Jack Pitney, opinó respecto a este tema expresando que: “Los programas de entretenimiento suelen suponer un peligro para los candidatos porque pueden parecer frívolos, las preguntas son más difíciles de predecir”.
Obama, con la ventaja que da la experiencia, se animó también a exponerse al que, tal vez, resulte ser el público más difícil, en un programa perteneciente a la cadena MTV, con el “riesgo agregado” de ir en directo. En este programa especial “pregunta a Obama” el presidente intentó ser claro respecto a que la exposición mediática sólo puede ser un problema cuando las bases ideológicas no son tan sólidas.
Más allá de las diferencias y puesta en práctica de diferentes estrategias para captar audiencia, votantes y seguidores, que posibilite mantener a uno de estos hombres en la Casa Blanca o consagrar al nuevo huésped, lo que claramente Estados Unidos debe festejar es la democracia, la vigencia de un Estado de derech0 en donde los políticos (como debe ser) se esfuerzan y dejan todos sus esfuerzos en pos un electorado libre que decide quien los gobernará.



























