ENTREVISTA EXCLUSIVA
RAUL FARCO: De Alquimia y mucho más
Una perspectiva calificada sobre el Arte Latinoamericano
Por Ximena Hidalgo-Ayala IMPACTO LATIN NEWS

Con extraordinaria sencillez y una espectacular visión del arte latinoamericano dialogamos con el internacionalmente famoso escultor Raúl Farco, cuya muestra titulada “Libros de Piedra” se encuentra en el salón principal del Consulado General de Argentina en el 12 West de la calle 56 con Quinta Avenida de Manhattan hasta fin de mes.
Farco trabaja diferentes metales y mezcla técnicas de escultura fundiendo además la escultura con la arquitectura, piedra y metal, metal y madera; ha investigado y desarrollado técnicas para fundir el plomo con la piedra, trabaja con ónix, cuero, fibra de vidrio, cortezas, etc., etc. produciendo piezas de arte hermosamente originales y únicas con estilo irreverentemente libre. Una de sus esculturas en basalto volcánico y acero se encuentra en un paseo público de la costa de Lanzarote (isla de España).
Sus obras son parte de prestigiosas organizaciones culturales a nivel mundial, así como de exclusivas colecciones privadas en donde son un testimonio del talento creativo y a la vez han aportado a su experiencia en el nivel público y privado, lo cual enriquece su punto de vista sobre el trabajo de los artistas latinoamericanos.
Con una respetable trayectoria exhibiendo en varios países del mundo, entre ellos Argentina, México, Estados Unidos, (Nueva York, Cincinnati, Miami.) España, Francia, Suiza, Italia, Escandinavia, Suecia, Polonia, Sudáfrica, Rhodesia, la perspectiva global que tiene Raúl Farco sobre el arte latinoamericano es más amplia, lo cual unido a su experiencia ejerciendo el trabajo creativo, le provee las credenciales para analizar a cabalidad el tema.

Maestro Farco, ¿Cómo ve al interior de Latinoamérica el movimiento escultórico?
Venezuela había tenido fuerza con el arte cinético de Soto por ejemplo, estaba muy a la vanguardia de la escultura. México siempre fue un productor de grandes artistas. Argentina también lo es, pero la escultura necesita una economía muy fuerte, un excedente muy grande del país para que pueda producir o gran escultura o gran arquitectura porque necesita una economía que las absorba. Es muy difícil en general en los países latinoamericanos en donde se concentra mucho en algunas partes nada más, desarrollar tanto la arquitectura como la escultura que están muy emparentadas.
Sí hay cosas en México sobretodo y en Brazil, en donde el estado ha puesto mucha fuerza, entonces el estado reemplaza la iniciativa privada y apoya a algunos artistas a producir cosas grandes e importantes. Se necesita un respaldo para una continuidad en el trabajo, porque si no existe esa continuidad del trabajo del artista, es muy difícil que se desarrolle y que pueda acumular conocimiento, experiencia, capacidades técnicas sino tiene una demanda de la obra.
¿Cómo se percibe en el exterior el arte latinoamericano, existe una presencia latinoamericana importante?
Siempre la hubo. La presencia latinoamericana fue siempre muy grande, lo que pasa es que somos muchos países y de esos países pueden haber unos diez o doce artistas representativos de gran nivel internacional, que han tenido ya una historia. Los muralistas mexicanos para empezar, artistas brasileños, ecuatorianos, argentinos, peruanos. Hay un reconocimiento pero para la gente que está trabajando contemporáneamente, en este momento los nichos que tienen en el mundo son muy pocos porque hay una presencia muy fuerte de países económicamente más fuertes que manejan las grandes galerías y museos, ahí tienen una pantalla, un cedazo con lo que filtran lo que les interesa a ellos y lo que no les interesa, es una cuestión de poderes: de poder económico y de poder determinar qué es lo que es arte contemporáneo y en general desde el centro se ve la periferia y a Latinoamérica se le ve como algo secundario y uno tiene que estar continuamente demostrando que no hay arte secundario.

¿Qué hace falta para que el arte latinoamericano no sea un arte secundario?
Para eso requiere artistas suficientemente fuertes, con una identidad muy fuerte que representen lo que son y no artistas que sigan las modas que se imprimen en los centros mundiales, porque tienen razón ellos de decir que son artistas subsidiarios si son artistas que siguen las modas implantadas afuera y en eso les están dando la razón. Tiene que haber una fuerza, así como fueron los muralistas mexicanos o como Guayasamín en Ecuador, como Soto o como Botero en Colombia, que han tenido una identidad muy fuerte, son artistas que han determinado un curso y también una cantidad de artistas de los propios países que los siguen.
Con la experiencia personal de ser inmigrante en Nueva York, individualmente y con la familia, ¿cómo percibe la presencia de los latinos y del arte latino actualmente en esta ciudad?
Cuando llegué en 1978 era tal vez más sencillo, costaba muchísimo pero existía mayor apertura, habían espacios en lo que se podía mostrar, las galerías estaban más receptivas al arte latinoamericano. En los años 90 se cerró porque la economía comenzó a funcionar de otra manera, las galerías se convirtieron en grandes empresas que necesitan grandes economías para funcionar, los compradores de los artistas latinoamericanos no compraban acá, pero si los españoles, los italianos, los alemanes y se fue por ahí, por los movimientos europeos y se cerró la apertura por los grandes costos. Antes en Nueva York las galerías no necesitaban tanto dinero para funcionar, pero ahora son empresas gigantescas, de renombre, que necesitan vender una gran cantidad y a un alto precio.
¿Usted cree que existen otras opciones para los artistas latinoamericanos que no sean las más de 3.000 galerías que hay en Nueva York?
Sí como lo está haciendo el Consulado de Argentina en Nueva York es importante como presencia, pero también es importante que las dependencias diplomáticas, embajadas y consulados relacionen a sus artistas con su gente, con la economía, con empresarios e instituciones que les pueden permitir ese apoyo que sí tienen de otros lados. Aquí en Estados Unidos las mismas empresas son las que apoyan a los artistas. Pero es importante esa función, de cualquier manera como toda metrópoli grande no se puede pensar que uno viene hace una exposición y con eso va a pasar mucho, si uno quiere desarrollar una presencia cultural en Nueva York se necesita, como en todos lados, muchos años de permanencia, de actividad, de crecer en el lugar, yo hice muchas cosas aquí porque estaba y trabaja aquí y trabajaba muchísimo, pero como viví en otros lugares también fui haciendo eso en otras partes. Estar, hacer y participar de la cultura es importante, en la medida en que uno puede participar del movimiento cultural del lugar es donde tiene la posibilidad de desarrollarse como artista e influir como artista.
Su mensaje para todos los latinoamericanos
Hay que jugarse más por lo que uno es, hay que creer en lo que uno es. A uno lo ven en la medida en que uno se hace fuerte en sus propias creencias y para eso no hay que ser folclórico ni expresar un chauvinismo barato, hay que ser original y desarrollar las capacidades para poder serlo y eso requiere mucho trabajo. Nueva York te obliga a trabajar mucho, más que en cualquier lado, es exigente porque uno ve cosas fantásticas y tiene un espejo de alto nivel, todo pasa por aquí y uno está expuesto a eso.
Que continúen sus éxitos en los futuros proyectos, estamos muy orgullosos de su presencia en México, en Buenos Aires y en sus próximas muestras en Londres y Munich.
Para conocer más sobre el trabajo creativo del maestro Farco, pueden visitar el sitio web del artista www.raulfarco.com




























