“El Quijote”, una nueva visita

Cabalga Sancho, cabalga. dice El Quijote a su fiel Sancho. Foto Michael Palma Mir
Cabalga Sancho, cabalga. dice El Quijote a su fiel Sancho. Foto Michael Palma Mir

Se nos antojaba ya hace algún tiempo, visitar nuevamente una de las producciones claves y longevas de Repertorio Español: “El Quijote”. 

¿Razón”? El llevar nada más y nada menos en cartel desde febrero de 2006, teniendo en aquel entonces en los papeles del universal manchego y su escudero Sancho a Ricardo Barber y Emiliano Santa Cruz.

El Caballero de la triste Figura y su fiel escudero Sancho Panza, personajes de la universal novela, Don Quijote de la Mancha, producción de Repertorio estrenada en 2006. Foto Michael Palma Mir.
El Caballero de la triste Figura y su fiel escudero Sancho Panza, personajes de la universal novela, Don Quijote de la Mancha, producción de Repertorio estrenada en 2006. Foto Michael Palma Mir.

Transcurridos estos 12 años, la producción se ha añejado como el buen vino y la novela de Miguel de Cervantes Saavedra, continúa siendo referente para todo tipo de público y muy especialmente para los estudiantes que durante ese periodo de tiempo han colmado y colman los predios de Repertorio en el teatro Gramercy Arts, para afianzar sus conocimientos de literatura de la novela más traducida a otros idiomas y además de ser el libro número uno en difusión tras la Biblia. 

En esta ocasión los papeles centrales corren a cargo del actor argentino Gerardo Gudiño y el puertorriqueño Mario Mattei,

ambos interpretando a El Caballero de la Triste Figura y su fiel escudero Sancho Panza, rindiendo ambos trabajos superlativos en dichos roles.

Mario Mattei, Gerardo Gudiño y Zulema Clares, en un instante de la produccion de Reper torio Español, El Quijote. Foto Michael Palma Mir
Mario Mattei, Gerardo Gudiño y Zulema Clares, en un instante de la produccion de Reper torio Español, El Quijote. Foto Michael Palma Mir

Gudiño, actor de sobrados méritos despliega una labor sublimizada, asumiendo todos los retos que el personaje conlleva, sobrepasando estos por la grandielocuencia del personaje creado por Cervantes para orgullo y deleite de la lengua castellana. Son verdaderamente sorprendentes las transiciones tanto externas como internas a las que nos expone este soberbio actor argentino.

Genuinos son todos los aportes de su Quijote y la poesía con que dice sus parlamentos los cuales rozan el límite de la perfección. Buen gusto interpretativo y deleite con grandiosa sensibilidad. Bravo Gerardo Gudiño.

Mientras que Mattei, fiel a su capacidad actoral, demostrada en los años de labor entre nosotros, nos trae un Sancho, de gran valía y credibilidad, con los pies muy sentados en la tierra   donde hace suya la lealtad a su amo y patente a todo lo largo de la representación. Mario Mattei es un actor de grandes retos y este lo logró al máximo.

Un elenco, integrado por Alfredo de Quesada, Sandor Juan, Zulema Clares, Jesús Martínez, Angie Regina, Mariana Buoninconti, Gredivel Vásquez, Txemi Parra y Tatiana Vecino, complementan el lujo interpretativo existente en esta producción que se pasea entre las más duraderas que posee el teatro que dirige Robert W. Federico.

Sueños, aventuras y desvelos, en El Quijote , de Jorge Alí Triana y Santiago García. Foto Michael Palma Mir
Sueños, aventuras y desvelos, en El Quijote , de Jorge Alí Triana y Santiago García. Foto Michael Palma Mir

La escenografía, vestuario y utilería de Paula Juliana Pérez; las luces de María Cristina Fusté; la música de Jimmy Tanaka; el maquillaje de Eduardo Navas; el sonido de Leopoldo Gutiérrez; la gerencia de producción de Fernando Then, hacen que la vigencia de este clásico se encuentre en un imbatible primer puesto de calidad a través de los tiempos.

Y esto gracias a la visión y concepto escénicos que el maestro Jorge Alí Triana aplicó a esta gran novela así como la adaptación de la historia de otro grande del teatro colombiano Santiago Segura.

Y para concluir, unas líneas de Miguel de Cervantes Saavedra:

“Don Quijote soy y mi profesión la de andante de caballería. Son mis leyes el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y de la hipocresía. Y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso de tonto y mentecato?

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