
A 280 días de gobierno de Donald Trump habríamos empezado la cuenta regresiva para su ‘impeachment’.
Y los tres involucrados -que se anunciaron el lunes- no serían los únicos, sino más. Mientras se iniciaba la explosiva formalización de cargos contra el ‘saltaperico’ Paul Manafort y su socio Rick Gates, por otro lado, aún más detonante era la ‘declaración de ‘culpable’ que se hacía público de parte de George Papadopoulos, ex asesor en asuntos extranjeros de la campaña de Trump.
No es que George Papadopoulos fuera un ‘comprador de café’ -como han querido hacer parecer los que aún quedan en el barco trumpista, sino que era brazo derecho de Trump en su estrategia pro rusa.
De allí que la primera clave que surge en la investigación parece ser su ex asesor Papadopoulos, quien desde julio pasado habría grabado conversaciones, emails y mensajes de textos a personajes del entorno de su ex mentor Trump.
De esta forma cuando el lunes se declaró culpable ante el Departamento de Justicia -manejado por Jeff Sessions- ya habían pasado varios meses desde que reconoció les había mentido a los federales.
Y en esto hay que reconocer que los sabuesos federales son campeones: ¿Cuántos políticos han caído por sus ‘escuchas’? ¿Cuantos políticos han pagado el precio de su corrupción por jactancias? ¿Cuántos han caído por contar sus aventuras a sus amantes? ¿Cuántos han caído por reconocer ante alguien conocido que ellos han hecho tal gestión o recibido alguna prebenda por sumarse al jefe del clan?
Papadopoulos, un joven de 30 años de edad, podría haber empezado a cavar la tumba política y financiera del jefe que tiene la llave de la torre, y parece más pillo que presidente.



























