EDITORIAL
El ataque a la comunidad inmigrante promovido por la administración del Presidente Donald Trump tiene repercusiones nacionales.
Sin embargo en la Ciudad de Nueva York, el impacto es trascendente sobretodo en términos económicos, ya que los inmigrantes son parte del tejido más profundo de toda la estructura productiva de la ciudad.
Nueva York no es solo una ciudad fundada y construida por los primeros inmigrantes que llegaron hace siglos, es una ciudad que funciona y se mueve gracias a los millones de inmigrantes que viven, trabajan, generan recursos, consumen y producen dinero que de una u otra manera llega a las arcas fiscales a nivel local, estatal y federal.
En Nueva York hay varias industrias importantes y están bien identificadas por su porcentaje todas las numerosas áreas en las que hay mano de obra inmigrante, que además de no ser costosa, es muy competitiva y eficiente. Entre todas las áreas identificadas están la de producción de ropa, de cuidados de salud, de limpieza, de construcción, de comida y transporte, de una lista bastante larga que incluye incluso hasta peinadores y barberos. Siendo esta una ciudad donde la moda, el turismo son sumamente importantes, industrias como la de transportación, hotelería y alimentos son vitales para el funcionamiento de la ciudad.
Si bien actualmente la comunidad de origen extranjero más grande de la ciudad es de República Dominicana, la población china nacida en el extranjero en Nueva York ha crecido treinta y cuatro por ciento en los últimos once años y es la segunda más grande de toda la ciudad. La población china en la ciudad de Nueva York es la más grande que existe fuera de China, el país con la mayor población del mundo entero. En esa medida, constituye un gran reto para todos los latinoamericanos, esforzarse por llegar a niveles de excelencia profesional en todas las áreas y promover la educación, desarrollo y crecimiento en áreas de tecnología, comunicaciones, medicina, ciencia e investigación.
A la par, la comunidad latinoamericana tiene el gran reto de esforzarse por apoyar y promover el mantenimiento de las profundas raíces que tiene en esta ciudad, a través de la investigación histórica y el conocimiento de los talentos humanos que contribuyen a su desarrollo en diferentes áreas, a fin de apoyarlos y utilizar sus servicios.
China literalmente se está comiendo al mundo entero y muy sutilmente se está adueñando de plazas de trabajo, en donde los trabajadores chinos pueden ser más productivos por su sentido de disciplina y esfuerzo sin limite. Los latinoamericanos enfrentan una gran competencia.
Una muestra del crecimiento y empoderamiento de las comunidades asiáticas es la adquisición que han realizado en los últimos años de grandes negocios de comida, que originalmente fueron establecidos por comunidades como la griega, que al jubilarse sus propietarios, las mejores ofertas de compra han sido de chinos y coreanos, que son actualmente propietarios de grandes cadenas de pastelerías y restaurantes.
La competencia siempre es buena y muchas veces las situaciones adversas generan buenos resultados. Quizás el ataque de Trump a la comunidad mexicana promueva que deje de lado el nacionalismo rígido que le caracteriza y se abra sinceramente a trabajar con el resto de Latinoamérica, igualmente la situación adversa contra toda la comunidad inmigrante puede promover la tan necesaria integración latinoamericana, en la cual los países del Caribe dejen de mirar únicamente hacia Europa y se de la importancia que tiene a países como Brasil, que es uno de los ejes coyunturales para articular la integración latinoamericana.
Nueva York, es no solo el hogar de inmigrantes trabajadores y productivos, es hogar de consumidores que deben educarse para establecer una relación más saludable con los proveedores de servicios y productos, con medios informativos, exigiendo noticias y contenidos propios, locales, para cada comunidad y barrio, con los restaurantes, exigiendo la transparencia sobre el origen de los alimentos, promoviendo el reciclaje a nivel de cada hogar, de cada negocio y cada barrio, fomentando la importancia de la educación para el progreso. Nueva York es hogar de más de 30.000 beneficiarios de Acción Diferida (DACA) que a pesar de los retos, son una esperanza en términos de cambio de mentalidad y requiere comprender la importancia del trabajo ínter generacional, dejando de excluir y discriminar a las personas de más edad.
Como consumidores, los inmigrantes en Nueva York suman cien mil millones de dólares a la economía. Los neoyorquinos en hogares encabezados por inmigrantes tienen un pode adquisitivo de 103.3 mil millones en sus ingresos después de la deducción de los impuestos en 2014, por lo cual la comunidad latinoamericana formada por inmigrantes, que aún siendo naturalizados no pierden su identidad extranjera, aún cuando se cambien el apellido, tienen que comenzar a planificar el futuro como grupo, promoviendo liderazgo, excelencia laboral, educativa y con mayor perspectiva financiera con miras a los próximos cien años, por lo menos.
Además de trabajadores y consumidores los inmigrantes en Nueva York son empresarios que generan miles de millones de dólares a nivel comercial. 347.573 propietarios de negocios inmigrantes representaron el 33.8 por ciento de todos los residentes independientes de Nueva York en 2015 y generaron 7.2 mil millones en ingresos comerciales. En 2015, los inmigrantes representaron el 35.2 por ciento de los dueños de negocios en Nueva York, el Norte de Nueva Jersey y el área metropolitana de Long Island. Adicionalmente los inmigrantes legalizados tienen un poder que se podrá apreciar el próximo seis de noviembre en las elecciones.
El poder no solo se posee, se ejerce. ¡Los latinos tenemos un gran reto!



























