“Poder absoluto”, un retrato de la lucha de poder

De Roger Peña Carulla. Con Carlos Kaspar y Paulo Brunetti. Escenografía, Eduardo Spíndola. Vestuario, Paula Molina. Luces, Eduardo Navas. Sonido, Alfonso Rey. Asistente de dirección, Agustina Barach. Diseño del espacio escénico y dirección general, O. Barney Finn.

Carlos Kaspar
Carlos Kaspar

 

Por Carlos Navedo

IMPACTO

 

La corrupción a todo nivel del ámbito gubernamental, la lucha del poderío humano y la envidia entre los seres, siempre ha sido factor imperante desde que la humanidad existe, tomando como ejemplos fehacientes a Caín y Abel, César y Bruto solo por mencionar algunos.

La base fundamental de la pieza “Poder absoluto”, del autor español Roger Peña Carulla, ganador de muchos premios literarios entre los que destacan, el premio de la crítica de Barcelona en 1995 y el de dramaturgia catalana en el 2014, radica en la hipocresía de dos seres que aunque aparentemente se admiran, en el fondo de su ser no son más que meras caretas de su escondida idiosincrasia.

Los personajes en cuestión, Eastman y Bauer interpretados por dos fenomenales actores argentinos Carlos Kaspar y Paulo Brunetti, son llevados de la mano de un no menos artífice de la dirección como es Oscar Barney Finn, veterano de muchas lides de la escena argentina, como si se tratara del despegue de un aeroplano que se va elevando lentamente hasta tomar la altura requerida. Finn acreedor de innumerables galardones en su larga carrera, en 2001 se hizo acreedor del premio a la trayectoria teatral del Fondo Nacional de las Artes de Argentina y un año más tarde fue nombrado director general de dicho fondo.

La versión original de “Poder absoluto”, tiene como desarrollo Chile, pero la universalidad de esta, puede situarla en cualquier país o ciudad de nuestro planeta, por el contenido de que los males de sus dos personajes son aplicables a cualquier lugar que supuestamente se practique la democracia per se.

El entender el contenido de la obra de Peña Carulla no es fácil ni difícil, es solo analizar el mundo y las sociedades en que vivimos. Los neófitos de la temática política deben estar muy alertas para poder asimilar el juego de palabras que van surgiendo en la pieza que es como si se tratara de un partido de ping-pong, donde unas van y otras vienen, hasta que la verdad surge en su desenlace, mostrando insospechables consecuencias que hacen deducir a la audiencia y a nosotros mismos donde radican los verdaderos valores éticos del ser humano y donde es el límite.

El recorrido de esta magistral obra por diferentes capitales de nuestro mundo, está hecha a la medida para los escenarios neoyorquinos, en este caso el de Repertorio Español, quien siempre está atento y claro en saber que gusta a nuestras audiencias y que no.

Una palmadita en el hombro a Carlos Kaspar, Paulo Brunetti, dos actores extraordinarios, al maestro de maestros Oscar Barney Finn, al creador del texto Roger Peña Carulla y al productor ejecutivo Robert Federico, por su arte, visión al buen teatro y por el regalo que fue “Poder absoluto”.

Otra imagen de la obra "Poder absoluto", con Paulo Brunetti y Carlos Kaspar.
Otra imagen de la obra "Poder absoluto", con Paulo Brunetti y Carlos Kaspar.

 

Paulo Brunetti
Paulo Brunetti

 

Paulo Brunetti, Oscar Barney Finn y Carlos Kaspar.
Paulo Brunetti, Oscar Barney Finn y Carlos Kaspar.

 

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