Perú: entre el nacionalismo y el populismo

Convertido en una de las estrellas del crecimiento económico en Latinoamérica, Perú deberá elegir a su próximo presidente en una segunda vuelta, que disputarán el próximo 5 de junio, entre el nacionalista Ollanta Humala y la populista Keiko Fujimori.

 

Por David Blanco Bonilla

 

En los comicios celebrados el último 10 de abril, los peruanos votaron por estos candidatos, considerados por muchos como una "amenaza" para el desarrollo del país, en detrimento de reconocidos políticos como el ex presidente Alejandro Toledo, el ex ministro Pedro Pablo Kuczynski y el ex alcalde Luis Castañeda.

 

Mientras que Humala recibió poco más de un 30 por ciento de la votación, a Keiko le bastó con un 21 por ciento para desplazar de la segunda posición a Kuczynski y a Toledo, a quien muchos consideran el gran derrotado ya que hasta un mes antes de las elecciones lideraba la intención de voto, pero se fue desinflando en el camino.

 

En este escenario, y con un clima enrarecido por la incertidumbre, ahora Humala y Fujimori están obligados a pactar alianzas para conquistar los votos que necesitan para ocupar la Presidencia y controlar el Congreso en el quinquenio 2011-2016.

 

Pero esta no será una tarea fácil para ninguno de los dos candidatos, ya que Humala genera un rechazo muy intenso en las clases alta y media, que lo ven como una amenaza y lo consideran vinculado al pensamiento "chavista".

 

Keiko también arrastra el pasivo de la gestión de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien cumple una condena de 25 años de cárcel por violaciones de los derechos humanos y es acusado de actos de corrupción durante su régimen.

 

Sin embargo, la candidata parece mejor situada, ya que a pesar de sus propuestas populistas se ubica ideológicamente en la derecha, como el resto de candidatos perdedores ante los que acudirá para buscar apoyos.

 

 

UN ESCENARIO MUY TENSO

 

Por eso, y con una tarea muy dura por delante, el equipo de Humala ha comenzado a lanzar mensajes de moderación y a buscar consensos planteando, incluso, que Beatriz Merino, la respetada ex Defensora del Pueblo y nada sospechosa de izquierdismo, podrÌa ser su primera ministra en una eventual victoria.

 

Humala ha comentado que no cambiará el modelo económico y ofreció a los inversionistas extranjeros resolver la "inestabilidad social" en su país, así como fortalecer la relación con Estados Unidos.

 

De esa manera, con miras a la segunda vuelta, se avista un escenario muy tenso, que pondrá a prueba la capacidad de Humala de mantener su buena campaña previa, mientras que Keiko tendrá que centrarse en mostrar sus propuestas para tratar de conseguir una nueva imagen.

 

Muchos han remarcado que Humala ha mejorado en estas elecciones los resultados de su votación de 2006 cuando llegó a la segunda vuelta con el actual presidente Alan García, quien lo venció por un estrecho margen.

 

Y ahora podría tener la ventaja de una votación que ha demostrado que más de un tercio de los peruanos quieren que se produzcan cambios, para también beneficiarse del crecimiento de la economía y de la democracia.

 

A intentar definir los motivos que han llevado a Perú a esta instancia, los analistas consideran que se trata de una protesta de los más necesitados, que representan el 32 por ciento de la población que aún vive en la pobreza.

 

Por eso, ahora el país con mayor crecimiento económico en Latinoamérica tendrá que elegir entre la hija de un ex presidente acusado de dictador y corrupto, y un candidato formado en los cuarteles militares al que todos sus opositores consideran un representante de la extrema izquierda.

 

Será una manera de ver la batalla entre el cáncer terminal y el Sida, al que se refirió el año pasado el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, cuando comentó, un poco en broma y otro poco con incredulidad, al entonces poco creíble escenario de una definición entre Humala y Fujimori.

 

 

 

 

 

 

 

 

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