
El escritor irlandés Paul Lynch, ganador del Premio Booker 2023 con su novela distópica 'El cantar del profeta', consideró este martes que en su descripción de un gobierno autoritario no se quedó "corto" y dijo que ya no se puede dar por hecho "ni la vida estable ni la vida en democracia".
En un encuentro con periodistas en Barcelona, el novelista, sin embargo, precisó que nunca quiso escribir una declaración política, sino que lo que persigue con sus historias es "la verdad eterna de la condición humana, lo que nos hemos hecho los unos a los otros, lo que nos hacemos y lo que nos haremos en el futuro, porque pienso que esto no cambia nunca".
Publicada por Alfaguara en castellano, en 'El cantar del profeta' Lynch describe lo que ocurre en Irlanda cuando el Estado adquiere "poderes especiales" y todo lo conocido se desmorona, centrándose en la peripecia de Eilish Stack, una madre de familia, microbióloga de profesión, después de que una noche lluviosa en Dublín reciba en su casa la visita de dos agentes de la nueva policía secreta.
Unos días más tarde, su marido, Larry, profesor y sindicalista, desaparece, y Eilish tiene que decidir qué es más importante, recuperar a los que se han ido o salvar a los que aún quedan, como sus cuatro hijos o su padre con problemas de demencia.
Paul Lynch, autor de otras cuatro novelas traducidas a una treinta de lenguas, afirmó que cuando se sentó a escribir ya había ocurrido el Brexit en Reino Unido, Trump estaba en el poder en EE.UU. y "veías cómo toda Europa tiraba cada vez más hacia la derecha, con el auge de los nacionalismos en todas partes".
"Veías que el discurso ultraderechista, con una retórica que hace quince o veinte años no habríamos oído (...) se estaba implantando, todo cambiaba y como autor de ficción lo quería poner en un libro", indicó.
Al final, no queda nada
A medida que avanzan las páginas, el lector asiste al desmoronamiento de un sistema, de una familia.
"Al final -prosiguió el escritor- no queda nada, todo está perdido y Eilish pasará por los nueve círculos del infierno, y cuando ya lo ha perdido todo vive una suerte de epifanía, la revelación de que lo que ha vivido es el fin del mundo".
Muchos lectores le hicieron saber que sufrieron mucho con la lectura de su obra, aunque, a la vez, les llevó a reflexionar sobre la situación actual.
Sobre el estilo, afirmó que el trabajo de un escritor de ficción consiste en "confiscar" la realidad, que siempre es "compleja", plasmarla en la hoja en blanco y conseguir que el corazón del lector lata al unísono con el de los personajes.
Por otra parte, formula muchas preguntas y quiere que se empatice con las decisiones que toma alguien como Eilish, queriendo que quien lea se plantee: "¿Seguro que tú hubieras hecho las cosas de otra manera? Porque la vida es muy complicada y cuesta mucho prever lo que pasará", si crees que "lo que has tenido hasta ahora durará para siempre".
Seguidor de autores como Joseph Conrad, William Faulkner o Cormac McCarthy, que miran la condición humana desde la distancia, no negó que el Booker le cambió la vida, por la proyección que supone. "Me ha hecho salir de casa", bromeó; y reconoció que tardará en volver a publicar. EFE



























