Participación cívica consolida integración latina

La comunidad latina enfrenta innumerables retos en las condiciones actuales en las que se desenvuelve la ciudad de Nueva York y la participación cívica, es el camino más efectivo para consolidar su integración en la estructura de Estados Unidos.

Esa es una realidad que choca con la reticencia de una gran mayoría de latinoamericanos, que se han visto forzados a emigrar debido a las condiciones de sus países de origen, causadas directamente por los malos políticos y oficiales electos corruptos.

La mayoría de latinos tiene mala experiencia con la política y a pesar de que, todavía el marco legal y constitucional de Estados Unidos garantiza un ejercicio correcto de los funcionarios públicos, los casos de corrupción que salpican a autoridades elegidas en las urnas, no ayuda a que los latinos confíen en la estructura política y por ende desinfla la participación latina en las elecciones.

A ello se unen las falsas promesas, principalmente de los líderes de partidos en el tema migratorio, que particularmente en Nueva York es clave y ha cobrado mayor importancia con la masiva presencia de refugiados, que si bien han obtenido ayuda sin precedentes, ha estado mal administrada y a destiempo, generando un rechazo mayoritario, sobretodo por el uso de recursos que solo han beneficiado a determinados grupos, como la industria hotelera.

En la ciudad de Nueva York aproximadamente cuatro de cada cinco residentes están registrados para ejercer el voto, sin embargo el estilo de vida y los retos actuales que exigen una dedicación máxima para producir, no ayudan a lograr una participación masiva. Los latinos están cansados, decepcionados y agobiados por las actuales condiciones de la ciudad, en donde sistemas como el de transporte y limpieza, que son vitales para su funcionamiento, se encuentran plagados de inseguridad e inmundicia.

Un grave problema es la desinformación. Los principales medios de comunicación se concentran en ciertas celebraciones, eventos de farándula y deportivos, pero no mantienen una línea permanente que promueva el involucramiento de la comunidad en la participación cívica, que se extiende a los procesos democráticos. Los medios informativos latinos, deberían promover más debates de candidatos, presentar sus perfiles, crear espacios de diálogo entre los candidatos y los diferentes sectores de la comunidad.

La participación de la comunidad latina en las elecciones tampoco significa el apoyo irrestricto y absoluto a candidatos latinos. Es importante confiar y promover los talentos latinoamericanos, pero esos talentos deben poseer una probada integridad, honorabilidad y amplio sentido de eficiencia y sobre todo de inclusión.

En las Elecciones Generales 2023 hay una importante presencia latina de candidatos, -mayoritariamente buscando la reelección-, de los cuales la comunidad ni siquiera se ha enterado que están en campaña, porque probablemente no conviene que la comunidad se entere, de que tiene la posibilidad de cambiar a sus autoridades de turno.

Es importante desarrollar y establecer más y mejores mecanismos de control de la eficiencia de los oficiales electos, más espacios de diálogo para conocer lo que realmente siente, quiere y necesita la gente.

El actual panorama político de la comunidad latina es mayoritariamente caribeño, ya que esas comunidades tienen una experiencia contundente de la repercusión de la política en su vida diaria, pero es necesario promover inclusión y diversidad, sin esos dos elementos en su liderazgo, la comunidad latina no va a progresar y las diferencias entre grupos étnicos se acentuaran hasta crear choques inevitables y la autodestrucción de un liderazgo latino que hasta el momento no se consolida a nivel nacional.

Nueva York es única y es un ejemplo para el mundo a través de los inmigrantes de todas partes que ven cómo funciona, para bien o para mal. En ese sentido el que una ciudad tenga su propia junta electoral es una muestra de cómo trabajan las metrópolis del mundo desarrollado administrando sus propios procesos en forma independiente del gobierno nacional.

En estas elecciones el panorama político incluye a varios latinos, comenzando en el Concejo Municipal con varios directivos locales como Christopher Marte en el Distrito 1; los rostros femeninos más firmes, son los de Carlina Rivera, del Distrito 2, Diana Ayala del Distrito 8 y Carmen de la Rosa, quien incluso no tiene contendiente en el Distrito 10, todas en Manhattan.

La presencia latina lidera en los distritos 13, 14, 15, 17, 18, 21, 22 y 34. Una grata sorpresa es la presencia en el Distrito 37 de Brooklyn de Isaiah Vega, joven de ascendencia peruana que busca ser concejal y que sin duda trae diversidad a la contienda política. También hay una importante contienda para autoridades de justicia y fiscales generales.

Lo ideal es que los medios mantengan a la comunidad informada del proceso, que inicia con la registración de candidatos y de votantes, dando relevancia a cada momento del proceso, desde la convocatoria a inscribir candidaturas hasta el momento de conocer resultados.

La participación de los latinos en la política de Estados Unidos, es una muestra de capacidad, de interés y una herramienta directa a conformar la estructura de esta nación, es ante todo una oportunidad frontal para lograr un cambio positivo.

No se debe sentir temor ni rechazo a la política, se la debe considerar un acto de civismo que fortalece la democracia, una posibilidad de servicio público e inclusión.

Nueva York: Una recuperación a medias

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