
Washington.- El presidente estadounidense, Barack Obama, mantuvo hoy una jornada maratoniana de reuniones para avanzar en las difíciles negociaciones presupuestarias con los republicanos y para seguir aglutinando apoyos para que este año se logre una reforma migratoria.
Obama se desplazó esta mañana al Capitolio para reunirse con unos 230 congresistas republicanos, a los que confrontó en su terreno por primera vez en dos años durante más de una hora.
Algunos testigos de este encuentro a puerta cerrada calificaron el intercambio de tenso pero útil para conocer los puntos donde más rozan el presidente y la oposición.
Según la Casa Blanca, Obama recordó a los republicanos que "no es necesario estar de acuerdo en todo para avanzar en los desafíos a los que se enfrenta el país", aunque el presidente incidió en que un acuerdo presupuestario a largo plazo requerirá un aumento de los ingresos fiscales.
Los republicanos, que ayer presentaron un presupuesto enfocado en los recortes, criticaron al presidente por repetir que su intención primordial en esto momentos no es reducir el déficit, sino mantener la recuperación.
No obstante, Obama dejó la puerta abierta a una reforma de los programas sociales más onerosos para las arcas del estado, como piden los republicanos, algo que podría ser clave para que se cierre finalmente un acuerdo presupuestario en el Congreso para los próximos 10 años.
Uno de los republicanos presente en la reunión indicó al diario The Hill, que el presidente no considera que una crisis de deuda sea inminente y se da nueve meses para conseguir un acuerdo fiscal y presupuestario bipartidista.
Según la CNN, el presidente fue recibido por los republicanos con aplausos y dedicó tiempo a hablar personalmente con algunos congresistas republicanos, un gesto que le podría hacer ganar mucho terreno en estas complicadas negociaciones.
El presidente escuchó peticiones de que se implique en una reforma del sistema de sanidad para jubilados del Medicare, un programa del que dependen 50 millones de estadounidenses y que la Casa Blanca quiere tocar lo menos posible.
Obama también habló de la reforma migratoria y recordó a los republicanos que la importancia de que se consiga un acuerdo es más importante y de más interés para los republicanos que para él, que no volverá a medirse en las urnas.
El presidente, que ganó las pasadas elecciones con el apoyo mayoritario y clave de la comunidad hispana, ha reconocido la importancia de proveer un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados del país sin descuidar la seguridad fronteriza.
Con el objetivo de seguir su ronda de contactos, Obama se reunió hoy también con cerca de una quincena de empresarios para transmitirles la "importancia de una reforma migratoria con sentido común".
El mandatario les transmitió la importancia económica de los inmigrantes y aseguró que se van a detallar normas para que los empleadores jueguen con las mismas reglas y tengan las mismas oportunidades de acceso al talento proveniente de otros países, uno de los puntos que la Casa Blanca quiere destacar entre la comunidad empresarial.



























