NYPD: Una delgada línea entre el bien y el mal

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Representantes del Sindicato de la Policía dijeron que el NYPD no debería hacer cumplir las reglas de distancia social en medio de COVID-19: “No podemos vigilar nuestra salida de una pandemia”

Para combatir la pandemia provocada por el Covid-19 en la ciudad de Nueva York, se mantienen el distanciamiento social y según recomienda la CDC, para todos los estadounidenses, se utiliza protección facial para interactuar en público, sin embargo la llegada del verano ha provocado incumplimiento de estas medidas y actualmente la policía no está obligada a hacerlas cumplir.

Inicialmente, en el esfuerzo de la ciudad para cumplir con esas recomendaciones que tienen fundamento científico, como medidas para evitar contagios y muertes, la alcaldía dispuso la ayuda del Departamento de Policía (NYPD), sin embargo el problema de violencia policial contra las minorías, finalmente provocó que se dejara a la policía fuera de esta responsabilidad.

Existen varios aspectos importantes en este debate de seguridad y violencia policial, además de algunas reflexiones sobre la importancia del trabajo de la policía y de la comunidad, para mantener el bienestar general en la ciudad, particularmente durante esta crisis de salud.

 

DISCRIMINACIÓN Y RACISMO

Grupos de defensa de libertades civiles se han quejado de que la aplicación del distanciamiento social de la policía de Nueva York ha sido injusta e incluso racista, porque alrededor del noventa por ciento de arrestos en encuentros relacionados con la aplicación de distanciamiento social han sido a afroamericanos e hispanos.

El meollo es el contraste entre los arrestos y casos de la policia contra estas minorías y su actuación en barrios de mayorías blancas. Más de un tercio de los arrestos durante la pandemia se realizaron en barrios predominante afro y latinos, ¿será discriminación o porque ahí la gente es más susceptible de delinquir por falta de conocimiento o por rebeldía social?

Casos de incumplimiento ocurrieron en Canarsie, barrio predominantemente afroamericano de clase media en Brooklyn, donde los oficiales emitieron casi sesenta convocatorias en una fiesta de cumpleaños dentro de una barbería y arrestaron a dos personas acusadas de portar armas, pero dos días después, los oficiales entregaron cuarenta y tres citaciones en una fiesta de marihuana en Chelsea, un barrio próspero de Manhattan, pero no hicieron arrestos a pesar de que encontraron una bolsa llena de drogas.

Sí, se ha evidenciado el contraste con imágenes y publicaciones en redes sociales, en las cuales la policía entrega mascarillas en otros barrios residenciales. Los grupos que exigen una reforma policial y organizadores de la comunidad continúan denunciando discrepancias raciales aparentes, en la forma en que los policías vigilan vecindarios blancos y ricos, frente a comunidades minoritarias desfavorecidas.

El racismo en la ciudad, a pesar de las leyes y el movimiento pro libertades civiles, es real y palpable. Un grupo vulnerable son los inmigrantes, sin embargo la crisis del Covid-19 requiere que se mantenga un sentido de autoridad para promover el control, como un recurso en la lucha contra el virus. Son temas complementarios, no excluyeres, se debe continuar trabajando por justicia en la aplicación de la ley y de las regulaciones, sin mermar la autoridad policial pero vigilándola.

La iniquidad es palpable y hay muchos lugares de mayorías blancas donde no se ha reforzado el cumplimiento de las medidas. Inicialmente se pensó que el virus no discriminaba, porque se contagió gente de todo tipo y condición, pero las estadísticas demostraron que eso no era más que una percepción inicial, que el virus impactó más a las minorías, porque en resumen, estaban menos preparadas, a nivel educativo, informativo, financiero, etc.

Una de las reacciones más fuerte la provocó el caso en el Lower East Side, que involucró al oficial de origen hispano, Francisco García, quien hizo un arresto afuera de una tienda en la Avenida D, la cual según clientes y vecinos, tenía reputación de ser un centro para la venta de drogas.

El oficial García ha estado involucrado en por lo menos siete demandas que le acusaban de cosas como búsqueda ilegal de personas, menospreciar a una lesbiana. García, quien confrontó a un hombre y lo estrelló contra el piso para arrestarlo, fue separado de sus funciones en la calle y se abrió una investigación.

Patrick J. Lynch, Presidente de la Asociación de Beneficencia de la Policía de la Ciudad de Nueva York (NYC PBA) declinó comentarios sobre el oficial García, pero señaló que él y sus colegas "no crearon la política de distanciamiento social mal concebida que fueron enviados a aplicar". Dijo que el Ayuntamiento culpaba al oficial García por cumplir la política que había creado: "Una vez más, nuestros líderes están a punto de pisotear los derechos de un oficial de policía para protegerse", dijo.

Es un hecho real que a consecuencia de la pandemia ocurran con más frecuencia casos de estrés por el confinamiento, la incertidumbre, el desempleo, las deudas pendientes, la falta de alimentos, el temor de contagio, etc., etc. todo lo cual genera tensiones y violencia, no solo dentro de los hogares, también a nivel social, pero son casos que ocurren mayoritariamente en barrios con mayor uso de drogas, con más violencia doméstica, con más problemas sociales.

NYPD
Ante las denuncias de abuso policial, finalmente el alcalde Bill de Blasio anunció que el Depto. de Policia de la ciudad no requerirá a las personas que utilicen protección facial en público, a menos que la ausencia de ella represente un serio peligro.

VIDEOS Y ESTADÍSTICAS

Los videos de arrestos que circularon ampliamente por las redes, provocaron críticas y protestas de lo que fue percibido como una aplicación excesiva e inconsistente de los mandatos de salud pública en medio de la pandemia de coronavirus.

Hay muchos, en el East Village, en Brownsville Brooklyn en el East Side por ejemplo, tres oficiales fueron filmados en un arresto violento y hay videos de arrestos violentos de múltiples personas que no estaban distanciadas socialmente, o de policías interactuando agresivamente con las personas, o imágenes de policías golpeando a dos hombres que filmaban otro arresto por distanciamiento social, así como imágenes de dos incidentes en los que la policía dispersó a miembros de la comunidad judía congregada en un funeral.

Violencia contra minorías fue documentada a través de grabaciones particulares en celulares y en los archivos de detenciones del mismo Depto. de Policía, sin ser un justificante, lo que sí evidenciaron las estadísticas sobre los contagios, fue que en los lugares con mayores concentraciones de esas minorías étnicas, hubo más casos, lo que prueba que en esos lugares, ha habido un menor cumplimiento de las regulaciones para controlar la pandemia, por incredulidad o falta de conocimiento, la gente no ha querido utilizar protección facial, no ha querido dejar de congregarse.

Matemáticamente, en barrios de minorías étnicas, hubo más infractores de las reglas en la lucha contra el contagio y por ende, más arrestos entre sus miembros, entonces ¿podría pensarse que no es un asunto de discriminación.

El alcalde defendió el trabajo de la policía indicando que ha hecho cumplir las reglas en forma apropiada, pero otros políticos compararon la situación con la controversial práctica “stop & frisk”.

El Comisionado de Policía, Dermot F. Shea defendió a la entidad, indicando que las acciones fueron ejecutadas en forma justa y buscando resguardar el bienestar de toda la comunidad afectada por la pandemia.

Pero en un comunicado, Patrick Lynch argumentó que los agentes de policía, no son responsables de hacer cumplir directrices de salud pública.

Hace dos semanas, durante una conferencia de prensa, el alcalde De Blasio, dijo que los oficiales del NYPD ya no extenderán multas ni arrestarán a personas que no usen protección facial en público, o que se reúnan en pequeños grupos, pero que continuarán separando grandes reuniones.

Su anuncio se produjo después de los numerosos informes de arrestos agresivos involucrando a personas que supuestamente ignoran las medidas de distanciamiento social.

Una parte del origen del problema ha sido responsabilidad de los medios, que en ocasiones presentan las noticias en forma sensacionalista, sin indagar detalles como el récord de los miembros de las minorías. Por un lado están las libertades civiles y por otro está la lucha contra la delincuencia y el crimen.

¿De qué sirve que la policía realice arrestos o imponga multas si los jueces y los fiscales dejan libres a los infractores?

Muchos de los infractores ya tienen récord y son recurrentes, eso es algo que los medios deben informar mejor.

El fiscal de Brooklyn, Eric González, dijo que estaba revisando los arrestos de distanciamiento social en su condado, para determinar si los cargos criminales estaban justificados y agregó que, las imágenes en línea habían erosionado la confianza en el sistema de justicia penal.

La política de su oficina ha sido rechazar los casos de distanciamiento social, al igual que otros delitos menores que no implican una amenaza a la seguridad pública y dijo: “No podemos vigilar nuestra salida de esta pandemia".

 

GRAN RESPONSABILIDAD

No es tarea pequeña ni fácil el cuidar de una ciudad con casi ocho millones y medio de habitantes, de diferente origenes étnicos, costumbres, culturas, razas, idiomas, etc., que además ha sido y no ha dejado de ser el blanco de grupos terroristas.

Además de vigilar a la ciudad de un posible ataque terrorista, la policía debe luchar contra el crimen, reforzar la ley y ayudar a controlar la propagación de la pandemia.

Representantes del Sindicato de la Policía dijeron que el NYPD no debería hacer cumplir las reglas de distancia social en medio de COVID-19: “No podemos vigilar nuestra salida de una pandemia”

Un trabajo complejo, que a su vez debe luchar contra la tendencia cada vez más grande de reducir la autoridad policial, lo que está creando un escenario más propicio para la delincuencia.

Actualmente si a una persona se le antoja orinar en un lugar público, la policía, por las nuevas leyes aprobadas por las autoridades municipales, no puede hacer absolutamente nada.

La justificación es que el sistema carcelario está saturado, que el sistema judicial tampoco puede procesar ese tipo de delitos, cuando hay muchos otros más graves.

Un delito es un delito, grande o pequeño, perjudica a la sociedad y la vuelve insegura.

El asunto es que con la ola de violencia social, provocada por las disparidades económico-sociales, se ha ido perdiendo el sentido de respeto y autoridad de los policías, que son la garantía de una seguridad inmediata, real, física, dentro de las comunidades.

Actualmente parecería que los criminales tienen más protección legal que los legítimos defensores de la ley y eso es responsabilidad directa de los concejales, que en lugar de hacer algo para reducir las rentas comerciales que matan negocios de minorías y reducir el tráfico de estupefacientes en las comunidades de esas minorías étnicas, se han dedicado a utilizar el discurso de defensa de los pobres, para debilitar el sistema de seguridad y finalmente de la autoridad, que representa la policía.

 

VENCER AL CORONAVIRUS EN VERANO

A pesar de un descenso en los casos de COVID-19 en los últimos días, la ciudad de Nueva York no se encuentra libre del virus y las posibilidades de contagio están latentes, con el peligro de una segunda ola masiva de infecciones, especialmente a medida que el clima de verano se calienta y más personas han comenzado a salir más.

En este momento la policía está liberada de la obligación de reforzar el cumplimiento de las normas de distanciamiento social y uso de protección facial, por lo cual el triunfo sobre el coronavirus recae única y exclusivamente en la voluntad de cada persona.

¿Lograremos así erradicar este mal y retornar a la normalidad?

El hecho de que las minorías sean, por muchas razones, más susceptibles de delinquir en el cumplimiento de las normas dispuestas para contener la pandemia recae en las agrupaciones y organizaciones comunitarias, que no han colaborado lo suficiente con los grandes esfuerzos realizados por las autoridades educando a sus comunidades.

¿De qué sirve que el gobernador y el alcalde obtengan recursos y ayudas, si los líderes comunitarios no los promueven entre la gente de su comunidad?

El triunfo contra el coronavirus está lejos si se deja todo a las autoridades, porque estas pueden disponer muchas cosas, pero todo depende de la actuación de las personas y en el caso de los inmigrantes, son sus líderes, sus representantes, sus miembros con un rol prominente, los llamados a transmitir el mensaje y lograr una reflexión sobre la importancia de la disciplina social.

 

RESPONSABILIDAD COMUNITARIA

Se han realizado arrestos, se han dado multas, los oficiales electos han reclamado a la policía sobre los datos demográficos.

Si las personas no quieren tener problemas con los policías primeramente deben evitar hacer lo incorrecto y eso se logra mediante la educación, que recae en dos pilares fundamentales, los medios de comunicación y las agrupaciones y organizaciones comunitarias.

En las últimas semanas miles de oficiales se encuentran más activos y su presencia es más visible en lugares públicos, no solo patrullando calles, en parques, estaciones de tren, etc. y eso es positivo porque se crea un sentido de control.

A los policías se les ha visto incluso lidiar con el tema de los mendigos, que durante la pandemia, quizás porque muchos tienen problemas mentales, no quieren utilizar protección facial, pero la policía está limitada por las leyes vigentes, no puede hacer más que pedir que usen mascarillas, o que no molesten a la gente, pero nada más, la pandemia exige acciones más efectivas, en que los ciudadanos encuentren en la policía un canal efectivo para sentirse más protegidos.

La comunidad tiene responsabilidad, se necesita una conciencia social y una actitud general para resolver los problemas, por ejemplo la comunidad debe tener información precisa para redirigir a los mendigos a lugares correspondientes en lugar de darles dinero en para que se mantengan en lugares públicos, cuando la ciudad tiene en su presupuesto millones para ayudarlos.

No se puede esperar todo ni de las autoridades ni de la policía, porque son problemas sociales, que implica la participación de toda la sociedad, de toda la comunidad, para educarse y compartir información, para actuar, siendo consumidores mejor informados, líderes más eficientes y comprometidos con el servicio a su comunidad.

Por casos como el del oficial García, no se puede descalificar a todos los policías porque en conjunto, son una fuerza necesaria para controlar el crimen y vigilar por la seguridad de la ciudad.

Lo importante es continuar educando a la comunidad y exponiendo lo que ocurre en la ciudad, apoyando ante todo la lucha contra una peste que la ha impactado como nunca antes en su historia.

 

RECURSOS DE ASISTENCIA SOBRE VIOLENCIA POLICIAL

 

Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU-NY)

Para denunciar mal comportamiento policial contactar al Civilian Complaint Review Board por teléfono (212) 442-8833 o llena un formulario de quejas por el Internet en la página www.nyc.gov/html/ccrb.

 

Latino Justice

Para educación sobre casos de violencia policial: https://www.latinojustice.org/en/decolonize-justice-documentary-series

 

Alianza de Familias por Justicia

Proyecto anti-violencia: https://afj-ny.org

Para reportar violencia asistencia gratuita bilingüe 24/7 llamar a: 212-714-1141 or reportar online: https://avp.org/get-help/report-violence/

 

Audre Lorde Project

Centro de organización comunitaria enfocada en la ciudad de Nueva York para ayuda a grupos LGBT, ofrecerá curso en linea para conocer los derechos durante la pandemia del Covid-19 con relación a la interacción con la policía. Registrarse aquí

 

Bronx Defenders

Para comunicarse con un abogado o defensor, envíe un email a [email protected] o llame al (718) 838-7878.

 

Centro de Movimiento en Brooklyn para vigilancia de la policía

Con base en la parte central de Brooklyn (Bedford-Stuyvesant, Crown Heights) y áreas circundantes http://brooklynmovementcenter.org/police-accountability/

 

QUÉ HACER SI TE PARA LA POLICÍA

  • Quédate calmado y controla tus palabras, lenguaje de cuerpo y emociones.
  • No corras.
  • No le hables mal a un policía.
  • Mantén las manos dónde la policía las pueda ver.
  • No toques a ningún policía.
  • No pongas resistencia, ni siquiera si piensas que eres inocente.
  • No discutas con la policía, ni le grites.
  • Acuérdate que cualquier cosa que digas o hagas puede ser usada en tu contra.
  • Si te quejas o le dices a la policía que ellos están equivocados, debes decírselo en una manera tranquila para que no agravar la situación.
  • No hagas ninguna declaración con respecto al incidente.
  • Si te arrestan, pide un abogado inmediatamente.
  • Acuérdate de los números de la placa del policía, los de su carro y también de los rasgos físicos del policía.
  • Escribe todo lo que te acuerdes lo más pronto posible.
  • Trata de encontrar testigos del incidente y pídeles sus nombres y sus números telefónicos.
  • Si te lesionan, toma fotos de las heridas lo más pronto posible, pero primero asegúrate de conseguir atención médica. Pide copias de los documentos médicos.

Piden investigar a la Policía de Nueva York por discriminar en distanciamiento social

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