Muchos habitantes de la ciudad de Nueva York, extrañaban el gigantesco botón atravesado por una colosal aguja que acompañaba a la escultura del costurero judio en la Séptima Avenida con la calle 39 en Manhattan, corazón del Distrito de la Costura o Distrito de la Moda.

A través de las mallas que protegen la instalación del nuevo monumento del Botón y la Aguja en el Distrito de la Confección en Manhattan, es posible apreciar el colorido de la misma, que evoca a los clásicos taxis neoyorquinos.
A través de las mallas que protegen la instalación del nuevo monumento del Botón y la Aguja en el Distrito de la Confección en Manhattan, es posible apreciar el colorido de la misma, que evoca a los clásicos taxis neoyorquinos.

Buenas noticias, ya no lo extrañarán más!, pero ahora será uno muy colorido, en el cual se aprecia la gigantesca hebra de hilo que con una gigantesca aguja atraviesa un colorido botón no menos colosal en tamaño y muy llamativo en su nuevo color. Como todo, la moda cambia y con ella los accesorios de las prendas de vestir, igualmente cambiará el gigantesco botón y aguja, que era un lugar icónico para las fotos en una de las zonas de mayor fama de la ciudad de Nueva York a nivel mundial, el barrio localizado entre la Quinta y la Novena avenidas y las calles 34 hasta la 42.

El cambio ha sido promovido por la Alianza del Distrito de la Costura por su nombre y siglas en inglés The Garment District Alliance (GDA), una entidad sin fines de lucro establecida en 1993, que ha removido la escultura original para instalar una nueva y moderna versión del Botón y la Aguja que se sostiene sola. La nueva escultura honrará a la original y celebrará la rica historia de este afamado distrito en el corazón de la llamada Gran Manzana, "mientras establece una pieza icónica del arte público que representa la dinámica futura del barrio", ha dicho la organización en su sitio web.

PRESENCIA LATINA

En este barrio, donde inició la historia de la industria de la moda en la ciudad de Nueva York de mano de inmigrantes mayoritariamente europeos y judios, actualmente trabajan cientos de latinoamericanos en diferentes etapas del proceso de diseño y confección de piezas de vestir, desde los diseñadores, costureros, bordadores, los que colocan apliques, los que tiñen botones, los que venden telas de todo tipo, color y textura, esta zona está inundada por talentosos latinoamericanos provenientes de todos los países, para muestra José Ballena de Perú, que ofrece servicios especializados de bordado con su firma Embroidery House; el diseñador y sastre Hugo Herrera de Colombia, con su Herrera Studio y Néstor Cortés de México, quien ofrece servicios especializados en apliques, botones, argollas, etc., por mencionar a algunos de los esforzados latinos que son parte de la industria en esa zona.

El gigantesco nuevo monumento en el Distrito de la Confección en Manhattan, evoca el trabajo de miles de inmigrantes de la ciudad dedicados a esa industria que ha promovido la fama mundial de la llamada Capital del Mundo.
El gigantesco nuevo monumento en el Distrito de la Confección en Manhattan, evoca el trabajo de miles de inmigrantes de la ciudad dedicados a esa industria que ha promovido la fama mundial de la llamada Capital del Mundo.

El Distrito de la Costura, por el cual han pasado los más afamados nombres internacionales del buen vestir como Oscar de la Renta, Carolina Herrera, entre otros, es el lugar de trabajo de nuestros talentos latinoamericanos y de artistas iberoamericanos que, como Santi Flores, escultor español, ha puesto su colorido arte en una zona llena de historia y que ha generado grandes eventos como la Semana de la Moda de Nueva York, en la cual participan talentos a nivel mundial. La industria de la confección y la moda aporta con fuentes de empleo para miles de personas y genera millones de dólares a la ciudad. Según cifras oficiales, Nueva York es la capital de la moda en Estados Unidos y genera un promedio de catorce mil millones de dólares anualmente, además de que impone los estilos de vestir a nivel internacional.

En 1996 el GDA renovó la estructura del kiosco existente y erigió el botón con la aguja con un diseño de James Biber, entonces de la firma de arquitectos Pentagrama, el nuevo kiosko  ofrecia servicios para miles de personas anualmente, pero con el crecimiento del uso  dispositivos electrónicos móviles personales, como una fuente de información de referencia, el uso del kiosco disminuyó, hasta que en 2017 el GDA contrató a una nueva firma de diseño experimental para explorar el contenido y los conceptos para un nuevo kiosko.

Mediante entrevistas, talleres con miembros de la comunidad de la industria de la confección y partes interesadas, se concluyo que, si bien ya no era necesario un kiosko físico, el Botón y la Aguja eran un ícono del barrio que debía permanecer y mejorarse, como una escultura de arte pop y de deleite local. Al año siguiente el GDA seleccionó a una firma de diseño internacional para desarrollar un nuevo monumento, el cual, al igual que el original, descansará en parte en propiedad privada y en propiedad pública.

Los daños estructurales hicieron imposible reutilizar el botón original y la aguja, pero la necesidad de volverlos a fabricar abrió la oportunidad para el uso de nuevos materiales y acabados. La nueva escultura mantiene la escala de la original de quince pies de diámetro para el botón, ahora fabricado en aluminio y le dieron un acabado brillante, con el color de los icónicos taxis neoyorquinos, mientras es atravesado por una aguja de treinta y dos pies de alto fabricada en brillante acero inoxidable.

La nueva escultura en su conjunto alcanzará una altura de veintiocho pies y creará una experiencia dinámica para los transeúntes que caminan a su alrededor, mientras mejorará las líneas visuales de la Séptima Avenida, una zona donde la comunidad latina está muy presente desde hace varias décadas. La instalación se completará este nuevo año y se inaugurará con una ceremonia especial.

 

Compartir
[fbcomments]