A cuatro años de la rebelión cívica iniciada en abril de 2018 en contra del régimen dirigido por Daniel Ortega y su esposa la vicepresidenta Rosario Murillo, los nicaragüenses en el exilio, ex reos de políticos y la diáspora en general, exigen justicia, la liberación de los presos políticos en el país y la renuncia del presidente.
En el país centroamericano las marcas de la “brutalidad policial” dirigidas por Daniel Ortega y Rosario Murillo, están latentes, donde según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), hubo 355 personas asesinadas entre abril de 2018 y julio de 2019, a manos de policías y paramilitares afines al gobierno durante el proceso de rebelión cívica iniciado por estudiantes y campesinos.
Los nicaragüenses en la ciudad de Nueva York se reunieron en la parte este del icónico Central Park en Manhattan, portando banderas y pancartas para conmemorar el 4 aniversario de las protestas en contra del gobierno.
Vestidos de azul y blanco, gritaban consignas alusivas a la rebelión cívica, mientras recorrían varias arterias en el interior del parque, para visibilizar ante la comunidad internacional la represión que la pareja presidencial mantiene sumergido al país.
En Nicaragua desde abril de 2018 el asedio, la persecución y el encarcelamiento se han convertido en una constante para quienes aún se resisten a permanecer en el país. Las redes sociales se han convertido en la principal herramienta de denuncia en defensa de los reos de conciencia.
Jorge Blass, uno de los organizadores de la marcha invitó a los participantes a “nunca olvidar a quienes han sido asesinados”, y, además, “exigir la libertad de todos los presos políticos que se encuentran en las mazmorras” bajo condiciones inhumanas.
“Estamos aquí porque amamos a nuestra patria y todos deseamos ver una Nicaragua Libre”, dijo Blass, quien, con sus palabras inspiradoras, sueña con regresar a su país natal.

En el recorrido la diáspora nicaragüense leyó cada nombre de los 181 presos políticos que, según ellos, hasta ahora se han contabilizado. Entre ellos, estudiantes, campesinos, empresarios y periodistas que participaron y apoyaron las manifestaciones sociales.
La marcha de los nicaragüenses finalizó con un acto en el Mosaico blanco y negro en cuyo centro estaba inscrita la palabra “Imagine” en memoria de John Lennon. Realizaron varias danzas folclóricas del país y colocaron flores en el contorno del Mosaico.
Los nicaragüenses entonaron las notas del Himno Nacional de Nicaragua, quienes a viva voz y con mucha emoción cantaron para recordar la patria que los vio nacer.
En la ciudad de Nueva York los nicaragüenses se han manifestado desde 2018 en apoyo y solidaridad con su país. Aseguraron que van a continuar realizando actos conmemorativos “hasta que la pareja dictatorial deje el poder”.

Desde hace 4 años los ciudadanos nicaragüenses salieron a las calles en contra de las reformas a la Seguridad Social, que, entre muchas otras cosas, les quitaba el 5% a quienes ya estaban pensionados.
Después de ese anuncio las manifestaciones que iniciaron en Managua se volvieron masivas en todo el país. Sin embargo, más que exigir “Justicia, Libertad, Democracia”, se trató de un descontento social que ya se venía acumulando por las políticas autoritarias de Daniel Ortega, las malas prácticas públicas y los elevados índices de corrupción de las instituciones del estado dominadas por la pareja presidencial.
Desde que, Darwin Urbina, Richard Pavón, Hilton Manzanares, Álvaro Conrado Dávila, Erick Cubillo Solís, Moroni López García, se convirtieron en los primeros rostros de los asesinados durante las protestas iniciadas en abril de 2018, organismos internacionales y medios locales han demostrado los hechos que muestran cómo Daniel Ortega y Rosario Murillo imponen la censura y el terror en Nicaragua.
El medio local CONFIDENCIAL dirigido por el periodista Carlos Fernando Chamorro, reunió “los principales hitos de la censura desde 2018 a la fecha, con los que Ortega y Murillo han intentado –sin éxito– callar las voces que le critican y denuncian las violaciones y abusos cometidos en Nicaragua, y aquellos que promueven y defienden los derechos humanos”.
"Me duele respirar", el poemario que recuerda a las víctimas de Nicaragua




























