Negocios claman: ¡Necesitamos ayuda con las rentas!

negocio
Después de un mes y media cerrada, este conocido restaurante griego-italiano en la 92 y Broadway, reabrió para alegría de su personal, del cual el ochenta por ciento son hispanos de varias nacionalidades, particularmente de México. El apoyo a los negocios locales es fundamental para iniciar la recuperación económica a nivel de negocios y de las familias a las cuales representa cada trabajador.

La pandemia provocada por el Covid-19 en la ciudad de Nueva York ha tenido un efecto devastador en los negocios y empresas de todo tamaño han sido afectadas, desde pequeños negocios hasta compañías grandes y para muestra el cierre de varias tiendas como Gap, en el área del Lincoln Center y la cadena de tiendas Olive and Bette’s.

El impacto va en cadena, en primer lugar, cuando los negocios cerraron dejaron de generar ingresos para cubrir todos sus gastos, particularmente dos cosas vitales: el salario de su personal y el pago de la renta, entre muchos otros gastos.

Los empleados en un gran porcentaje se quedaron sin empleo, a la expectativa de retornar y en el caso de otros negocios que estaban autorizados y decidieron permanecer abiertos, con una notable reducción de personal.

Los desempleados quedaron sin poder adquisitivo, la mayoría sin recursos para sobrevivir más de un mes y según estudios, máximo tres meses, es decir que la gran mayoría quedó sin la capacidad de mantener activos otros negocios. No hay poder adquisitivo y por lo tanto no hay demanda.

negocios reabren
Siguiendo todas las normas dispuestas para enfrentar la pandemia, los negocios locales, -que son la base productiva y funcional de las comunidades-, han reabierto sus puertas para tratar de recuperar semanas de cierre, como esta famosa pizzería que durante cincuenta años ha funcionado en Broadway con la calle 86, la cual emplea a muchos latinos que residen en otros condados.

La reactivación parcial, según investigamos para esta nota, tampoco ha sido la solución, ya que una gran mayoría de neoyorquinos adinerados decidieron abandonar la ciudad, retirarse a sus casas en Long Island o Florida y los neoyorquinos sin esas posibilidades, ante la incertidumbre no están gastando, es decir que si un restaurante abre, eso no significa que va a volver a generar los ingresos como antes de la pandemia, por la simple razón que no va a tener el mismo volumen de clientes ni de ventas, además del tema de la inseguridad, las personas van a reducir su visita a los restaurantes y no van a salir con la misma frecuencia que antes, por temor al contagio.

Los trabajadores desempleados, enfrentan entre sus grandes problemas uno vital, el tema de la alimentación, que ha podido solucionarse parcialmente, pero lo que más preocupa a todos los neoyorquinos es el pago de la renta o alquiler de sus viviendas o negocios.

En el caso de los inquilinos particulares, las rentas son un problema que parcialmente ha sido controlado, con varias medidas a nivel local, pero igualmente ha generado una crisis en diferentes direcciones, desde el acoso por parte de los propietarios de viviendas hacia los inquilinos, hasta temas de solicitud de favores sexuales para la espera del pago de la renta. etc.

negocios cerrados
Muchos negocios latinos aún mantienen sus puertas cerradas y cuando las abran deberán adecuarse operativamente para continuar con las medidas de prevención de la pandemia, las cuales no se sabe cuando se levanten definitivamente. En muchos casos, los cambios operativos requieren una inversión adicional, no solo de implementos como mascarillas, guantes y gel de manos, además de adecuaciones con paneles de protección entre mesas, en el bar, etc.

En el caso de los negocios el asunto es más grave, el impacto es más grande, primeramente porque las rentas comerciales en la ciudad son mucho más costosas que las rentas residenciales, pero si los propietarios de los negocios no tienen la capacidad de cubrir el pago de la renta y cierran definitivamente, sus empleados jamás volverán a recuperar el trabajo, entonces el que pierde, no es solamente el propietario del negocio, pierden todos los empleados y sus familias.

REAPERTURA CON INCERTIDUMBRE

En la ciudad de Nueva York, después de la orden de cierre decretada a nivel estatal el 15 de marzo, desde la primera semana de mayo muchos negocios autorizados, -que inicialmente y por prevención cerraron-, comenzaron a reabrir y este fin de semana, desde el sábado 30 de mayo y después de un mes y medio cerrados, muchos otros negocios autorizados han reabierto, para enfrentar una nueva situación, que no se limita a las nuevas normas de operación.

Todos los neoyorquinos tratan de adaptarse y los negocios no son la excepción, ya es algo normal encontrar que todos los empleados utilizan mascarillas, guantes y que se atiende parcialmente, ya que se permite solo un número limitado de clientes en los negocios que pueden hacerlo, como supermercados.

Los restaurantes que estuvieron cerrados están tratando de informar sobre su retorno operativo, es bastante difícil y el escenario ha cambiado totalmente, todo es incierto, no se sabe lo que va a pasar.

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Al no poder atender al mismo volumen de clientes en el interior, muchos restaurantes están ofreciendo además de la comida para llevar o para la entrega a domicilio, la venta de cocteles. A pesar de ello no están generando los ingresos regulares, que se han reducido hasta en un setenta por ciento, según indican, por lo cual se han dado un plazo de dos meses para ver si se recuperan o declararse en bancarrota y cerrar permanentemente sus puertas.

En el sondeo que realizamos, los propietarios de negocios afirman que en su mayoría aplicaron para los alivios del gobierno federal y que fue de gran ayuda, de mucha ayuda, pero que no es suficiente y que enfrentan la posibilidad, -si las ventas no mejoran-, de cerrar permanentemente.

Eso sin contar con los daños ocurridos durante las protestas provocadas por el asesinato de George Floyd. Todos los negocios de la ciudad, desde las tiendas costosas hasta los pequeños negocios, enfrentan problemas muy graves.

¿Cuál es el clamor de todos? ayuda con el pago de las rentas comerciales, que quiere decir ayuda en diferentes aspectos, por ejemplo, que se creen leyes de protección para poder negociar, que se reduzcan los impuestos, que se establezcan incentivos, etc., etc., etc.

Tomando como muestra Manhattan, que se cree es el condado más pudiendo, probablemente porque es el de mayor presencia turística, -ciertamente con grandes contrastes entre barrios-, desde hace más de un año, oficiales electos como la Presidente del Condado, Hon. Gale Brewer, denunció el mantenimiento de los negocios cerrados, porque las rentas son inaccesibles y el daño que esto produce a las comunidades.

RENTAS DESORBITANTES

La renta de un estudio en Manhattan no cuesta menos de cinco mil dólares mensuales, que es básicamente un cuarto grande con baño y una pequeña cocina, un departamento pequeño llega a costar hasta catorce mil dólares mensuales.

Las rentas comerciales se pagan por pie cuadrado y se aumentan anualmente o de acuerdo a lo convenido en el contrato de arrendamiento, pero son cantidades impresionantes.

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Los negocios que han quebrado durante la pandemia son innumerables y con frecuencia se encuentran rótulos para su venta, lo que implica un cambio radical en el panorama productivo local de todos los barrios de la ciudad de Nueva York. Se requieren más medidas de protección no solo para los negocios, además estímulos para que la gente salga en forma segura y consuma, o se motive a apoyar a los negocios locales.

Durante la crisis financiera del 2009, estudios indican que el incremento de la mendicidad en la ciudad ocurrió porque la clase trabajadora prácticamente vive de cheque a cheque, sin posibilidad de ahorrar para imprevistos y cuando estos llegan, debe utilizar el dinero destinado al pago de la renta y finalmente pierden su vivienda.

No es diferente la realidad de los pequeños negocios y la historia de estos, que abren y cierran a los dos o tres meses de inaugurados, desde hace tiempo ha sido prácticamente algo de todos los días.

En Broadway, donde era conocida la presencia de las panaderías y cafeterías griegas, muchas cerraron a principio de año, como el Hot & Crusty de la calle 87 y el Europan en la calle 78, los dos sobre Broadway. Otro negocio emblemático de los latinos, Mexican Festival en la esquina de la 102 y Broadway también cerró a principio de año, antes de la pandemia.

Con la pandemia todo empeoró y las protestas han agudizado la crisis. En el Upper West Side junio comenzó con el asalto a una joyería junto al Citibank de la calle 86 sobre Broadway, el negocio que ha estado durante años en esta ubicación, amaneció con todo el escaparate roto, a pesar de que en el sector no se han realizado protestas relacionadas con George Floyd, los criminales están aprovechando que la policía está concentrada en las protestas, están aprovechando el caos y el temor de la población.

La crisis generada alrededor de las protestas contra la policía, ha generado una cortina de humo, primeramente para reducir la autoridad policial y en segundo lugar para permitir que el crimen tenga un escenario propicio para su acción.

Otro tema latente, el incremento de la mendicidad, que genera más problemas, muchos
ciudadanos han reportado que los mendigos están siendo usados para distribuir drogas.

Se debe tener información precisa para procesar la mendicidad, no dar dinero en efectivo a los mendigos para que compren cigarrillos, alcohol o drogas y remitirlos a centros de ayuda, porque la ciudad tiene una partida millonaria en su presupuesto para asistirles y es su deber hacerlo.

Las comunidades deberían organizarse, trabajar en forma coordinada, solidaria, con un mayor acercamiento a sus respectivos precintos, con una vigilancia permanente entre vecinos, para muestra el caso de una pizzería de la cual un mendigo robó el caja de propinas y en la esquina los empleados del supermercado vecino le atraparon y recuperaron las propinas robadas.

Son cosas simples, pero es una oportunidad para fomentar en toda la ciudad, un sentido de unidad, reforzar las alertas, promover la cooperación y sobretodo la solidaridad para proteger la seguridad y el bienestar de todos.

El tema de las rentas comerciales recae directamente en los concejales y en esta crisis su responsabilidad no tiene escapatoria.

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