Nathalie Huerta, la latina que fundó el primer gimnasio "queer" del país

Aunque nació con la idea de ser un gimnasio que ofreciera servicios a la comunidad LGTBQ, con el paso de los años se convirtió en una "familia" que organiza eventos para recaudar fondos.
Aunque nació con la idea de ser un gimnasio que ofreciera servicios a la comunidad LGTBQ, con el paso de los años se convirtió en una "familia" que organiza eventos para recaudar fondos.

Con la idea de crear un espacio seguro para que la comunidad LGTBQ pudiera ejercitarse sin temer por lo que otras personas pensaran de su apariencia, la latina Nathalie Huerta fundó "The Queer Gym" en California, un espacio sin espejos ni "machotes".

Uno de los principales factores que diferencia "The Queer Gym" de los gimnasios convencionales es que los profesionales de este centro asesoran y entrenan a clientes transgénero que se preparan para y después de la "cirugía de confirmación de género", como lo describe la propia Huerta.

En el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, que se celebra este martes, Efe publica esta entrevista que hizo a Huerta para conocer más detalles sobre esta iniciativa que inició su andadura hace una década.

"NO HACEMOS FLEXIONES GAIS"

Nacida en el seno de una familia católica, de padres indocumentados, y siendo una de diez hermanos, para Huerta fue complicado salir del armario. Cuando decidió abrir el negocio orientado a la comunidad "queer", a su madre le surgieron dudas.

"Mamá me preguntó: '¿Hacen flexiones gais?'", recuerda Huerta con una carcajada.

"No, no hacemos flexiones gais. En nuestro gimnasio tenemos entrenamientos a medida para personas transgénero, educamos a nuestros entrenadores en sensibilidad hacia la comunidad LGTBQ, tenemos baños de género neutro...", respondió entonces.

Además de estas medidas, las clases grupales comienzan con los clientes compartiendo su pronombre preferido, una práctica habitual dentro de la comunidad "queer", pero casi insólito en el día a día de los gimnasios tradicionales.

MÁS ALLÁ DE UN GIMNASIO

Aunque nació con la idea de ser un gimnasio que ofreciera servicios a la comunidad LGTBQ, con el paso de los años se convirtió en una "familia" que organiza eventos para recaudar fondos para clientes cuyo seguro médico no cubre cirugías "necesarias" para la "confirmación de género" y planifica calendarios con voluntarios para ayudar en el postoperatorio, entre otras iniciativas.

Uno de sus clientes, Danny Ceballos, de origen colombiano y de 56 años, aplaude la "conexión" que siente con el personal y los otros socios cada vez que llega al gimnasio, situado en Oakland (California), cerca de San Francisco.

"Lo que está muy claro es que nunca habrá un espejo, así que nunca llegamos a ver cómo nos vemos en términos de forma. Enfatizamos la condición física y el término de 'cuerpo positivo'", explica en declaraciones a Efe Ceballos, que se define como "cisgénero y homosexual".

De los más de 150 miembros actuales del gimnasio, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 60 años de edad, el 36 % son "queer"; el 21 % son varones gais; el 10 % lesbianas; el 7 % bisexuales; el 8 % personas transgénero; y el 26 % se identifican como heterosexuales.

ENTRENAMIENTOS PARA PERSONAS TRANSGÉNERO

Ya en los inicios de su proyecto, Huerta identificó una necesidad para las personas transgénero: un espacio en el que sentirse cómodos para entrenar antes y después de las operaciones del cambio de sexo.

"Nuestros entrenadores están bien educados en cómo entrenar a alguien que realmente se prepara para ese tipo particular de cirugía. Además, conocemos si alguien está recibiendo una terapia hormonal particular, ya sea de testosterona o de estrógenos y adecuamos el entrenamiento", argumenta.

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Para ella, es importante que el cliente pueda expresar sus inquietudes y retos de una manera natural, sin que los preparadores o el personal del gimnasio le juzguen.

"Yo ya tuve experiencias jodidas siendo alguien queer y homosexual en los gimnasios tradicionales y quise hacer algo para cambiarlo", recuerda.

ACTOS VANDÁLICOS

En marzo, el gimnasio amaneció con pintadas en la pared ilustrando una persona de rodillas "con el pene expuesto, fumando una pipa e insinuando sexo oral".

"Es inquietante y desalentador que ahora que celebramos nuestro décimo aniversario, se nos recuerda que todavía hay personas en este mundo que tienen tanto desprecio por nuestra comunidad que vandalizarían una pequeña empresa perteneciente a una minoría queer", lamenta Huerta.

Sin embargo, reconoce que se trata de la primera vez que recibe un ataque de este tipo, en parte porque la ciudad de Oakland es considerada una de las más progresistas y abiertas del país.

"Estoy agradecida de que nadie salió herido", subraya Huerta, a quién se le recordará como la latina que fundó el primer gimnasio "queer" de Estados Unidos. EFE News

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