ENTREVISTA EXCLUSIVA

Mientras las estrellas colombianas Natalia Reyes y Roberto Uribe continúan ascendiendo, se están llevando la industria con ellos, abriendo camino para los actores latinos en los Estados Unidos con su pasión por contar historias verdaderas e interpretar personajes poderosos.
Nacida en Bogotá, Reyes comenzó a actuar con solo 9 años en diversos medios antes de mudarse a Nueva York para estudiar en el Lee Strasberg Theatre and Film Institute.
Como actriz, productora y activista, ha generado un impacto protagonizando proyectos aclamados por la crítica como “Terminator: Dark Fate”, “Birds of Passage”, “Lady, La Vendedora de Rosas”, “Isa TK+”, “Dulce amor” y “Cumbia Ninja”.
Por otra parte, Urbina vivió en varios países a lo largo de su infancia, y comenzó su carrera por pura casualidad cuando acompañó a un amigo a una audición para la película, “Dependencia Sexual”, consiguiendo el papel principal.
Al poco tiempo se mudó a Estados Unidos para estudiar en la escuela de Stella Adler y producción músical, pronto encontrando éxito internacional en proyectos como “Che: Parte Uno”, “Narcos”, “Snowpiercer”, “Recovery Road”, “Grey’s Anatomy”, “Heroes”, entre muchos otros.
Más recientemente, juntos celebraron el debut de su nueva película, “Alix”, una historia conmovedora de realismo mágico que sigue a un soldado (Urbina) que recluta a una joven (Cristal Aparicio) para ser una niña soldado en la selva colombiana.

En una entrevista exclusiva con Impacto Latino, Reyes y Urbina profundizaron en sus personajes, sus caminos artísticos, y la industria actual para los latinos.
¿Cómo sienten que han evolucionado hasta este momento?
Natalia Reyes: Estoy muy emocionada. Tuvimos esta premiere en el Teatro Chino, un lugar muy icónico. Creo que para nosotros, poder estrenar nuestra película allí es muy importante, pero además contando una historia que hace parte fundamental de nuestra historia. Aunque sea dolorosa, creo que es una realidad que queremos visibilizar.
Roberto Urbina: Ha sido un esfuerzo de mucho tiempo, mucha gente, mucha pasión, y mucha energía metida en este proyecto con gente increíble. Me parece interesante no sé si la evolución de la carrera de uno, pero la evolución de la industria como tal de uno poder llegar a contar este tipo de historias, de una realidad tan latinoamericana. En este escenario y contexto, habla mucho también de una evolución que se está marcando que cada vez los latinos nos hacemos más espacio en la industria, y vamos por el camino correcto.
¿Cómo describirían el desarrollo de sus personajes dentro de la película?
NR: Mi personaje que se llama Marta siento que tiene una transformación y una misión, que en mi caso, resuena un montón. Cuando rodamos la película, acababa yo hace muy poco tiempo de ser madre, y creo que Marta representa la madre y la mujer dentro de la historia en medio de un contexto de guerra.
Es, al final, un contexto en el que los latinoamericanos hemos vivido constantemente, y ver cómo las mujeres en medio de la guerra seguimos siendo cuidadoras, protectoras de la vida. Entonces, creo que ese es el valor de mi personaje y lo que me enamoró también para hacerlo.
RU: El personaje de Conejo para mí fue difícil porque si bien yo entendía los motivos por lo que él estaba haciendo, es una realidad muy dura. Entonces, llegar a poder reconciliar lo que él hace fue difícil. Sin embargo, el personaje tiene también su redención. Es un arco bien interesante, solamente que la redención lo lleva a un lugar bastante brutal. Era una dicotomía bien interesante, y abordar un personaje con esa cantidad de tonos de grises fue un reto distinto.
¿Qué desafíos sienten que han encontrado en el camino?
NR: Los actores tenemos que hacer una audición, una prueba cada vez que queremos conseguir un personaje. Eso creo que nos hace bastante resistentes. Pero, siento que de los retos de los que más he aprendido como actriz es venir a una industria como la de Estados Unidos, industrias mucho más grandes.
Siempre te encuentras con una cantidad de retos, con el estigma de lo que es una mujer latina. Al final, creo que empiezas a tomar esta fuerza y esta determinación de decir no solo quiero interpretar necesariamente este tipo de personaje, sino que también quiero contar historias de mujeres latinas que conozco y con las que me identifico. Empiezas tú a intentar romper esos techos de cristal, a salir del molde, y de repente a ser partícipes de esas historias.
RU: En lo personal, dedicarse a esto ya es saber lidiar con la incertidumbre, el misterio, y el rechazo. Llegué a Los Ángeles hace 20 años. Hay una evolución en la percepción del latino.
Cuando llegué acá, yo tenía castings del chico de la piscina, el gangster, y pare de contar. Ha crecido, pero el ritmo al que ha crecido no ha sido tan acelerado como uno quisiera. Entonces, toca pasar a un rol mucho más activo. Estamos en ambos lados de la producción. Natalia es la presidente de la Academia en Colombia. Toca uno ponerse manos a la obra para también ayudar a moldear la industria. Entonces, es interesante tener un impacto en ese imaginario de la identidad de lo que es ser latino, sobre todo dentro del contexto de Estados Unidos.
¿Tienen unos próximos proyectos que quieran compartir?
NR: Yo este año estuve trabajando muchísimo en México, una serie para Amazon con Diego Boneta que se llama “El Gato Negro” y dos películas para Netflix y Amazon. Una es coproducción con Colombia de una parte de la historia bastante dolorosa para nosotros, que fue la toma del Palacio de Justicia, y otra película con Edgar Ramírez sobre Venezuela.
RU: Tengo dos películas también, que son para el próximo año. También he trabajado mucho en tratar de poder lograr y encontrar las historias que queremos contar. La idea es traer historias latinoamericanas al mercado de Estados Unidos.





























