Mujeres al ataque

EDITORIAL

La presencia de las mujeres latinas en las pandillas crece y su participación se hace cada vez más evidente.

El fenómeno de las pandillas, que representa un porcentaje importante de la violencia que al continente es herencia directa de los años de la guerra civil salvadoreña (1980-1992), cuando los refugiados en Estados Unidos se organizaban en las calles de Los Ángeles en pandillas integradas por adolescentes, quienes al concluir el conflicto armado, fueron deportados a su país de origen.

El origen de las pandillas es el de la segregación social, el del rechazo, una reacción a la intolerancia, ellas han representado para muchos jóvenes latinos un refugio del desamparo, a la violencia y fundamentalmente a la descomposición familiar.

Es importante crear conciencia sobre el valor de la unidad familiar, no solo como la fuente del afecto que refuerza una personalidad independiente, también como la fuente de valores de respeto  tolerancia entre las personas, comenzando por la escuela, que después de la familia es el segundo grupo en donde los seres humanos se ínter-relacionan con la sociedad.

Es fundamental abrir espacios y fomentar el diálogo y el debate, para movilizar a la opinión pública con el fin de transformar la manera de pensar, comprendiendo que la formación de niños y jóvenes es la garantía de comunidades más tolerantes, respetuosas y pacíficas.

Contenidos más inclusivos, más globales, sobre asuntos fundamentales, presentados responsablemente por los medios de comunicación son claves contribuyendo a un crecimiento de la comunidad latina, que se ha estancado en lo regional-nacionalista, en lo sensacionalista y superficial.

Todo conflicto tiene solución y esta comienza por erradicar los prejuicios, promoviendo la capacidad humana para comprender la posición del otro desde su perspectiva, la posibilidad de transformar el entorno, desafiando muchas veces las condiciones sociales y políticas, pero fundamentalmente los prejuicios culturales y sociales.

Es necesario establecer canales de diálogo inter-generacional para comprender el odio y rechazo que siente un buen porcentaje de la juventud hacia la sociedad. Los jóvenes latinos en Estados Unidos enfrentan varios retos y sufren, sienten rabia e impotencia y ven en las pandillas una salida a todos sus sentimientos negativos, la mujer y su capacidad de dar la vida, de ser madre, es la llamada a iniciar un proceso de sanción en la sociedad.

La nueva política de inmigración de la Casa Blanca empeora el panorama para la juventud latina y para la comunidad inmigrante, afectada adicionalmente por sus propias pandillas.

Las mujeres, incluso las pandilleras, están unidas por varios factores, biológicos, espirituales y son las llamadas, por el amor a sus hijos y a la vida, a desarticular la cultura pandilleril, a través del ejemplo, de la educación y transmisión de valores, genética y moralmente.

No podemos ni merecemos vivir en un mundo de crueldad absoluta, es fundamental iniciar un nuevo debate sobre el rol de la mujer en la violencia, con objetivos y perspectivas diferentes a las que existen actualmente, movilizar a la opinión pública, cultivar una nueva manera de mirar y pensar la realidad de la violencia que sobrepase fronteras físicas y mentales que actualmente nos limitan y son mil veces peores que cualquier muro.

Los niños, gracias a la promoción de los malos en los medios informativos masivos, ven a los pandilleros como un referente, gracias al cual el trabajo honrado pierde su valor. Las famosas cadenas para lograr dinero rápido en las redes sociales, que irresponsablemente inculcar el valor del dinero sin esfuerzo, inculcan no solo la vagancia, inculcan sobre todo el irrespeto a la vida y la sobre-valoración de lo material.

Las pandillas latinas en Estados Unidos son la extensión y conexión con las maras centroamericanas y grupos del crimen organizado a nivel internacional, especializados en reclutar a jovencitas acusadas, jóvenes sin formación escolar, provenientes todos ellos de hogares rotos, en donde falta la imagen matera o paterna o quizás las dos.

Las pandillas ofrecen a niños y adolescentes la ilusión de una familia que proveerá sustento y protección, dinero fácil, diversión con drogas y sexo, a un precio muy alto, sus propias vidas, pero además el deterioro de las comunidades en las que se han desarrollado, como tumores, las pandillas juveniles.

Las pandillas son principalmente, consecuencia de la desintegración de la estructura familiar en la sociedad y quién si no la mujer, en cuyo interior germina la vida, es la llamada a mantener el liderazgo que ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, a pesar de que le ha sido negado precisamente por el enorme potencial que posee.

La mujer tiene a capacidad no solo de generar vida, cuidarla y expandirla, tiene ante todo la capacidad de regenerarla con su ternura, retornando a su rol maternal para disciplinar con amor y ofrecer protección, cuidado espiritual y material, ejerciendo su liderazgo en el seno de una familia, que ciertamente no es una pandilla, si no un ejemplo de su talento creativo y sus valores, una mujer trabajadora, luchadora, perseverante,apasionada, incansable, honesta, tierna y amorosa, una mujer guerra del y para el siglo XXI.

Pandilleras Latinas

Pandillas Juveniles: El lado oscuro de los latinos en Estados Unidos

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