
Probablemente las ha visto en las calles, los bares y en los trenes de la ciudad y aunque actualmente evitan exponer sus tatuajes para no ser identificadas, ellas están presentes y tienen un rol activo e importante dentro de las famosas pandillas latinas.
Las pandillas son un fenómeno y rama del crimen organizado internacional a pesar de que los delitos que cometen son a pequeña escala, son parte de la red de narcotráfico intercontinental que se dedica fundamentalmente a la distribución de droga al por menor o narcomenudeo, además de extorsiones, robos y otros crímenes asociados y en ellas participan jovencitas de entre trece y veinticinco años. Muchas están involucradas o son testigo de algún tipo de crimen.
En las pandillas latinas, prevalece el esquema machista en donde las mujeres comparten el liderazgo, especialmente si son pareja de los jefes, pero básicamente son un refuerzo operativo, la lucha entre sexos al interior de las pandillas latinas termina principalmente en feminicidios, los cuales se han incrementado.
HABLAN LAS CIFRAS
En Estados Unidos hay pandillas femeninas operadas exclusivamente por mujeres o mixtas, pero con liderazgo femenino. El National Gang Center estima que las mujeres representan aproximadamente el diez por ciento de todos los miembros de pandillas y una encuesta nacional encontró que el treinta y nueve por ciento de las pandillas tienen miembros femeninos. Dos por ciento de todas las pandillas en Estados Unidos tienen solo mujeres que son reclutadas desde los doce años. Las encuestas juveniles muestran que los porcentajes de delincuencia de pandillas femeninas son inferiores a los de pandilleros masculinos, pero superiores a las de las mujeres no pandilleras e incluso de hombres no pandilleros.
CRECE PRESENCIA FEMENINA
Un informe de UNICEF sobre las mujeres integrantes de pandillas arrojó que, solamente en Honduras (2011), eran casi el 20% de estos grupos. En el universo del crimen organizado las pandillas son una subcultura, que se compone de muchos elementos que la vuelven específica, como el lenguaje, rituales, normas, símbolos, vestimenta, comportamientos, etc., Las pandillas tiene sus propias leyes, reglas internas y moral. En ese contexto las mujeres tienen diferentes roles y niveles de participación, pero como evidencian testimonios y estudios realizados, ellas siempre llevan las de perder.
MOTIVACIONES
Según información de organizaciones privadas las motivaciones generales que conducen a las mujeres a ser parte de las pandillas son principalmente, “marginación, pobreza, violencia estructural, maltrato infantil, abandono de uno de los padres, falta de educación, malas amistades.” Las mujeres también ingresan a las pandillas por estar en relaciones abusivas, por ser pareja de alguien que ya es parte de las pandillas, o para sentirse protegidas.
FEMINICIDIOS
El gran incremento de asesinatos a mujeres en lugares con pandillas ha provocado que las féminas prefieran unírseles para obtener protección. Solo en El Salvador, en el 2015 fueron asesinadas 475 mujeres, una cada dieciséis horas, 183 más que el año anterior, en lo que se define en términos generales como crímenes de odio hacia la mujer, pero estudios y estadísticas apuntan a que el aumento de muertes va paralelo al ingreso de las mujeres a las pandillas. En el 2010 estudios evidencian que en Honduras, novias y madres de pandilleros son asesinadas cada vez más, por venganza.
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INVESTIGACIONES ESPECIALIZADAS
En el Estado de Nueva York, la participación de mujeres en pandillas ha sido un tema ampliamente estudiado por la Dr. Dana Peterson, profesora de la Universidad de Albany, quien ha analizado entre otros, la conexión entre intimidación y participación en pandillas; prevención escolar de pandillas, etc. Sus estudios arrojan que las mujeres son “sorprendentemente poderosas en algunas culturas de pandillas” y que contrariamente a la creencia generalizada, pueden ser responsables de buena parte de la violencia perpetrada por estos grupos.
MÁS VIOLENTAS Y MÁS VIOLENTADAS
Según su investigación, el Dr. Peterson descubrió que, si bien la participación criminal de las pandillas es menor que la de los hombres pandilleros, sus tasas ofensivas no solo son mayores que las de las mujeres no pandilleras, sino también mayores que las de los hombres no pandilleros. Y, mientras que los miembros masculinos generalmente experimentan tasas más altas de violencia callejera que las mujeres, las mujeres miembros de las pandillas están sujetas a tipos de victimización violenta que no se usan con los hombres.
LUCHA DE PODER
Según las investigaciones de la Dra. Peterson, los hombres en pandillas equilibradas entre los dos sexos, con mayor frecuencia participarán en actividades violentas para mantener su posición dominante en la pandilla, frente a las amenazas planteadas por casi el mismo número de mujeres, una amenaza que no sienten los hombres en grupos de mayoría de hombres donde las mujeres son menos. Las mujeres en estos últimos grupos muestran mayores niveles de violencia y victimización.
BULLING PROMUEVE PANDILLAS
En términos de prevención de ingreso a las pandillas y violencia, la Dr. Peterson participa directamente en el programa el G.R.E.A.T.(Educación y Entrenamiento de la Resistencia de Pandillas), activo en muchas escuelas, y pronto publicará sus investigaciones sobre la relación entre el acoso escolar y la participación de pandillas, en lo que afirma “existe una relación entre ambos”. Según Peterson y su estudiante de doctorado, Walter W. Shelley, “los niños que son acosadores y los victimizados por el acoso escolar, tienen más probabilidades de unirse a pandillas.”
INGRESO A LA PANDILLA
Usualmente las mujeres pandilleras se identifican por sus tatuajes, vestimenta y lenguaje, pero también pueden pasar inadvertidas. Ingresan a las bandas a edad temprana y en ellas son bautizadas con nuevos nombres, después de pasar por un ritual que confirma su ingreso “oficial” al grupo, de acuerdo a las instrucciones del “palabrero” (jefe) de la “clica” (célula de las gigantescas maras).
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VIOLACIÓN O GOLPES
Anteriormente las aspirantes a pandilleras tenían que soportar ser violadas por varios o todos los miembros de una pandilla. Actualmente pueden elegir entre ser violadas o ser golpeadas, como a la mayoría de sus contrapartes masculinos. La mayoría elige los golpes porque suponen una forma de imponer respeto y demuestran que pueden ser tan fuertes como los hombres.
RITOS DE INICIACIÓN
Todos los pandilleros, no importa su sexo, deben pasarlo. El rito de iniciación puede variar, pero siempre está marcado por la violencia. Pueden ser “brincadas” (incorporadas) por “zapateo”, práctica consistente en patear al nuevo integrante de la banda; les “dan verga” (golpear) y a otras les “brincan” con sexo, cuando aceptan ser incorporadas teniendo relaciones con todos los miembros del grupo rito, al que le llaman “por amor”.
TATUADAS
Ingresar a una pandilla las marca emocional e incluso fiscalmente de por vida. Los tatuajes son requeridos como demostración de lealtad a la pandilla, rechazo otros grupos. Borrar o dañar un tatuaje que identifique a una mujer como miembro de una pandilla le puede costar incluso la vida. La nueva generación de pandilleros cubre sus tatuajes para no llamar la atención, no ser reconocidos y poder actuar sin que las autoridades los detengan y para no ser identificados por pandillas rivales. Las pandilleras actualmente cubren sus tatuajes para poder trabajar para la pandilla con mayor libertad.
ROL IMPORTANTE
El reclutamiento de mujeres es primordial porque ayudan a esconder la droga, recogen las rentas, incluso asesinar a miembros de pandillas rivales. En algunos casos se hacen novias de pandilleros y se les conoce como “jainas”, en otras ingresan directamente y son parte de la pandilla. Las jainas son más peligrosas que las mismas pandilleras. Nadie puede tocarlas, ni verlas. Ellas tienen que ser leales a su pareja para no perder su status dentro de la pandilla, ni la vida.
DIFERENTE ESTATUS
Las mujeres generalmente mantienen el status dentro de las pandillas dependiendo primeramente de la forma como ingresen, cuando es “por amor” pierden el respeto desde el principio. Consolidan su poder por su relación con los jefes, de los cuales dependen totalmente, aún cuando sus parejas estén en prisión. Son el nexo entre los jefes encarcelados y la banda, son vigiladas y no pueden huir ni traicionar a su pareja, porque las asesinan.
FUNCIONES
En general las mujeres deben hacer casi lo mismo que los hombres: robar, vender drogas, armas, organizar secuestros y asesinar, si vienen de familias destruidas la pandilla es un refugio emocional y una defensa porque representa un respaldo y fortaleza. El papel de las mujeres dentro de la pandilla es usualmente de mulas aunque hay algunas que son firmes, son respetadas, pero son contadas y cualquier desliz, aún cuando sea pareja de un jefe, la lleva a la muerte por ser signo de deslealtad.
SIN SALIDA
Una vez dentro de la pandilla, salir de ella es imposible, el futuro es sinónimo de cárcel, muerte o las dos cosas. La dificultad para separarse de las pandillas es enorme, no solamente por los duros códigos internos que lo impiden, sino también por el rechazo de la sociedad cuando están fuera de la pandilla, tatuadas, con antecedentes de arrestos, nadie les da trabajo.
IMPOSIBLE DEJARLAS
Usualmente las mujeres quieren desligarse de la pandilla con la maternidad, pero saben que eso será sólo parcialmente, ya que la única forma de abandonar la pandilla es la muerte, por lo cual salir de ella es algo que no se plantean. Los miembros lo son hasta la muerte física, o el total aislamiento del mundo, ya que vivirán bajo amenaza de perder la vida, dentro de una estructura totalmente machista, creada y dominada por hombres, en donde las mujeres son minoría cuantitativa y se mantienen los esquemas patriarcales de la sociedad centroamericana que dieron origen a las pandillas latinas en Estados Unidos.


























