
“Querido Nueva York, esto es para ti”, dice el mensaje que da la bienvenida a la nueva sección oeste de la Estación Pensilvania en Manhattan, cuyo hall principal se ha nombrado en honor a su ferviente promotor, el ex senador estatal Daniel Patrick Moynihan.
Los neoyorquinos inician el año estrenando el Moynihan hall, de 225.000 pies cuadrados, diseñado por Skidmore, Owings & Merrill, en el cual se destaca la cubierta de cristal de noventa y dos pies de altura, en referencia de la cual el gobernador Cuomo dijo: “este nuevo hall traerá la luz, literal y figurativamente, a cada uno de los visitantes de esta gran ciudad”.

El proyecto, que duró tres años y tuvo un costo de 1.6 billones, recupera un sitio histórico de la ciudad, la zona oeste de la original Estación Pennsylvania destruida en 1963 para permitir la construcción del Madison Square Garden.
La Estación Pennsylvania, conocida como Penn Station, ubicada desde la Séptima Avenida hacia la Octava Avenida, con la renovación del Moynihan Hall se extiende hasta prácticamente la Novena Avenida y se convierte, en un punto de conexión con la moderna zona de Hudson Yard en el lado oeste de Manhattan. Imposible dejar pasar la ocasión de su apertura, cuanto más el Moynihan Hall se encuentra frente a las oficinas del periódico Impacto Latino.

HERMOSO Y PRÁCTICO
En Penn Station, considerada como la estación más importante a nivel nacional conectando pasajeros entre ciudades, convergen varios sistemas de transporte masivo. Adicionalmente de ser parada de seis líneas del tren subterráneo local, 1, 2, 3, A, C y E; de la red de trenes de Nueva Jersey, New Jersey Transit; es la estación principal de partida y llegada de la red de trenes que conectan la ciudad de Nueva York con Long Island, (Long Island Rail Road, LIRR) y de Amtrak, la red de trenes ínter-estatales, por lo cual el nuevo hall permite descongestionar la estación.

En el Moynahan Hall, que es la nueva atracción de la ciudad, se encuentra el acceso a doce plataformas de trenes de Amtrak, de la cinco a la dieciséis, -de la 1 a la 4 solo se puede acceder por la antigua Penn Station-, e incluye cuarenta escalinatas eléctricas y gradas para acceder a las plataformas. Este hall no atenderá las veinticuatro horas, pero es sin duda un aliciente para la ciudad tan golpeada por la pandemia y protestas del año pasado.

Es alentador que la ciudad cuente con un lugar nuevo, espacioso, luminoso y que promueve mejoras de servicios, descongestiona para pasajeros, además incluye un hall con cafeterías y restaurantes que abrirán a partir del otoño, lo que proveerá de las tan necesitadas fuentes de empleo para muchos neoyorquinos.

PELIGRO LATENTE
A pesar de que por el momento dentro del hall se ha logrado contener la presencia de mendigos, existe el peligro latente de este grave problema social que aún requiere solución y que por representar una amenaza a la salud pública, ahuyentan a clientes locales y visitantes.

El área circundante a Penn Station, que incluye la tienda Macy’s, lastimosamente fue una de las zonas más agredidas durante las manifestaciones de mayo y junio del 2020. Desde hace ya varios años, esta estación, como otras importantes de la ciudad incluyendo Gran Central y Port Authority, son los lugares favoritos de los indigentes para solicitar y hasta exigir dinero en efectivo a los viajeros, visitantes y turistas.

Prácticamente la zona antigua de Penn Station se ha convertido en el centro de convivencia de mendigos, unos que se movilizan al lugar y otros que viven en él, provocando olores nauseabundos y condiciones totalmente antihigiénicas. Un gran porcentaje de estas personas, muchas con problemas mentales y adicciones, no utilizan protección facial, a pesar de que tanto los trabajadores de la estación, policías y transeúntes se las ofrecen totalmente gratis.

A nivel estatal y federal los oficiales electos ya hicieron su parte impulsando la construcción del Moynihan Hall, ahora es el turno de los políticos locales, de reforzar el marco legal para mantener a la ciudad segura y limpia, una necesidad urgente para promover la recuperación económica y fundamentalmente para luchar contra la pandemia, cuyo peligro está latente.
Desamparados en trenes y estaciones, un trago amargo para alcaldía



























