Antoni Belchi

Miami.- Miami Beach se ha organizado para recibir este fin de semana, más largo de lo normal por la celebración el lunes del Memorial Day (Día de los caídos), a las más de 300.000 personas esperadas en el festival urbano de hip-hop, que otros años ha degenerado en altercados.
Las autoridades de la isla más famosa del sur de Florida desplegaron hoy un dispositivo especial de seguridad para este Memorial Weekend, que en años anteriores ha sido escenario de graves altercados.
Al calor de este festival, que no está organizado por entidad promotora alguna, sino que consiste más en la tradición espontánea de acudir en masa a Miami Beach a ritmo de hip-hop, llega gente de todo el país, lo que duplica la población respecto a un fin de semana habitual.
En 2001 la gran afluencia de gente, en gran parte afroamericana, a lo que ha sido bautizado como "Black Beach Weekend" o "Urban Fest", pilló desprevenidas a las autoridades y se generó el caos en la zona, con tiroteos, peleas y otros altercados.
Desde entonces, año tras año, las autoridades se debaten sobre cómo afrontar este fenómeno, que desata las iras de muchos residentes y negocios locales, pero que también genera muchos ingresos.
La gente se amontona en las calles más populares para ver pasar llamativos vehículos cargando equipos de música, televisores en los maleteros abiertos y chicas bailando en los descapotables, en lo que se ha convertido en un espectáculo que se calcula que sólo en impuestos por la venta de productos deja cerca de un millón de dólares (798.286 euros).
"Esa cantidad de personas en una área tan pequeña crea para nosotros una preocupación y tenemos que asegurarnos de que estamos preparados para manejar el tráfico, los movimientos de los peatones, y más que nada, la seguridad de los visitantes y los residentes", dijo Hilda Fernández, subadministradora de la ciudad de Miami Beach.
Los cerca de 500 agentes desplegados controlarán que los visitantes no porten armas ni bebidas alcohólicas por la calle para evitar altercados como el que se produjo el año pasado, en el que murió una persona en un tiroteo policial a altas horas de la madrugada.
El hombre, que según la policía iba armado en un vehículo, fue rodeado por once agentes, que dispararon contra él más de cien balas. Cuatro personas más que estaban alrededor resultaron heridas en una escena que, grabada por aficionados, dio la vuelta al mundo. Esta semana parte de los heridos han demandado a las autoridades.
"Estamos muy preocupados para que no vuelva a pasar", reconoció a Efe Enrique Doce, portavoz y capitán de la Policía de Miami Beach.
Doce detalló que este año se instalará un dispositivo especial para controlar todos los vehículos que entren a la isla durante este fin de semana. Se trata de un novedoso mecanismo que detecta todas las matrículas para verificar si el coche ha sido robado.
Pese a todo, el Ayuntamiento y la Policía de Miami Beach quieren enviar un mensaje tranquilizador a los turistas y vecinos que se queden en la zona durante el fin de semana, en el que se calcula que habrá en torno a 2.000 detenidos.
Durante las horas de más afluencia, la tarde y la noche, unos 500 agentes de policía se distribuirán por Miami Beach, se habilitarán helicópteros de vigilancia y puntos de control de alcoholemia, y cientos de voluntarios colaborarán también en tratar de mantener la paz en las calles.
"El problema es que la ciudad de Miami Beach sólo tiene 372 agentes, y no es suficiente, así que tenemos que pedir ayuda a otras agencias para que vengan", explicó Doce.



























