De Rafael Mejía. Con Rafael Alejandro, Ricardo Laboy y la participación extraordinaria de Dalia Davi. Directora de escena, Edna Lee Figueroa. Operador de luces, Marlon Guzmán. Operador de supertítulos, Aaron Matos. Peluquería, Nilo’s Salon. Asistente de dirección, Yesenia Ramos. Dirección general, Rafael Mejía.

Por Carlos Navedo
IMPACTO
Historia que narra el supuesto pecado de Andrés y Felipe, quienes comienzan esta jornada al escribir una historia de amor para competir en un concurso literario, ignorando que se convertirían en los verdaderos protagonistas de esta historia. La relación de ambos toma un giro inesperado, cuando el padre de Felipe, hecha a este de la casa al descubrir que su hijo es homosexual, tomando refugio en casa de su maestro Andrés y quien comienza a tener emociones conflictivas cuando descubre que Felipe está enamorado de él, mostrando dos tipos de amor tratando de coexistir.
Podríamos imaginarnos con esta pieza de la autoría de Rafael Mejía, que además funge como actor y director, como si estuviera situada en tiempos de Oscar Wilde, el gran dramarturgo irlandés, autor de grandes títulos quien en su tiempo fue condenado a 2 años de prisión por ultraje a la moral y sodomía. Desde la cárcel Wilde escribió uno de sus libros más poéticos y bellos la epístola: “De Profundis”, biblia sobre la temática gay. Claro los tiempos han cambiado hoy por hoy, y ya no nos encontrámos en 1897 y todo este tema es aceptado en nuestra sociedad, no como un crimen sino como algo muy natural que puede praticárse abiertamente.
Pero esta historia escrita, actuada y producida por el señor Mejía, de curriculo impresionante, no es la de siempre, donde se ve envuelto el amor y atracción de un adulto por un joven adolescente, sino todo lo contrario la de un estudiante de apenas 18 años enamorado de su profesor.
“Mi pecado favorito”, es un texto construido habilmente, sin que el exigente vea de antemano el desarrollo de la trama y por consecuencia su final y donde su acierto radica en la sinceridad y simpleza de sus lineas.

Rafael Alejandro, construye su personaje de profesor, con mucha honestidad y mesura, sus parlamentos emanan de muy adentro y su credibilidad es genuina.
Su contraparte como el estudiante Ricardo Laboy, en su debut entre nosotros no podría haber sido más encomiable. Traído desde Puerto Rico, especialmente para desempeñar este papel y precedido de un espléndido bagaje con grandes éxitos a su haber, no podría haber sido más certero. Sincero, fresco y dinámico resultó su personaje de el estudiante enfatuado con su profesor.
Un aparte para la participación extraordinaria de una de nuestras mejores y más experimentadas actrices del patio: Dalia Davi, que con escena a su haber en la pieza de Rafael Mejía, pone de manifiesto toda garra y potencial que encierra esta actriz nativa del condado del Bronx. La Davi se luce con esta minuscula intervención donde encarna a una madre ignorante, carente de visión ante el comportamiento de su hijo.

Dalia perteneciente a la plantilla de actores de Repertorio Español, ganadora de varios premios ACE y HOLA nos muestra a raudales porque le consideramos una de nuestras más completas actrices.
Al concluir solo nos queda añadir, que Rafael Alejandro, logró ensamblar un reparto perfecto y nos brindó una producción impecable, solo añadiendo que piezas como esta deben de reponerse a la mayor brevedad para disfrute de los interesados del contenido y calidad de la misma.




























