
Por Juan A. Medina
Una ceremonia, al estilo Óscar de Hollywood, retransmitida para 190 países de todo el mundo, con Lionel Messi como gran protagonista en el Kongresshaus de Zürich (Suiza), donde el argentino recibió su quinto Balón de Oro, consiguiendo el 41,33 por ciento de los votos por delante de Cristiano Ronaldo (27,76) y de Neymar (7,86).
"Los cinco trofeos conquistados en estos años son mucho más de lo que imaginaba, de lo que soñaba cuando era chiquito", expresaba Messi en una breve declaración al recibir el premio.
"La Pulga" ha sido finalista en las últimas nueve ediciones, suma cinco, dos más que Cristiano Ronaldo, ganador de las dos últimas entregas. "Es un momento muy especial para mí volver a estar de nuevo aquí después de ver como en los dos últimos años Cristiano Ronaldo lo ganaba", confesaba Messi desde la tribuna del Kongresshaus.

LA ALFOMBRA DE ANTONELLA
El premio a Messi no sorprendió a casi nadie, pero si su traje, un esmoquin negro de Armani, de corte clásico, liso y sin chaleco, muy diferente al que lució en anteriores ocasiones para la firma Dolce&Gabanna de color morado, cereza o de lunares.
Debido a la sobriedad de Messi, las miradas se dirigieron a su pareja, Antonella Roccuzzo, ataviada con un diseño de Rosa Clará, un vestido largo, a modo de guante, de pedrería en color plata, que de esta manera se convirtió en una de las "ganadoras" de la noche.

En el aspecto de estilismo, los mayores comentarios fueron para el modelo elegido por francés Paul Pogba, incluido en el once ideal de la FIFA, con un llamativo esmoquin negro y dorado, que no pasó desapercibido. También llamó la atención el "look" del brasileño Neymar, con su sombrero al estilo "Charlot".
Entre las féminas, la estadounidense Carli Lloyd ganó el premio a la mejor jugadora 2015 de la FIFA y también destacó como la más elegante de las futbolistas candidatas.

"Es un honor, un sueño desde que empecé a jugar a fútbol", dijo entre lágrimas la centrocampista del Houston Dash, que tuvo palabras de elogio para sus rivales, la alemana Celia Sasic y la japonesa Aya Miyama. "Merecéis el premio tanto como yo".
La gala también estuvo marcada por las ausencias. Como la de los entrenadores Luis Enrique (F.C. Barcelona) y Josep Guardiola (Bayern Münich), que dejaron muy solo al argentino Jorge Sampaoli.

Tan solo se quedó el seleccionador chileno, que la organización suspendió la rueda de prensa previa a la entrega del premio al mejor entrenador masculino del año, que recayó finalmente en el técnico barcelonista.
Otra de las ausencias fue la del arquero Manuel Neuer (Bayer Münich), la única baja de los once futbolistas elegidos en el equipo ideal del FIFPro (Sindicato de Futbolistas Profesionales) de 2015.

Además de Neuer, fueron incluidos el defensa brasileño del París Saint Germain Thiago Silva y el centrocampista del Juventus Paul Pogba. Los ocho restantes son futbolista de la liga española: cuatro del F.C. Barcelona (Dani Alves, Iniesta, Messi y Neymar) y cuatro del Real Madrid (Sergio Ramos, Marcelo, Modric y Cristiano Ronaldo).
Una ceremonia semejante a la de ediciones anteriores pero con un ambiente muy distinto por la situación que se vive dentro de la FIFA. Una organización salpicada por numerosos casos de corrupción entre sus dirigentes, entre ellos su presidente desde 1998, el suizo Joseph Blatter, inhabilitado por ocho años, y habitual en las últimas galas del Balón de Oro.

La ausencia de Blatter y de Michael Platini, presidente de la UEFA, dejó cierto protagonismo al camerunés Issa Hayatou, presidente en funciones en espera del Congreso Extraordinario del 26 de febrero que se celebrará en Zúrich, y del que saldrá elegido el nuevo dirigente de ese organismo, un cargo al que aspiran el príncipe Ali Bin Al Hussein (Jordania), Salman Bin Ebrahim al Khlalifa (Bahrein), Jérome Champagne (Francia), Gianni Infantino (Suiza) y Tokyo Sexwalle (Sudáfrica).
Uno de ellos será el encargado de entregar el Balón de Oro 2016, del que ya se empieza a hablar.






























