
En la antología "¡Manteca!", como la emblemática canción del jazz afrocubano, la editora Melissa Castillo-Garson reúne por primera vez los versos de más de cuarenta poetas que se identifican con sus raíces afrolatinas.
Según Melissa Castillo-Garson, "¡Manteca!" representa el espíritu de confraternidad entre afroamericanos y latinos, ya que en 1947 Dizzy Gillespie, Chano Pozo y Gil Fuller colaboraron en la exitosa canción que marcó el principio del sonido afrolatino en el país.
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Castillo agrega que la mayoría de la primera generación de poetas afrolatinos, como Miguel Algarín, Pedro Pietri y Sandra María Esteves, nace curiosamente alrededor de esta fecha.
En la introducción se distingue entre la poesía de temática afrohispana o "poesía negra" y la obra de poetas que se identifican a sí mismos como afrolatinos, como es el caso de aquellos representados en "¡Manteca!"
Aunque la poesía temática negra escrita por poetas de otras etnias fue parte importante del desarrollo de una estética afrolatina, Castillo advierte que a menudo esta obra suele tratar la la negritud como un fetiche o abordarla desde una perspectiva folclórica.
Los poemas de "¡Manteca!" exploran identidades múltiples que responden a una diáspora dentro de otra y a menudo denuncian la pobreza y el racismo de su entorno.
La antología revela la intención de representar equitativamente la obra de hombres y mujeres de la primera a la actual tercera generación de poetas afrolatinos en Estados Unidos.
Castillo-Garson confiesa que al solicitar textos para el proyecto no quiso limitar de ningún modo qué se entiende por "poesía afrolatina", solo les pidió a los poetas que le enviaran su mejor trabajo.
"Cuando me empezaron a llegar los trabajos, me di cuenta que tanto las experiencias como las expresiones poéticas de afrolatinidad eran tan diversas que me iba a ser imposible categorizarlas", escribe.
Una ojeada a la nota biográfica de los poetas pone en evidencia la diversidad de herencias que se colocan bajo el término afrolatino, incluyendo no solo a poetas de herencia afrocaribeña, sino también panameña y mexicana, entre otras.
El poema "1980" de Mariposa (María Teresa Fernández) poeta puertorriqueña de Nueva York, se remonta al fatídico año de los asesinatos de niños negros en Atlanta y de cómo este suceso estremecedor marcó a los nueve años de edad el inicio de su conciencia multirracial y lo que sería su activismo literario.
Al ver en la televisión los rostros de los niños desaparecidos, "tan parecidos al mío", la poeta no encuentra vulnerabilidad en los hechos, sino fuerza en un movimiento que se une bajo la consigna "salva a los niños".
Así como su madre le responde en el poema que los puertorriqueños "tenemos sangre negra, indígena y española", la mezcla de etnias e idiomas está presente de manera notoria en la antología.
Peggy Robles Alvarado en "When They Call My Name", hace referencia a su herencia indígena que, aunque la historia le dice que desapareció en los primeros años de la conquista, se le revela en una prueba de ADN.
El poema rescata esa herencia y la pone por escrito para dejar constancia histórica y enmendar así los errores y omisiones de la versión oficial.
Otro aspecto importante de la colección es la conexión entre las comunidades afroamericana y latina en Estados Unidos, nexos no solo culturales por haber experimentado diásporas y vejaciones en común, sino también literales en muchos casos como hijos de uniones interraciales.
Ariana Brown, poeta afromexicana de San Antonio, Texas, da constancia de sus dos herencias en "A Quick Story", donde cuenta la historia de amor de sus padres y de donde viene el color café de su piel.
"Café. El color de ti. Un buen color. Un ancla para tenerte cerca de mí?", dice el padre en el poema.
"¡Manteca!" es una colección esencial para comprender la compleja historia de la experiencia afrolatina en EE.UU. y motivar la creación poética de generaciones venideras.
(¡Manteca! Melissa Castillo-Garson, Ed. Arte Público. 422 páginas). EFEUSA



























