EDITORIAL
El porcentaje de ingresos de la comunidad hispana, de acuerdo a cifras del centro PEW, es de un promedio de veinticuatro mil seiscientos dólares anuales, el más bajo en comparación con la comunidad blanca que en promedio tiene un ingreso de cuarenta mil dólares y de la afro, cuyo promedio de ingresos individuales es de treinta mil dólares. Esta es una evidencia general de la mala situación de la llamada “gran comunidad Latina”, grande en número, pero no en bienestar ni representación política.
Actualmente hay veinte mil votantes latinos registrados, después de las elecciones del 2013 y en las elecciones de alcalde del 2017 hubo aún más registrados, en su mayoría jóvenes, pero la representación política de los latinos en las próximas elecciones estatales de Nueva York es muy pobre, se necesita mayor fuerza política, mayor presencia y representación de gente preparada para el cargo.
Desde el 2005 con la fuerte candidatura de Fernando Ferrer para la alcaldía, la presencia de los latinos en los puestos de relevancia es prácticamente insignificante en relación al volumen de la comunidad a nivel de ciudad y estado. Tampoco existe una diversidad en el origen nacional de los oficiales electos que son fundamentalmente de origen caribeño, lo cual ya no representa la realidad de diversidad latina de Nueva York.
Hay un movimiento para promover la creación de una nueva fuerza política latina a nivel nacional, para responder en forma más justa y equitativa a la realidad de una gran comunidad, que es una fuerza potencial por su creciente presencia pero que continúa con elevados nivele de pobreza, deserción escolar, falta de vivienda propia, etc., etc.
No se pierde el optimismo de que se puedan obtener 50.000 votos entre los latinos de Nueva York para participar con liderazgo propio en las próximas elecciones estatales, siempre y cuando se comience un proceso de unificación de objetivos, dejando de lado los nacionalismos enfermizos que mantienen fracturada a la comunidad latina a nivel local.
La presencia de la mujer es parte esencial de este movimiento de los latinos a nivel nacional, como la participación de Lupe Vélez, candidata a gobernadora de Texas, una latina y lesbiana cuya sola postulación es un reto no solo para el establishment politico, pero fundamentalmente para los estereotipos y taras culturales de los latinos en general.
Dentro del Partido Demócrata de Nueva York se evidencia una ruptura generacional y de inconformidad con a proyección de un partido que tampoco da opciones a los latinos para un liderazgo real, que signifique representación política con candidaturas y oficiales electos en puestos de trascendencia, como en Texas.
Actualmente se evidencia una lucha contra el establishment del partido, a pesar de que los oficiales electos latinos, como la misma Carmen de la Rosa han defendido la supuesta unidad del partido a nivel de la Asamblea, otros como el Concejal Carlos Menchaca abiertamente apoya la candidatura de Cythia Nixon, contra el candidato del partido como es el poderoso Cuomo que busca su tercer termino en el poder, esta es una señal positiva de cambio y esperanza.
La convención demócrata lo demostró, a nivel del establishment el partido no a evolucionado, el mantenimiento de los mismos, no solo con su candidato a gobernador, a vicegobernador y el caso dramático de dos representantes al Congreso Nacional, que llevan décadas en el puesto, como es el caso de Nydia Velásquez y José Serrano, demuestra el funcionamiento arcaico y poco progresista de los demócratas de Nueva York, como partido político.
Dentro del gobierno estatal también hay un conflicto en el partido demócrata, que se fracturó con la creación de la Conferencia Demócrata Independiente (IDC), fundado por el Senador Estatal Jeff Klein hace siete años y disuelta el 18 de abril de este año por el gobernador Cuomo para lograr reunificar al partido y lograr su segunda reelección.
La estrategia no puede ser boicotear las elecciones y con ello anular la participación y presencia electoral de los votantes hispanos. La alternativa de crear un Partido Hispano no parece tan descabellada, pero para ello es importante fomentar el surgimiento y fortalecimiento de un liderazgo propio, que esté fundamentado en la preparación académica y el servicio a la comunidad, no en las calculaciones políticas partidistas.
Un ejemplo es de esta politiquería partidista es el caso de la actual candidatura de la ex empleada del Alcalde de Blasio, Jessica Ramos, quien por su trabajo en campaña fue la encargada de prensa, a pesar de que no tenía la preparación como periodista y ahora el partido la enfrenta a un verdadero politico de carrera, como el demócrata José Peralta, que representa al Distrito 13 en el Senado Estatal, solo porque este dejó el partido y es independiente.
O como el vergonzoso caso del Ex Asambleísta Francisco Moya, que bajó de un curul en el gobierno estatal para uno local, como concejal y dejó en el cargo a su ex asistente, sin una trayectoria ni experiencia apropiadas para un cargo de tanta responsabilidad en la legislación estatal.
Los medios de comunicación tienen una gran labor educativa e informativa que realizar, tanto en inglés como en castellano, al promover más educación política y un mayor conocimiento de la comunidad latina en cuanto a sus aportes, su presencia positiva, contribuciones y diversidad racial y cultural, para que exista una mejor comprensión por parte de la estructura política nacional y de todo el pueblo estadounidense.



























