Mary Esquivel: Nueva Musa de Orol

Mary
Mary junto a su esposo el actor, productor y director Juan Orol.

Ya con dos matrimonios fallidos, primero María Antonieta Pons, y Rosa Carmina ya de salida, el gallego Juan Orol, puso nuevamente su brújula hacia Cuba para ver si aparecía una nueva reina del trópico que encandilara desde las plateas de los cines a las audiencias latinoamericanas y por qué no europeas.

Hizo sus multitudinarios “castings”, de donde ya habían salido la Pons y la estatuaria Rosa. Mary Esquivel, nuestra nueva heroína de la sensualidad y la cadencia, había visto la luz en Quemado de Güines, en la provincia central de Las Villas en 1934, y había
destacado desde muy temprana edad, como declamadora con el beneplácito de sus padres.

A los 14 años se hizo profesional y un año más tarde como toda niña precoz marcho a México con sus padres, con el solo propósito de triunfar en el cine, pero las cosas no
resultaron como ella esperaba y se lanzó a realizar una gira por Centroamérica, carenando nuevamente en Cuba.

Mary Esquivel
Mary Esquivel y el maestro Agustín Lara, en una intervención cinematográfica.

A los 19 años contrae matrimonio, unión que no es muy duradera acabando en divorcio.
En 1955 se reencuentra con Juan Orol, quien se encontraba en la capital cubana, casándose inmediatamente con el actor-director y parten a México.

Comienza a aparecer en películas bajo la atenta dirección de Orol, quien le ofrece un pequeño papel en “Historia de un marido infiel”, 1956, protagonizada por la ex de su
marido: Rosa Carmina.

¿Tormenta a la vista? Pues no, todo se desarrolló de manera civilizada, y si te he visto no me acuerdo. Un año más tarde su marido le ofrece el protagónico en “Te odio y te quiero”.

Tapa del larga duracion de Mary, donde ine rpreta las canciones de sus peliculas.
Tapa de la larga duración de Mary, donde interpreta las canciones de sus películas.

En 1958, filma su primera cinta sin la tutela de Orol, dirigida por Rafael Baledón, “Los salvajes”, y donde alterna al lado de Pedro Armendáriz, que es seleccionada
para representar a México en el Festival de Cannes, y la cual es destrozada por la crítica especializada del certamen.

Continúa con “Mujer en condominio” junto al maestro Agustín Lara, volviendo al lado de su marido, para la superproducción a color y en Cinemascope, “Zonga, el ángel diabólico”, la cual resulta un éxito de taquilla y público y el filme más recordado de la Esquivel.

Después de “Zonga…”, el binomio Orol-Esquivel puso sus ojos en la Madre Patria a donde enfilaron sus cañones, convirtiendo el set madrileño de “Duelo en la cañada”, en una verdadera odisea para el veterano director Manuel Mur Oti.

Orol era un verdadero verdugo, para Oti, quien le recordaba que se encontraba en la España franquista, que la censura era implacable en aquellos años, y que no podía acceder a las peticiones de que los escotes de la estrella fueran más generosos y atrevidos, mientras que la guajirita de Quemado de Güines campeaba por sus respetos como estrella europea.

Intervino en una telenovela, y grabó un disco de larga duración con los temas de sus filmes. Después de esta cinta, Mary Esquivel filmó siete películas más retirándose en 1964, volvió a casarse, y tuvo un hijo.

Mary Esquivel falleció en la Ciudad de México el 30 de junio del 2007.

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