Martha Ponce, una hondureña resiliente

 MARTHA PONCE HONDURENA RESILIENTE
Orgullosa comayagüense, Martha Ponce es un ejemplo de resiliencia, determinación y progreso.

Muy amable y cordial, esta empresaria hondureña nació en Comayagua, en el municipio Ojos de Agua y hace nueve años emigró a Nueva York, radicándose inicialmente en Hempstead, para desde noviembre del 2016 radicarse definitivamente en el pueblo de Huntington.

Martha Flores llegó con una experiencia en cocina de muchas décadas, porque debido a la condición de su familia en la que eran nueve hermanos, necesitaba ayudar económicamente y se vinculó a esta industria desde los ocho años. Martha comenzó trabajando en un comedor, -como se llama en Honduras a los negocios de comida-, ubicado en La Libertad, a media hora de Comayagua.. Martha afirma que todo lo que sabe de cocina lo aprendió de la Sra. Emma Mabel Jiménez, propietaria de ese negocio.

También trabajó en las maquilas, donde se fabrican textiles. Se casó joven y tuvo sus tres hijos varones que ahora tienen veinticinco, veintidós y quince años. En el 2011 se independizó y abrió su propio comedor en La Libertad, que se llamó Comedor Golosina Jireh, que lo mantuvo hasta el 2016 cuando emigró a Estados Unidos, donde hace dos años inició su propia empresa.

Pero las cosas no fueron fáciles, ya que Martha debió enfrentarse a grandes retos, los cuales ha sabido superar gracias a su fe y a su gran resiliencia.

Después de emigrar, Martha trajo a su hermano mayor con su hijo. Su sobrino contrajo una bacteria rara, de la cual los médicos indicaron que solo se han conocido cinco casos en Estados Unidos. La bacteria dañó uno de los lóbulos cerebrales de su sobrino y falleció a los veinte años de edad, en junio del 2023. Su hermano se accidentó en el 2019 y después de estar en coma y de una muy lenta y dolorosa recuperación, finalmente retornó a Honduras con el cadáver de su hijo, pero Martha ve por él.

¿Por qué decidió emigrar?

-Al separarme del padre de mis hijos se complicó la economía y como ya tenía familia en Nueva York, se facilitaba la decisión. Aquí contraje nupcias por segunda vez, mi esposo es salvadoreño, por eso en nuestro Deli tenemos platos salvadoreños, además de platos mexicanos.

¿Qué es lo que más le satisface en su empresa?

-Lo que me emociona es ver a mi gente que se alegra, porque hay un auténtico negocio hondureño en este pueblo. Hay gente que viene de Nueva Jersey. Vienen por alguna diligencia y aprovecha para comprar sus productos, para servirse un plato y así sentirse más cerca de la patria que lo vio nacer.

La gente entra y se queda impresionada de encontrar esos productos con los que crecieron, además de comer se llevan productos, hay gente que viene exclusivamente por la manteca Clover, porque los productos auténticos de un país tienen otro sabor.

Tenemos clientes de diferentes países, también vienen estadounidenses y les encanta la comida, vienen por las baleadas, les gusta mucho la baleada mixta, que lleva frijol, queso crema, aguacate, huevo y carne o chorizo. Aquí preparamos nuestro propio chorizo. Les encanta mi sazón, vienen clientes italianos y generalmente piden costillas de cerdo horneadas y pollo horneado.

¿Cuán difícil fue empezar con su negocio aquí?

-Comencé vendiendo mi comida en un camión, iba donde estaban los trabajadores de landscaping, que construyen y arreglan jardines, piscinas, etc. y me iba bien, vendía café caliente, platos con sazón de casa. A los dos años mi esposo decidió y abrimos este local, que había sido una empresa de propietarios dominicanos y que se mantuvo cerrado por un buen tiempo.

Lo abrimos el primero de enero del 2023. Fue muy costoso, no solo pagar las licencias, pero sobre todo lidiar con los problemas heredados de los dueños anteriores, que dejaron al lugar con mala racha y hasta ahora tenemos que lidiar con eso, pero me siento muy contenta porque hace tres meses me llegó la licencia de licor y para el verano que viene tenemos muchas novedades. Continuamos sacando permisos. Tengo esperanza y planes para ampliar mi empresa.

¿Piensa regresar a Honduras?

-Cuando mejore la situación pienso ir a visitar a mi familia, pero ahora este es mi hogar y mis planes son continuar creciendo aquí, donde con mucho esfuerzo me he abierto campo y he progresado. Aquí sí hay más oportunidades, mil veces más.

Yo le doy gracias a Dios por la oportunidad de estar aquí, esta es la recompensa después de todo el sufrimiento que padecí en el aspecto familiar. Me hace muy feliz que mi madre esté viva y ahora que va a cumplir ochenta y dos años, le tengo preparada una gran sorpresa.

Un mensaje final

-Que, si están en este país, que sepan aprovechar, que aspiren a tener sus cosas propias, que no se olviden de sus países de origen, porque a veces ese es el problema, que la gente ya se siente segura aquí y olvida el lugar donde nacieron y dónde están sus raíces.

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