Marlene Tovar fue una artista ejemplar

Por Fernando Campos
IMPACTO
La muy querida, admirada y bella cantante Marlene Tovar, llamada por muchos “La Dama de la Canción”, falleció en su residencia neoyorquina en el condado de Queens el recién pasado lunes 13 de junio, aquejada por un cáncer pancreático que finalmente le ganó la batalla, silenciando así una de las mejores voces que Colombia ha dado a varios géneros musicales como el bolero, la balada, la ranchera, y la cumbia de su país.
A sólo días de su deceso, le hablamos por teléfono en horas de la tarde, y a pesar de que ella estaba consciente de que su enfermedad ya entraba a la etapa final, aceptaba su destino con admirable gallardía, reconociendo en todo momento que sentía gratitud por lo generosa que la vida había sido con ella.
Nacida en Cali y criada por sus abuelos, por el fallecimiento de sus padres, ella recordaba que cuando todavía era muy niña se sentaba horas largas con ellos a escuchar música popular por la radio, de donde nació su fascinación por la música, y su deseo de llegar a ser una cantante, idea totalmente rechazada por su abuela quien llegó a decir: “Dios mío, qué cura habré matado yo para que esta niña se quiera volver cabaretera”.
Al morir su abuela, con aspiraciones artísticas y ya cumplidos sus 24 años, Marlene se trasladó a Nueva York, donde empezó trabajando en un laboratorio fotográfico, luego en una casa de modas donde terminó como modelo, y en sus sus noches probaba su talento como cantante en lugares un tanto pequeños, como el Tijuana Cat, sin anticipar que con el tiempo compartiría grandes escenarios con figuras de renombre como Paloma San Basilio, Olga Guillot, José José, Daniel Santos y muchos más.
El 1978 fue un año clave para Marlene Tovar, ya que marcó su debut discográfico para el sello Sonolux, grabando los temas “Mira, mira” y “Debemos comprendernos”, a los que seguirían “Cruz de olvido” y “Agua mansa”, y su primer álbum, que llevaba su nombre, que fue muy bien recibido y en el que incluyo varios temas de su autoría, que la consolidaron como una artista de ejemplar versatilidad.
En años posteriores, sus inquietudes la llevaron a combinar su carrera en el canto con los más diversos talentos, destacando su presencia en producciones como “Amar y vivir”, “Sábados felices”, “Detrás de un ángel”, y en la radio “Cita con las estrellas”. Pero algo muy importante que logró realizar en la última etapa de su vida y le producía una gran satisfacción era la docencia de vocalización para llevar el folklore latinoamericano a los hijos de hispanos en los Estados Unidos, ayudando a preservar las tradiciones el el orgullo de ser latino.
Según e la periodista argentina Nilda Tapia, Marlene Tovar fue “una excelente preparadora de cantantes, directora musical y productora de álbumes musicales con los cuales plasmaba nuevos valores que se integran al gran movimiento de la canción hispana en el continente americano. Su trayectoria es un ejemplo de tesón, empeño y gran amor por lo que ha hecho en su vida: cantar”.
Esas palabras las escribió Nilda en ocasión del máximo reconocimiento de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York cuando merecedimante le otorgó a Marlene Tovar el Premio Extraordinario ACE 2014 por Distinción y Mérito en el Kaufman Center de la ciudad de Nueva York.



























