
Por Fernando Campos
IMPACTO
El medio cinematográfico de México se vio sacudido recientemente con los fallecimientos del veterano actor Mario Almada, a los 94 años de edad, la noche del martes 4 de octubre, en su casa de Cuernavaca, Morelos; y cuatro días después, el sábado 8, de la estelar actriz Martha Roth, de 84 años, en un hospital de la Ciudad de México.
Mario Almada, nacido en el estado de Sonora el 7 de enero de 1922, tuvo una larga carrera en el cine, dejando tras él una filmografía de 220 películas. Y aunque se desconoce la causa de su deceso, en palabras de su nuera Teresa Rivero: “No estaba enfermo, murió tranquilo, sin sufrimiento, como él lo merecía”.
El destacado cineasta, que este año recibió el galardón Diamante por más de medio siglo en la industria fílmica, fue indagado en una ocasión sobre la película de su catálogo cinematográfico que más amaba, a lo que respondió: “La primera, ‘Todo por nada’, con mi hermano Fernando, que rodamos hace como 50 años y porque con esa cinta me gané la Diosa de Plata”.
De hecho, Almada fue distinguido también por el Libro de Recórds Guinness como el actor que encabezó estelarmente la mayor cantidad de películas a nivel mundial.
Precursor en el cine de las versiones mexicanas del género “western”, como “Los doce malditos”, el actor dijo en numerosas ocasiones que le gustaba filmar ese tipo de películas porque amaba montar a caballo, pero para no limitarse a ningún género aceptó ser coestrella de Vicente Fernández en “El arracadas”; cintas de narcotráfico como “La banda del carro rojo”; reconstrucciones históricas como “Aquellos años”; y hasta melodramas urbanos como “Para usted, jefa”.
Desde sus inicios en el Séptimo Arte con “Los jinetes de la bruja”, hasta su intervención más reciente, en “El infierno”, Mario Almada era considerado como uno de los actores más entregados a su profesión.

En cuanto a Martha Roth, una figura notable de la “Epoca de Oro del Cine Mexicano”, bien puede decirse que su intervención junto a Fernando Soler y David Silva en “Una familia de tantas”, estrenada en 1949, por la que ganó el premio Ariel como Mejor Actriz, le abrió las puertas para una exitosa carrera, que la mantuvo en una posición estelar a lo largo de su trayectoria, hasta su más reciente trabajo en la televisión, en la telenovela “Destilando amor”.
De origen italiano, y nacida en Padua el 29 de mayo de 1932, a la edad de seis años arribó con sus padres a México, donde durante su adolescencia se sintió atraída por la actuación, y realizó estudios de arte escénico con el afamado Seki Sano.
Entre sus películas más destacadas se encuentran “El abandonado”, con Pedro Armendáriz; “Una gringuita en México”, con Antonio Badú; “El mar y tú”, con Jorge Mistral; “Rostros olvidados”, con Libertad Lamarque y Julián Soler; “El caso de la mujer asesinadita”, con Abel Salazar y Gloria Marín; y “A media luz los tres”, con Arturo de Córdova.
La artista, cuyo nombre completo era Martha Roth Pizzo, contrajo nupcias primero en 1960 con el arreglista musical Rubén Fuentes, con quien procreó dos hijos, y su segundo esposo, que la sobrevive, es el conocido cineasta Fernando Pérez Gavilán.


























