
Por Paula Escalada Medrano
Aunque no le gusta el término, Margarita Zavala vivió seis años siendo la primera dama de México, como esposa de Felipe Calderón, uno de los presidentes más polémicos de la democracia mexicana por su lucha contra el narcotráfico, una guerra que, en su opinión, fue necesaria y valiente.
En la entrevista se mostró así de contundente: "Las adversidades hay que enfrentarlas con las herramientas que se tengan, lo peor es no enfrentarlas" y eso es lo que más "ha dañado" a México.
Zavala es consciente de que a Felipe Calderón, quien en 2006 lanzó una dura lucha contra el narcotráfico sacando al Ejército a las calles, vivió como presidente uno de los tiempos más complicados y hoy, pese a no ser "su vocera", aseguró que ambos siguen creyendo en lo correcto de esta estrategia.
"Los Gobiernos, en todos los niveles, tenemos que actuar (...) al ritmo de la urgencia que se necesita y ver un poquito más allá que la propia elección inmediata, ver hacia adelante", apuntó la política del Partido Acción Nacional (PAN).
"Yo, como panista, veo que es bien importante que un Gobierno sea valiente, reaccione, enfrente la adversidad con los instrumentos que tenga", agregó.
Zavala es una mujer sonriente que habla con ilusión sobre la política como arma para cambiar las cosas, pero la sonrisa se le tuerce cuando se le pregunta sobre la política de seguridad del sexenio de Calderón (2006-2012), cuando más de 70.000 personas murieron en acciones vinculadas al crimen organizado.
Ante la pregunta de si se tenía que haber depurado a las fuerzas de seguridad y del Ejército antes de ponerlos a pacificar el país, aseguró: "Sí, pero eso detenía mucho, los ritmos tienen que ser mayores".
Y añadió que "hay momentos en un país de tal urgencia que requiere responder inmediatamente con lo que tengas y lo que no puede decir un Gobierno es 'no respondí porque no supe, no quise o me dio miedo".
Además de los muertos por los choques de las fuerzas de seguridad con los delincuentes, hubo muchas víctimas civiles colaterales de esta lucha y, como han denunciado numerosas ONG, miles de personas sufrieron abusos de militares o policías corruptos.
Zavala conoció a Calderón cuando entró en el PAN, un partido que ama y con el que fue diputada local en el Distrito Federal (1994-1997) y federal (2003-2006).
Pero cuando se convirtió en primera dama dejó de lado su carrera para acompañar a Calderón, ocupando también el cargo de presidenta del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF), cargo institucional que ocupan las primeras damas.
Después del fin del mandato en 2012, llegó el exilio voluntario de unos meses a EE.UU. porque había que "cerrar bien ese episodio en la vida" de un modo sano y en familia, aunque no dejó de viajar a México.
Hasta que un día en un aeropuerto se dio cuenta de que quería volver allá donde nunca se fue, ya que cree que de la política "nunca se sale" y ella tiene "una vocación de servicio muy clara".
Sus hijos y su esposo entendieron esta decisión a la perfección, contó, ya que saben que "ahí es mi vida".
Así, se registró como precandidata a diputada para las elecciones del próximo 7 de junio, pero no fue aceptada por la Comisión Permanente del PAN por "una decisión de grupo, que no permitió ponderar candidatos, ni el mío ni el de nadie", dijo.
"A lo mejor tienen miedo, a lo mejor me ven incómoda, (...) la decisión se tomó por varias razones, no todas muy elevadas", señaló sin precisar quiénes estuvieron detrás de que ella no pudiera realizar su sueño.
Aunque no salieron las cosas, continuó, "tampoco es el único camino" y hoy su tarea es apoyar "a todos los candidatos" del partido para los comicios del 7 de junio, cuando los mexicanos renovarán el Congreso, los gobernadores de nueve estados y 1650 cargos locales.
"Después del 7 de junio tenemos otro reto, una gran oportunidad en términos de la renovación de la dirigencia, y desde luego conozco mucho al PAN, y como otros lo han expresado, a mí también me gustaría" dirigir al partido, confesó.
En su opinión, en su partido "se anteponen los intereses de grupo" y "hay valores democráticos que se están perdiendo".
Zavala aludió a la falta de credibilidad de los partidos "por tragedias" como la de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre en Iguala "que tocan la confianza".
"Con todo lo que ha ocurrido en el país, pensar que este país es el mismo, yo creo que es un error", dijo la ex primera dama, quien destacó la necesidad de que los partidos vuelvan a ganarse la confianza de las nuevas generaciones.



























