
Se incrementan las quejas sobre los servicios que ofrece el sistema de transporte público de la ciudad de Nueva York. De las muchas quejas relacionadas con fallas en las máquinas, falta de higiene o por el contrario uso de químicos muy fuertes, una que se ha incrementado notablemente es sobre el fraude en el cobro en efectivo de las tarjetas conocidas como MetroCard.
Desde el 2019 se comenzaron a instalar los lectores de OMNY, un nuevo sistema de pago de transportación pública en la ciudad de Nueva York y en el 2020 la Autoridad Metropolitana de Transporte, por sus siglas en inglés, MTA, -administradora del sistema de autobuses y trenes de la ciudad-, anunció oficialmente el cambio de sistema y posteriormente desplegó una campaña sobre ese cambio y sus opciones de pago.
La MTA anunció el cambio total de sistema, terminando la era de las MetroCard para utilizar el sistema OMNY, que permite realizar pagos con teléfonos inteligentes y otros dispositivos como relojes electrónicos o con la nueva tarjeta OMNY, con el slogan Tap and Go, traducido a "golpea y pasa", que hace referencia al uso de los teléfonos y accesorios inteligentes, tanto en buses como en trenes, para pagar la tarifa.
Ya no existe tarifa de uso ilimitado para la semana o el mes. Ni pago por adelantado, solo la tarifa por viaje. Muchos usuarios actualmente ya utilizan sus celulares para realizar el pago de sus viajes en tren o autobús, sin embargo hay un porcentaje importante de residentes que, debido a su falta de acceso a un teléfono inteligente o de manejo de los recursos y tecnología moderna, continúan adquiriendo sus tarjetas de transportación, semanal o mensualmente, pagando en las máquinas, incluso muchos turistas y visitantes, desean obtener una MetroCard, que además les queda como souvenir de su viaje a la llamada Capital del Mundo.
Aunque inicialmente la MTA había anunciado que las MetroCard se eliminarían gradualmente para 2023, la fecha del cambio definitivo se movió a este año, el 2024, debido a retrasos ocasionados por problemas de los sistemas tecnológicos, es decir que la situación sobre el desuso de la MetroCard estaba anunciada, pero las máquinas de venta de las MetroCard continúan operando y ofreciendo la opción de comprarlas e incluso de comprarlas con tarjeta de débito o crédito y con dinero en efectivo.
Pero lo que los usuarios reportan, es la forma en como la MTA está evitando recibir pagos en efectivo y evitando la compra de las MetroCard.

USUARIOS DECEPCIONADOS
Anteriormente si se adquiria una MetroCard pagando con una tarjeta de débito o crédito y se guardaba el recibo, era posible, -en caso de pérdida o hurto de la MetroCard-, proporcionar los datos específicos del recibo y obtener una nueva tarjeta con el balance restante.
Posteriormente la MTA cambió este servicio únicamente a las tarjetas pre pagadas para un mes de viajes ilimitados y muchos pasajeros que perdieron o les fueron robadas sus tarjetas ilimitadas semanales, perdieron tambien su dinero, al no ser posible solicitar una cancelación de la misma y un reembolso del tiempo prepagado.
Actualmente la MTA ha desplegado una nueva táctica para promover su cambio de sistema a OMNY y es la de no acreditar el pago, obligando a los usuarios a solicitar un reembolso, por una nueva tarjeta MetroCard enviando reclamos por correo. Asi obliga a los usuarios a realizar el cambio.
Como sucede esta táctica tramposa de la MTA. Los usuarios que adquieren su MetroCard en las máquinas que se encuentran en todas las estaciones de trenes y pagan en efectivo, al tratar de usar la recién adquirida tarjeta, encuentran que el pago no fue acreditado, que la MetroCard está vacía, sin fondos, entonces deben llamar al 511 o al 212 638 7622, donde le informan que debe solicitar un sobre en una de las ventanillas de la MTA en las estaciones del tren y solicitar una nueva tarjeta, se debe incluir en este sobre, cuyo pago de envió no tiene costo para el cliente, la MetroCard defectuosa, una copia del recibo de pago en la máquina, el número de máquina y la estación, llenando entre otros el formulario que va incluido al sobre.
El retorno de la nueva tarjeta tomará de treinta a cuarenta días. La pregunta es, si ya no van a aceptar las tarjetas MetroCard, ¿por qué continúan operando las máquinas que las venden? y ¿por qué estas máquinas continúan aceptando en sus opciones, el pago en efectivo?
Por el momento tanto en las casetas de atención como en las máquinas, no es posible adquirir las nuevas tarjetas OMNY, personas que no tienen un teléfono inteligente o un reloj inteligente, pueden obtener una nueva tarjeta OMNY en lugares como Walgreens o CVS y las máquinas que venden tarjetas OMNY no están actualmente disponibles en la gran mayoría de estaciones.
Es decir, que mientras cientos de personas saltan la seguridad y utilizan sin pagar el transporte, personas que lo pagan, son estafadas por la MTA, ya que si bien esta devuelve el dinero con una nueva tarjeta MetroCard, son semanas que pasan sin que el usuario que la pagó, pueda utilizarla.

Empleados de la MTA informaron a Impacto Latino que esta queja sobre el robo de dinero efectivo de las máquinas, que lo aceptan, incluso da cambio en monedas de un dólar, pero que no acreditan el monto pagado a la MetroCard, es actualmente muy frecuente.
¿Por qué la MTA no programa sus máquinas de MetroCard para que no acepten pagos en efectivo? y ¿por qué no entrena mejor a su personal, para que cuando se realiza un reclamo eduquen al consumidor sobre las nuevas opciones?
El servicio de la MTA es desastroso, permite el acceso sin pago a innumerables infractores y a personas que desean pagar por el servicio le cierra las puertas. Mantiene las estaciones en pésimo estado y sin control para el cumplimiento de normas como el no fumar, no dormir, no orinar o defecar en sus estaciones y en los propios trenes.
Muchos estudiosos indican que la implementación de este nuevo sistema OMNY es un recurso para controlar quienes utilizan el sistema de transporte en la ciudad, al obligar a pagar con una tarjeta de débito o crédito.
Los neoyorquinos comprenden la preocupación por la seguridad, pero mientras esto sucede, miles de infractores, de quienes no se conoce su identidad, saltan los torniquetes o por el contrario, los desamparados se dedican a cobrar para permitir el ingreso al tren en estaciones que no tienen ningún tipo de control ni vigilancia.
Oficiales electos cuya función es defender a los consumidores, deben tomar cartas en el asunto, la gente de la tercera edad, inmigrantes y turistas se encuentran indefensos y desinformados.



























