
"Drama y luz", la última producción de Maná, llegará a las tiendas el próximo 12 de abril tras un parón de casi cinco años. Importantes episodios trágicos se han sucedido en sus vidas en este tiempo, contagiando la esencia del disco más exigente de su carrera, pero sin torcerse demasiado de los renglones trazados previamente.
Por Javier Herrero
Bromea un grupo de Facebook con la idea de que "sin la palabra "amor", Maná sería un grupo instrumental". "Drama y luz" no cambia sustancialmente ese principio.
Más de la mitad de los temas de su nuevo trabajo tratan sobre el amor en todas sus variantes: el clandestino, el despechado, el que suplica perdón... incluso el blasfemo que desarrolla la canción "Sor María", sobre una monja española que vive una pasión sacrílega y que recuerda en su estructura de cuento a viejos éxitos de la banda como "El muelle de San Blas".
UN DISCO ESPIRITUAL
No obstante, su noveno disco de estudio está empapado también de un fuerte componente espiritual. Palabras como "eternidad", "dolor", "valor" o, sobre todo, "esperanza" rivalizan con "amor" en presencia a lo largo de sus letras que, según Fher Olvera, cantante de Maná, "nunca había trabajado tanto".
La influencia de los episodios personales vividos en este paréntesis por Olvera son precisamente los que han motivado la forma y tiempos de "Drama y luz". La muerte de su madre y de su hermana le hicieron constatar, según contó recientemente en una rueda de prensa en Madrid, que "en la vida no se puede controlar todo".
"Tu cuerpo ya no pudo sostenerte", canta durante la canción "Vuela libre paloma", en alusieon al penoso proceso de degradación en el que fue cayendo su madre pese al tratamiento contra el cáncer que recibía en un prestigioso hospital de Houston.
"Pero nosotros seguíamos insistiendo en tenerla arriba. Surgió entonces la idea de dejarla en paz y de que se fuera libre, porque en algún punto la alcanzaría", explicaba el propio Olvera sobre el origen de este tema, el más emotivo del álbum.
"Vuela libre paloma" es un canto de aceptación de esa pérdida, en el que promete un reencuentro "en el cielo". Ese poso de optimismo está presente en muchos temas de "Drama y luz", cuyo significativo título lo dice todo.
"No te rindas" o el propio single de presentación, "Lluvia al corazón", incluyen múltiples referencias a la dicotomía entre el dolor y la esperanza, entre las heridas y el coraje.
"Estoy muy contento con mis compañeros, que me sacaron de las cenizas", afirmó hace unos días al respecto Olvera, en agradecimiento a sus colegas de fatiga, Álex González, Sergio Vallín y Juan Calleros.
NOVEDADES INSTRUMENTALES
La otra novedad importante del disco se refiere sobre todo al apartado instrumental. González incidía en Madrid en que el dinero ganado por Manea a lo largo de su dilatada carrera de 25 años de historia, con 22 millones de discos vendidos en todo el mundo, lo han reinvertido en tecnología y en medios para su música.
En "Drama y luz" eso se traduce en experimentos como la introducción de la "esencia" de una orquesta sinfónica en temas como en el surrealista y psicodélico viaje que describe "El espejo" o en "Amor clandestino", donde también juegan con la armónica.
En los coros de la mencionada "Sor María", hay un acercamiento a los cantos gregorianos y en la primera versión incluida en el disco de "No te rindas" (la segundo tiene un sabor más acústico), se juega con un estribillo de reminiscencias eclesiásticas.
Su último trabajo presenta por tanto algunos cambios y llega tras un importante pareon reflexivo, que les hizo sentir la exigencia de presentar "el mejor disco posible", para el que llegaron a componer hasta 50 temas, de los cuales sólo han sobrevivido doce (once en realidad y una versión).
Alex "El Animal" González describe el proceso de grabación de un disco de Maná como algo casi "artesanal". De hecho, cuentan que se han utilizado cintas analógicas porque potencian los graves.
Hacer discos "no es como una fábrica de chorizos", defendeia González.
BANDA CON DETRACTORES.
A pesar de ello, sus detractores (también en Facebook) inciden en la repetición de ciertos esquemas musicales a lo largo de toda su discografía. Con paréntesis y todo, y teniendo en cuenta los cambios introducidos, "Drama y luz" presenta una continuidad musical que no permite hablar de un "impass" o de un punto y aparte, sino más bien de punto y seguido.
Regresan los medios tiempos y las guitarras vitalistas (sobre todo en un par de temas cercanos al punk), regresan símbolos de su universo temático (por ahí sobrevuela una "mariposa" que retrotrae a "Mariposa traicionera", por mencionar alguno).
Son elementos que los han hecho famosos y que recuerdan a grandes éxitos de su carrera, como "Vivir sin aire", "Rayando el sol" o "Clavado en un bar", gestados a lo largo de su dilatada discografía, que empezó con "Maná" (1987) y que hasta ahora terminaba con su disco previo, "Amar es combatir" (2006).
Sea como fuere, lo cierto es que esos trabajos les han reportado múltiples premios (3 Grammy y 5 Grammy Latinos, entre ellos) y han acumulado con los años una legión de seguidores por todo el mundo capaces de sostener larguísimas giras de dos años de duración.
Tan seguros están de la posición que ocupan actualmente como grupo de referencia en toda Latinoamérica que no se plantean extender más lejos su radio de influencia, "globalizarse más" dicen ellos, sobre todo si es a costa de cantar en inglés.



























