Los rastreadores combaten el recelo y el temor para salvar a miles de latinos

El sargento Jairo Paulino
El sargento Jairo Paulino, de 38 años, miembro de la Guardia Nacional de Delaware, es uno de los militares bilingües que se ofrecen a ayudar con las llamadas a los contactos de COVID-19.

Los "rastreadores" tienen en sus manos evitar que miles de latinos se unan a la enorme lista que se han contagiado y fallecido por el coronavirus, pero deben antes superar la desconfianza y el temor que genera en muchos hispanos el ofrecer información personal a alguien al otro lado del teléfono, pero es alguien que les puede salvar la vida.

Los "rastreadores", que en nombre de departamentos de salud contactan a quienes pueden estar contagiados por el coronavirus, tienen una única misión: limitar la expansión de la covid-19.

Su primera arma es tan sencilla como eficaz: usar su propio idioma, y la segunda ofrecer una voz amiga, que transmita sus ganas de hacer el bien.

"Una de la razones más grandes por las que hacemos esto es porque nos gusta ayudar a nuestra comunidad", enfatizó en entrevista con Efe Lupita Leyva, una bibliotecaria de Los Ángeles que actualmente realiza esta labor de "búsqueda de contactos".

DATOS CONFIDENCIALES

Para aquellos que se muestran reticentes a dar información tiene un mensaje: la información que se obtiene mediante las llamadas de los rastreadores, "por ley, es privada y no se puede compartir ni con la policía ni con ninguna otra entidad".

De igual forma, para prevenir abusos y estafas insiste en que "un rastreador de contactos legítimo nunca va a preguntar por el número de seguro social ni por ninguna otra información relacionada con dinero, como un número de cuenta bancaria".

En efecto, cuando se contacta a alguna persona que ha estado expuesta al virus básicamente se le pregunta si ha tenido síntomas, cuáles han sido, los lugares que ha visitado recientemente y las personas que han estado a su alrededor.

Igualmente, Leyva aclara que la identidad de la persona con coronavirus no se da a conocer a ninguno de los que se les hace seguimiento por haber estado en contacto con el contagiado.

"Yo lo llamo y le explico que estuvo expuesto a una persona con la COVID-19 pero nunca identifico quién fue esa persona", recalcó.

ALIVIO POR AVISAR DE SU POSITIVO

Jorge, un trabajador de la construcción que prefiere no dar su apellido, recibió la llamada de uno de los rastreadores luego de haber dado positivo a la prueba el coronavirus.

"Cuando me informaron el resultado también me dijeron que posiblemente iba a recibir una llamada. La señora que me llamó fue muy amable, me preguntó sobre los síntomas y cómo me sentía", refirió el trabajador latino.

"También me preguntó sobre mi trabajo, y le di información de algunas de las personas de mi cuadrilla que eran los que habían estado en contacto conmigo antes de salir positivo".

Aunque no supo si los llamaron porque mientras estaba en la cuarentena se terminó la obra, sí dice que se sintió "aliviado" de saber que se les iba a "avisar sobre el riesgo".

Generalmente, según la experiencia de Leyva, las personas que han estado en contacto con alguien que salió positivo al coronavirus ya lo saben o al menos tienen indicios.

"Muchas personas ya sospechan: raramente cuando llamo alguien no tiene idea. No obstante, el problema mayor es que se les hace muy difícil no trabajar dos semanas. Es difícil faltar al trabajo y a otras responsabilidades".

Por ello en la llamadas de seguimiento de contactos se ofrece información sobre recursos a los que pueden acudir mientras cumplen las dos semanas de cuarentena.

AISLAMIENTO

Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recientemente informaron la reducción a 10 los días de cuarentena, el condado de Los Ángeles sigue los lineamientos del estado de California que mantiene la duración de 14 días para este periodo de recuperación.

La recomendación de aislarse durante dos semanas para las personas que han estado en contacto con alguien que adquirió el virus queda bajo la responsabilidad del afectado, pero el Departamento de Salud hace un seguimiento al respecto.

Así, se envían mensajes de texto diarios a la persona para que -si desea- responda sobre cómo se ha sentido, si ha tenido síntomas o si necesita más información.

"Y cuando termina el período de la cuarentena lo volvemos a llamar para saber cómo sigue", señaló Leiva.

Otro énfasis importante de estas llamadas tiene que ver con los asintomáticos, lo cual para muchos, dice, es "difícil" de entender por qué se deben aislar, pero les alerta siempre de que una persona que se ve "perfectamente bien puede contagiar a otros que son vulnerables".

LOS LATINOS, LOS MÁS AFECTADOS

Los latinos han sido la población más vulnerable al coronavirus, según datos actualizados de CDC.

En el país, la proporción de latinos que han adquirido el coronavirus es de 1,7 por cada persona blanca no hispana contagiada y la mortandad es de 2,8 latinos por cada blanco no hispano fallecido.

Y en California, el estado con mayores cifras de contagios, cerca del 58 % de los que han dado positivo a las pruebas médicas es latino, al igual que el 48 % de las muertes, aunque los latinos representan el 38,9% del total de la población del estado.

Por eso el trabajo de Leyva es tan importante y su voz al otro del teléfono es tan vital como amable. Hacer caso a sus consejos y recomendaciones puede salvar la vida de los que rodean a todo aquel que ha dado positivo a los test, tenga o no tenga síntomas. EFE News

Un "Ejército" de rastreadores para tapiar el COVID-19 en EE.UU.

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