LOS INMORALES QUE VIVEN DE LA POLÍTICA EN NUEVA YORK
Por Armando Bermúdez IMPACTO LATIN NEWS

Vivimos la era androide, web sin servidores, tecnología que deja caducos los electrónicos cada mes que pasa, también del espionaje descarado del gobierno y los inmorales que viven del poder sin desparpajo.
También vivimos la época de elecciones en la ciudad de Nueva York, que tiene dosis del humor de Woody Allen, inmaculadas prostitutas y los escasos escrúpulos de los Madoff que viven de las esperanzas de los ávidos de fortuna rápidas.
En el medio aparece el ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, forzado a dimitir hace cinco años después de conocerse su relación con una vendedora de placer de alto vuelo. A su lado aparece también Kristin Davis, la “madame” que le prestaba los servicios de sus chicas no para seguir en el plancito de antaño, sino para ser su rival para el puesto de contralor de la ciudad. Parece de Ripley, pero es verdad aunque Ud. no oo crea.
Spitzer le ha seguido los pasos a Anthony Weiner, ex congresista que se tuvo que marchar de Washington por compartir fotos suyas donde aparecía con ínfulas de hombre seductor. Éste último quiere ser alcalde en reemplazo de Michael Bloomberg.
En fin, es un festín de inmorales cuya reina parece ser Kristin Davis, la mujer que pasó unos meses en prisión por haber servido de “madame” al ex gobernador.
Hasta la fecha Spitzer no ha dicho una sola palabra sobre su abastecedora de placer del pasado. Eliot Spitzer apareció en una plaza pública de Manhattan y sorprendió a todos. “Espero me den una segunda oportunidad”, afirmó el ex gobernador a media ciudad de Nueva York por los diferentes medios de comunicación, después de anunciar su intención de convertirse en contralor de la ciudad de Nueva York.
Entre los rivales para ese puesto, además del presidente del condado de Manhattan, Scott Stringer está la señora Davis.
¿Podemos confiar en él? Es verdad que errar es humano y perdonar divino. En su caso, la justicia ya habló, el perdón que lo pida en privado a su conciencia.
Spitzer pide clemencia, que lo escuchen y perdonen porque afirma su principal carta de presentación para avalar su candidatura son sus años de “experiencia como fiscal general” de Nueva York, a finales de los años noventa, y después como gobernador del estado. Pero, ¿qué de las prostitutas y de su amiga que ahora compite contra él?
Spitzer y la señora Davis están rebajando la calidad de la política y la ética electoral en la ciudad de Nueva York. La están llevando a un extremo caricaturesco y peligroso, por lo que es mejor simplemente bajen sus velas.
Un discurso parecido es el que repite Weiner, candidato a la alcaldía, quien en cada ocasión afirma que está de regreso pidiendo perdón para su esposa, familia y sus electores.
Anthony Weiner se describe como un defensor de la clase media de la ciudad, a la vez que denuncia aumentos en los alquileres, escuelas que no dan abasto, excesivas regulaciones sobre los negocios en los barrios, y una escasez de “buenos empleos con beneficios”. La esposa de Weiner, Huma Abedin, que apoya a su esposo, afirma “Amamos a esta ciudad y nadie va a trabajar más duro por ella que Anthony”.
Vivimos la era androide, y también de muchos nuevos miserables que usan y viven de la política.




























