A medida que la ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia mundial del COVID-19, los trabajadores de entrega de alimentos basados en aplicaciones surgieron como trabajadores esenciales llevando comida en pleno apogeo de la crisis sanitaria a quienes estaban en confinamiento.
Los más de 65.000 trabajadores que se han convertido en un símbolo de la ciudad, en los últimos años han enfrentado condiciones laborales precarias, los violentos robos de bicicletas y un significativo aumento de asesinatos.
El “Movimiento de Repartidores de Comida de NYC” reúne a varios grupos de trabajadores de esta industria que utilizan sus plataformas digitales para denunciar las injusticias, los asesinatos, los accidentes y robos. Una escena que se repite por toda la ciudad por los constantes atropellos que son víctimas.


Sentirse amenazados los ha impulsado a organizarse, incluso ellos mismos han establecido fijar un horario para atravesar los puentes de la ciudad en el caso de aquellos que se trasladan de Manhattan hacia El Bronx, Queens, Brooklyn, donde se cometen más delitos.
A las 9:30 P.M. cuando normalmente realizan el último pedido, empiezan a reunirse por el lado de Manhattan al pie del Puente Queensboro, mientras que otros a la misma hora se reúnen cerca de la calle 125 en Harlem para atravesar el Puente Willis.
Prefieren recorrer en grupo estos puentes para sentirse protegidos, debido a que según explicaron a Impacto Latino, existe una respuesta inadecuada por parte del Departamento de Policía de Nueva York con respecto a los crímenes que ellos mismos denuncian.
“Queremos que las autoridades aclaren cada caso, que impartan justicia a como debe ser”, dijo el líder del Movimiento de Repartidores de Comida de NYC, Javier Solano, durante una conferencia de prensa en Manhattan donde junto a familiares de las víctimas y asesores legales también demandaron justicia.
Asesinatos a la orden del día
En menos de 15 días tres trabajadores de entregas de alimentos han fallecido, mientras que otros tres se encuentran gravemente heridos, algunos han sido atropellados por vehículos o brutalmente golpeados por intentar robarles su bicicleta o dinero en efectivo que ganan en el día.
A estas tres personas se agrega una larga lista de trabajadores que han fallecido en los últimos dos años en medio de la pandemia. Han sido diferentes motivos, la mayoría de ellos por la inseguridad que hay en las calles, la falta o poca visibilidad de las señalizaciones, ya sea también, por la irresponsabilidad de los conductores de vehículos o bien de bicicletas.
Un Jeep blanco que había sido reportado como robado, giró demasiado rápido en la intersección de Metcalf Avenue y East 172nd Street. Asesinando de inmediato al joven de 21 años Cristian Castelan, por quien sus familiares todavía siguen pidiendo justicia después de que la conductora, según testigos de la escena, se diera a la fuga.
La tía de Cristian Castelan, Elizabeth Cariño, calificó el accidente como “brutal” por el traumatismo que provocó el impacto en el cuerpo el pasado 3 de julio. Lo recuerdan como un joven carismático, trabajador y muy querido por sus familiares.
Las autoridades no han esclarecido el crimen, ni tampoco han detenido a la mujer que cometió el asesinato. Según la Sra. Cariño, los oficiales del NYPD están reuniendo las evidencias.
El Joven Cristian Castelan nació en Estados Unidos y a temprana edad se había regresado a México junto con sus padres. Luego de la muerte de su papá se regresa a la ciudad de Nueva York, para ayudar a su mamá y cuatro hermanos menores que se encuentran en México.
Su cuerpo será enviado en los próximos días a Acatlán de Osorio, Puebla, donde se realizarán honras fúnebres.


“Hasta este momento la conductora no se ha entregado, no ha sido arrestada. Solamente pedimos justicia, pedimos que, por favor, los consejeros de las comunidades nos ayuden a buscar la justicia que él se merece”, solicitó la Sra. Elizabeth Cariño, haciendo eco para que también este mensaje llegue a las principales autoridades, incluyendo el alcalde Eric Adams.
En una semana que ha sido dolorosa para los trabajadores de entrega de alimentos en su mayoría inmigrantes indocumentados, su trabajo ha sido esencial no solamente en tiempos de pandemia, sino también en estos momentos, porque entregan los alimentos en sus hogares u oficinas.
Los activistas y defensores de este movimiento reclaman que nadie escucha sus demandas, lo que los ha incentivado a organizarse y buscar asesoría legal.
Nadie escucha sus demandas
Cada caso es una historia diferente, por ejemplo, el asesinato de Victorio Hilario Guzmán quien murió de “muerte cerebral”, luego de ser atropellado en su bicicleta eléctrica el miércoles 23 de septiembre de 2020 en la esquina de Grand Concourse y 180th Street, Nueva York a sólo 10 minutos de donde vivía. Su hermano Elías Hilario, dijo que su caso continúa en la impunidad.
La historia de Victorio, originario de Guerrero, México, resume la de cientos de personas que emigran hacia los Estados Unidos en busca del sueño americano, sin embargo, encuentran la soledad o la muerte. Hasta la fecha la persona no ha sido capturada porque al igual que en el caso anterior se dio a la fuga.
“La justicia todavía no ha llegado para mi hermano y siempre he querido esto. Hay que unirnos para que todos juntos pidamos justicia para cada uno de nuestros familiares”, demandó Elías Hilario.
Los trabajadores de entrega de alimentos consideran que nadie escucha sus demandas, por ello se han organizado por las diferentes plataformas sociales, especialmente en Facebook. Dicen sentirse desprotegidos porque los casos de robo y asesinatos quedan impunes.
Idearon un plan para patrullar las calles crearon las páginas de Facebook llamadas “Delivery Boys en Acción NY”, “El Diario de los Delivery Boys en la Gran Manzana”, “Repartidores de Washington Heights”, “Chapín de Dos Ruedas”, también crearon grupos de WhatsApp donde tienen más de 300 miembros y comparten, por ejemplo, cuando una bicicleta ha sido robada o alguno de ellos ha tenido un accidente para que sus compañeros que están cerca puedan llegar en su auxilio.
“Nosotros nos hemos movido con los medios digitales. Nuestras redes son las que son las que hablan. Nosotros podemos hablar mucho, pero las pruebas las pueden encontrar en cada una de nuestras plataformas y créanme que ha habido resultados positivos”, destacó Javier Solano.
El pasado 6 de julio, el conductor de un sedán Infiniti chocó con un trabajador de entrega de alimentos, José Ángel Victoriano, mientras viajaba en su bicicleta eléctrica en la intersección de Grand Concourse y East 149th Street, en El Bronx.
El Sr. Demetrio dijo que no tenía información detallada de lo que realmente pasó a su sobrino José Ángel. Está esperando los reportes de la policía para que le informen lo que le pasó a su sobrino, sin embargo, hasta ahorita no tiene todavía información. José Ángel era el único sustento de su familia en México y dejó a sus hermanos más pequeños desamparados.
La organización Transportation Alternatives presentó algunos datos que indican que sólo el seis por ciento de los carriles para bicicletas protegidos de la ciudad están en el Condado de El Bronx, en comparación con el 75 por ciento ubicado en Manhattan y Queens.
Los trabajadores de entrega de alimentos Cristian Castelan, Victorio Hilario y José Ángel Victoriano, fallecidos en El Bronx, circulaban en carriles para bicicletas sin protección.

A pesar del evidente aumento de repartidores asesinados en las calles de la ciudad, muchos casos no se denuncian. A menudo estos trabajadores en su mayoría de Centroamérica y México temen interactuar con los oficiales del NYPD por ser inmigrantes indocumentados. Además, no esperan que la policía actúe en su defensa, incluso si interponen una denuncia.
Regresar a casa es una amenaza de muerte
Sin importar la intensidad del calor o las altas temperaturas de invierno, se puede apreciar a miles de deliveristas que atraviesan las principales arterias de la ciudad para entregar su pedido encima de sus bicicletas eléctricas.
Esa misma visibilidad los ha convertido en el blanco perfecto de los delincuentes que aprovechan la más mínima oportunidad para robarles su principal herramienta de trabajo. Estas bicicletas podrían tener un costo de $2.000 a $3.000
A pesar de estar organizados, los trabajadores que se ubican cerca del acceso a los puentes que conectan a Manhattan para llegar a sus trabajos viven con el constante temor de cruzarlos. Las entradas y salidas suelen estar aisladas, lejos de la seguridad de las calles. Reclaman que estos puentes tienen muy pocas cámaras de seguridad y las que están instaladas no funcionan.
Los familiares de Tiburcio Castillo pasaron semanas en su búsqueda cuando lo reportaron como desaparecido el 29 de junio, pegaron fotos de su rostro por los postes y algunos sitios públicos de la ciudad. Gracias a varias denuncias, lo lograron ubicar en el Lincoln Hospital.
Los médicos dijeron que Tiburcio Castillo, originario de Guerrero, México, se encuentra en estado de coma, pero poco despues falleció. Su hermano Palemón Castillo, dijo que esta noticia es un duro golpe para la familia, sobre todo porque es padre de dos niños entre 5 y 13 años.
No ha habido una investigación por parte de la policía. No obstante, su hermano Palemón explicó que los asaltantes lo golpearon en el puente Willis Avenue, que conecta Manhattan y el Bronx, le quitaron su matrícula consular, su celular y la bicicleta eléctrica.
El 5 de julio que se enteraron de que estaba en el hospital, los médicos les notificaron a los familiares que lo iban a desconectar, porque se mantiene respirando a través de las máquinas. Sin embargo, su esposa ha presionado para que no lo desconecten.
“Está en un riesgo muy grande, la solución solamente la tiene Dios. Estamos suplicando mucho a Dios que haga un milagro sobre él y solicitamos que los doctores nos apoyen”, suplicó Palemón Castillo.
Su desconsolada esposa, Senorina Félix, también ha pedido que los médicos le realicen otro examen para saber si su cerebro sigue funcionando o no.
Su hermano Palemón Castillo, explicó que las autoridades si desean podrían encontrar al agresor de Tiburcio Castillo, porque “la inteligencia de los Estados Unidos es muy avanzada”, sin embargo, hasta la fecha no conocen ningún reporte de la policía. “Necesitamos que se haga justicia y que nuestras súplicas sean escuchadas”, dijo.
Reclamó que la justicia sea imparcial en la ciudad de Nueva York, y a los inmigrantes indocumentados los persiguen a pesar de ser los más afectados. “La gente que está robando en los parques o las calles, son más protegidos que nosotros que venimos a trabajar dignamente”.
Las nuevas protecciones laborales no son suficientes
Si bien después de varios años de lucha movilizándose por las calles. La ciudad de Nueva York aprobó nuevas legislaciones que protegen a los trabajadores de entrega de alimentos, estas no son suficientes porque quedan desprotegidos de los robos de bicicletas, asaltos y asesinatos.
Para los defensores de repartidores de comida es triste que tantos compañeros hayan fallecido, sin importar las circunstancias legales que se encuentren. El trabajo de hacer entregas de comida se ha convertido en un trabajo peligroso.
Sin ánimos de señalar a nadie los deliveristas piden a las personas, incluyendo los políticos y las diferentes agencias pertinentes que tienen que ver con la seguridad en las calles, que hagan todo lo posible para que este tipo de tragedia se reduzca, ya sea a través de información, educación, o la manera que sea.
Están disponibles para colaborar y tener un diálogo sobre cómo se puede mejorar la calidad de vida en la ciudad.
“Somos todos ciudadanos que estamos residiendo aquí y todos los que recibimos aquí estamos contribuyendo y queremos ser parte del Sueño Americano y queremos tener el respaldo necesario”, expresó el líder del Movimiento de Repartidores de Comida de NYC, Javier Solano.
¿Cuáles son los nuevos derechos?
La primera fase aprobada indica que a partir del 24 de enero de 2022 las aplicaciones de entrega de alimentos deben tener una licencia del Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP), para operar en la ciudad de Nueva York.
Las aplicaciones deben notificar a los repartidores cuánta propina entregó el cliente por cada entrega.
Las aplicaciones están obligadas en notificar a los Deliveristas el total de la paga y las propinas que recibieron el día anterior.
Los trabajadores de entregas de alimentos basados en aplicaciones tendrán un mejor acceso a los baños del restaurante cuando recojan los pedidos.
La segunda fase indica que a partir de este 22 de abril los trabajadores tendrán nuevas protecciones y las aplicaciones de entrega de alimentos de terceros deben cumplir.
Permitir que los trabajadores de entrega de alimentos establezcan límites en las distancias que viajarán desde los restaurantes y qué puentes o túneles no están dispuestos a usar.
Proporcionar información por adelantado a los trabajadores de entrega de alimentos sobre la ruta, el pago y las propinas.
Las aplicaciones deberán pagar a los trabajadores de entrega de alimentos al menos una vez por semana.
También deberán ofrecer opciones de pago a los trabajadores de entrega de alimentos que sean gratuitas.
Proporcionar una bolsa de entrega aislada gratuita a un repartidor de alimentos después de haber realizado al menos seis entregas.




























