
Por Armando Bermúdez
IMPACTO LATINO
Cuando desde Washington se ha acabado el discurso “salvador” de las hipotecas denominadas “subprime” o de alto riesgo, en los vecindarios neoyorquinos continúa al galope la ola de desahucios o “foreclosures” de quienes son propietarios de su única casa.
Son tantos los casos diarios que se ventilan en los juzgados, que casi ningún juez aborda a fondo la situación de cada propietario, sino que simple y llanamente hace que su secretario (a) lea el encabezado de la demanda, el demandante y demandado, donde proliferan los Rivera, Márquez, García, Encarnación, Robles, etc., etc., y una docena de apellidos de origen hispano que son -junto a afroamericanos- los que más están perdiendo sus propiedades.
LATINOS Y NEGROS
Y así pasa sucesivamente, y los casos tienen como contraparte demandante a bancos como Bank of America, J.P. Morgan Chase, Deutsche Bank, HSBC Bank, etc. Estos, luego del primer aviso que dan a sus clientes en aprietos, les informan que en 90 días empezará el proceso de desahucio, y los todavía dueños -si es que no interponen ninguna acción legal- tienen pocos meses para quedarse en la propiedad y luego buscar un lugar donde re empezar su nueva vida ya no como propietarios sino de inquilinos.
Así ocurre en Brooklyn. Allí, uno de los jueces que se dedica exclusivamente desde hace varios meses a resolver los desahucios “en línea”, es el magistrado Noah Dear. Por lo general “resuelve” cien casos diarios. Él está al frente de resolver exclusivamente casi seis mil casos de desahucio, mientras otros dos jueces, seis mil casos restantes.
El año pasado ocurrieron 41 mil casos de desahucios en todo el estado de Nueva York, no muy lejos de la peor cifra que fue en el 2009, cuando llegó a 47 mil desahucios.
Solo el año pasado la espiral de “foreclosures” se incrementó en 433 por ciento en Brooklyn, uno de los condados más afectados por esta situación junto a Queens, y Long Island, de acuerdo a Realty Trac.
PROPIEDADES ‘ZOMBIES’
En este marco de “foreclosures” intensivos, la ciudad de Nueva York tenía más de 3,300 casas abandonadas o “zombies”, llamadas así porque tienen signos de “muertas” con malas yerbas creciendo por doquier, con restos de basura y en algunos casos semi destruidas por el tiempo.
De estas, 1, 421 casas “zombies” se encontraban en los condados de Suffolk, Nassau y Queens.
Aunque la crisis por la “burbuja inmobiliaria” estalló en el 2009, la cantidad de desahucios en 2015 fue ligeramente menor que al año 2014, pero fue el doble de lo que fue en el año 2000, según el Furman Center de NYU.
Sin embargo, el número de propietarios que repitieron el desahucio en seis años, fue de 19.5 por ciento en el 2000, y dramáticamente 49.3 por ciento en el 2015, confirmando que una prolongada crisis no ha podido ser subsanada por miles de familias propietarias, según el informe del Furman Center de NYU. Este mismo centro de investigación, ha encontrado que gran parte de los propietarios en aprietos en pagar sus hipotecas, es porque el cabeza de la familia, o su consorte, perdió el empleo y no han podido restablecer sus ingresos, y mayoritariamente son latinos y afroamericanos.
“Si los casos en la comunidad hispana y afroamericana es dos tercios, entre la población blanca la proporción es un tercio”, dice la investigación de Furman Center.
DEL LOBO UN PELO
Frente a esta situación y para paliar la crisis, el alcalde Bill de Blasio junto al senador Chuck Schumer,la presidenta del Concejo Melissa Mark-Viverito y concejales, además de organizaciones sin fines de lucro y Goldman Sachs como socio financiero, anunciaron la compra de 24 hipotecas en dificultades para viviendas de uno a cuatro familias - con un total de 41 unidades residenciales - en el Bronx, Brooklyn, Queens y en Staten Island.
Si bien no soluciona el problema medular de las hipotecas en riesgo de desahucio que son varios miles, la medida busca mantener a los propietarios afectados por la crisis de las hipotecas de sus casas, la adquisición, a través del nuevo Programa de Restauración de la Comunidad. Esta iniciativa, marca una de las primeras veces que un municipio ha intervenido para comprar viviendas en dificultades de la Administración Federal de Vivienda (FHA) que de otro modo habrían sido vendidas en una subasta al mejor postor.
“La preservación de vivienda asequible es esencial para la salud de nuestras familias y la fuerza económica de nuestras comunidades y por eso Programa de Restauración de la Comunidad de la Ciudad de Nueva York es tan importante. La adquisición de dos docenas de hipotecas en dificultades asegurados por la FHA, sin duda, ayudará a mantener a los neoyorquinos en sus hogares y vecindarios de la ciudad de Nueva York”, sostuvo el senador Chuck Schumer.
También resaltó el programa de salvación de un puñado de viviendas el fiscal estatal, Eric Schneiderman , quien dijo que con este programa, Nueva York continúa liderando el camino hacia adelante en nuestros esfuerzos colectivos para recuperarse de las profundidades de la crisis de los desahucios.
“(El programa) asegura que las hipotecas en dificultades no terminan en las manos del mejor postor, cuyo objetivo es sacar ganancias de las pérdidas de otras personas”, precisó Schneiderman.
GRAN RECESIÓN
De la misma opinión fue Melissa Mark-Viverito, presidenta del concejo municipal neoyorquino, cuya administración aportó un millón de dólares, quien señaló que el Programa de Restauración de la Comunidad, mantendrá más neoyorquinos en sus hogares y creará más viviendas asequibles para las familias trabajadoras.
“Muchos de nuestros barrios están todavía en el largo camino hacia la recuperación después del colapso del mercado de la vivienda; dando un paso en la compra de hipotecas y en dificultades, la ciudad está creando soluciones viables para los propietarios de viviendas y preservará las oportunidades de alquiler para las comunidades que más lo necesitan”, indicó Mark-Viverito.
El objetivo del programa es el de preservar la propiedad de vivienda asequible y las oportunidades de alquiler en los barrios que siguen teniendo altas tasas de desahucio y préstamos de alto riesgo. Mientras que el mercado global de la vivienda en la ciudad de Nueva York es fuerte, una serie de barrios todavía tienen que recuperarse del colapso del mercado de la vivienda que acabamos de vivir en la Gran Recesión de casi 10 años recientes.
A través de intervenciones específicas en estas áreas, el programa comienza a abordar los efectos económicos y físicos negativos causados por las propiedades con dificultades de ejecución de una hipoteca, manteniendo al mismo tiempo la existente y creando nuevas propiedades de vivienda asequibles y oportunidades de alquiler.
El programa servirá como un modelo para las ciudades de todo el país que buscan comprar hipotecas en dificultades por parte del gobierno federal como una estrategia para preservar la vivienda asequible y la estabilización de los vecindarios.


























