
Por Gustavo Suárez Ojeda
Presidente Agrupación Críticos y Periodistas de Teatro ACPT
IMPACTO
Se ha dicho que las vedettes son aquellas artistas quienes son la figura principal de una variedad en cabaret, es la mujer que luce poco vestuario lleno de lentejuelas y con una boa de plumas alrededor del cuello para llamar la atención y pretender ser más de lo que en realidad son. La época del vedetismo pasó a formar parte de la historia de las cabareteras como las llamaban en los centros nocturnos de postín o de barriada.
En la década de los años 60’s, 70’s y hasta los 80’s, poco antes de que México fuera azotado por un fuerte sismo de ocho grados en 1985 que dejó a su paso muerte y destrucción en el Distrito Federal, proliferaron por docenas, teniendo como consecuencia que se acabará la vida nocturna en la ahora llamada Ciudad de México.

Hoy en pleno siglo XXI aparecen nuevamente a través de un documental de María José Cuevas (hija de conocida pintor José Luis Cuevas), de estas mujeres que conquistaron no sólo al público, sino a empresarios quienes vieron en ellas un filón de oro.
La época del vedetismo tuvo una gran aceptación durante los años que he señalado como fueron el Terraza Casino, donde tuvimos el placer de disfrutar del gran espectáculo de la maravillosa Marlene Dietrich, El Patio de gran tradición en nuestro país, brilló la sensacional cantante francesa Edith Piaf, así como la italiana Rafaella Carrá , el centro nocturno que gozó de gran fama La Fuente, hicieron su debut como vedettes, sin ser vedettes Silvia Pinal, Elsa Aguirre, Ana Bertha Lepe, Ana Luisa Peluffo y Evangelina Elizondo, así como actrices salidas del cascarón como les llamaban a Sonia Furió, Kitty de Hoyos y Begoña Palacios.

En Los Globos llegaron de la Argentina, Zulma Faiad, Ethel Rojo y Nelida Lobato. Directa del Lido de París, Thelma Tixou, Wanda Seux y el deslumbrante show de la cubana Ninón Sevilla. En el cabaret del hotel Continental Hilton la dueña de la pista fue por muchos años La Dama del Violín, Olga Breeskin con una enorme boa alrededor de su cuello.
Aunque su género no era el de la clásica vedette, Yolanda Montes “Tongolele” creó su propio estilo tahitiano acompañada por el ritmo de tambores. En el Marraquech hizo su presentación la sensacional vedette puertorriqueña llamada por sus exuberantes atributos físicos, Iris Chacón “La Bomba de Puerto Rico”. La competencia entre estas damas de la noche que decían “quítate que ahí voy” destacaron la uruguaya Eda Lorna y la también hermosa argentina Sasha Montenegro.

Por esos mismos años aparecieron los populares cabarets de barriada como se les conocía El Burro, El Closet, El Cadillac, Las Fabulosas, El Azteca y El Barba Azul donde se presentaron exuberantes mujeres llegadas del norte, el sur y el centro de la República Mexicana como Lina D`Mar, Norma Lee, Gloriela, la veracruzana Grace Renat, la bella canadiense La Prinncesa Lea, quien se daba un baño de champaña en una enorme copa de cristal y Amira Cruzat entre otras, ellas eran rico manjar para los caballeros de abultada cartera y con temperatura de 40 grados. Paulativamente la época del vedetismo fue desapareciendo y surgieron los antros de las conocidas como “ficheras” a quienes les daban una buena comisión por cada botella de champaña que consumían cada cliente.
En cuanto a la productora y directora María José Cuevas sobre su documental “Bellas de Noche” reunió a cinco de las que supuestamente eran las más destacadas vedettes como Rosy Mendoza, la china acapulqueña Lyn May, Wanda Seux, La Princesa Yamal y Olga Breeskin. Ésta última no tuvo la necesidad de posar como sus compañeras totalmente desnudas quienes llegaron hasta el burlesque, hacían presentaciones en palenques, durante esos años gozaron de fama, de un buen capital, pues eran merecedoras de costosos regalos como un cheque con varios ceros, pulseras con brillantes, abrigos de mink, coches último modelo y hasta residencias de sus ricos admiradores y políticos de alto rango.

Las vedettes eran estrellas que brillaban de noche y se guardaban cuando salía el sol, sus historias fueron de alegría, dolor y tristeza, probaron las mieles de la fama, el éxito y el dinero. Hoy viven recordando su pasado, octogenarias, solas y acompañadas de los mejores amigos que encontraron en el camino, los perros.
Hasta la próxima y recuerda que también hablaré de ti.
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