“Las mil y una noches”, historia de amor en el corredor de la muerte

Clásico de la literatura árabe. De Olga El. Con Julissa Miranda, Janelis Ramírez, Amado Marte, Leonel Carrasco, Larissa Santiago, Ana Lorena Mejía, Dionicio Hernández Paredes, Jorge Reyes, Mario Anthony Mercado Santana, Maria Cotto, Altagracia Frías, S. Lalitha Cosme, Marcella Doniza, Lillian Reyes y Randy Montalvo. Músicos, PJ McAlpine, Carolina Rodríguez y Elizabeth Rodríguez. Escenografía, José Gutarra. Sonido, Anthony “Chad” Castillo. Vestuario, Erika Reyes y Janeli Ramírez. Coreografía principal, Kritin Amézquita. Maquillaje, Janelis Ramírez. Asistente de producción y dirección, Erika Reyes. Productora, Jeannette Mateo. Luces y dirección, Edú.

 

Escena de "Las mil y una noches" del Anacaona Theater.
Escena de "Las mil y una noches" del Anacaona Theater.

 

Por Carlos Navedo

IMPACTO LATINO

 

Esta producción de “Las mil y una noches”, del Anacaona Theater, y clásico de la literatura árabe se tradujo por vez primera en 1704 en francés por Antoine Galland, y fue una adaptación de un texto expurgado de los adulterios y hechos de sangre que abundan en el libro original.

En la adaptación de Olga El, la acción transcurre, en nuestros días en el corredor de la muerte de una prisión de máxima seguridad, donde una mujer condenada a muerte, de fe musulmana cuenta a modo de distracción a una oficial algunos de los cuentos de componen este histórico libro.

 

Bailable de "Las mil y una noches" que dirigió Edú.
Bailable de "Las mil y una noches" que dirigió Edú.

 

En su base este clásico literario es el componente se una serie de historias eróticas que tras ser censuradas una y otra vez, fue convertido en un cuento infantil.

Refrescante e inteligente el trabajo esta nueva adaptación se plantea inteligentemente la narrativa a través del baile, la música y canciones visionado por una reclusa y planteando además lo que una mujer enfrenta en la actualidad en un mundo marcado por arbitrariedades e injusticias, y situando las mismas en el presente con la magia del oriente.

 

El marajá.
El marajá.

 

Edú, joven director y actor puertorriqueño es el resposable de este novedoso e interesante montaje de “Las mil y una noches”, donde acomete en la dificil tarea de manejar escenicamente casi 20 artístas entre actores, bailarines y músicos. Este joven talento, de corta carrera pero sólido resumé ya cuenta en su haber, con un premio ACE 2016, como director revelación por “Papeles volteados”, asi como una actuación destacadísima en “El consultorio del Dr. Locardio”, de Franco Galecio.

El binómio Edú y Olga El, ha producido un pieza teatral teatral muy novedosa y de gran contenido artístico, donde sobresalen su atractivo vestuario, su impecable coreografía, y una fascinante música en directo. Todo esto se apoya en las relevantes actuaciones de la bella Larissa Santiago como Shezadi y la carcelera Julissa Miranda, ambas se complementan de manera expléndida logrando trabajos de primer orden.

 

La bailarina en azul.
La bailarina en azul.

 

Es muy dificil para nosotros, en este limitado espacio seleccionar sin menoscabo a este talentoso grupo actoral sin que mermen los merecidos elogios que cada uno merecen. Trabajos como este son dignos de ser equiparados a los que realizaban en los años 70, los pioneros de aquellos tiempos, nuestra época dorada teatral, donde se producía a destajo, sín interés y por verdadero amor al arte y al teatro.

Repetimos una y otra vez, la oportunidad y el espacio brindado por el comisionado de cultura de la República Dominicana, licenciado Carlos Sánchez, el director del VI Festival de Teatro Hispano del Comisionado, Luis Felipe Rodríguez y todo su equipo, la creación de este evento cultural que brinda espacio a nuestros artístas para exponer sus trabajos creativos.

 

La danza del abaníco.
La danza del abaníco.

 

Finalizando, vale recordar que el éxito circunstancial de cualquier obra o género depende no solo de los autores o los elencos, sino del público asistente que pueda idenficarse con esta.

Nos es muy grato personalmente, salir con una sonrisa al final de cualquier representación, en este caso “Las mil y una noches”, que nos cautivó y tocó nuestro buen gusto y no ofendió nuestro intelecto y por supuesto que ponga a flor de piel al niño que todos llevamos dentro.

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