Prosperidad con equidad:
El desafío de cooperación de las Américas

Por Laura Núñez Marín y Giovanna Ferullo
El debut de Cuba, las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela o el litigio marítimo entre Bolivia y Chile, entre otros, dominarán la agenda de la VII Cumbre de las Américas en Panamá, que se espera sea la cita del diálogo para celebrar la unión y resolver las diferencias.
La asistencia de Cuba por primera vez a una Cumbre de las Américas será especial por el anuncio de su acercamiento con Estados Unidos para el restablecimiento de las relaciones; sin embargo, las tensiones entre Venezuela, aliado de la isla, con el Gobierno estadounidense amenazan con "aguar la fiesta".
Bajo el lema "Prosperidad con equidad: El desafío de cooperación de las Américas", Panamá, como anfitrión, busca que la cumbre, que acogerá la capital del país centroamericano los días 10 y 11 de abril, sea el espacio propicio para que naciones como Venezuela y Estados Unidos, o cualquier otra de la región, resuelvan sus diferencias por medio del diálogo.
En ese sentido, el presidente panameño, Juan Carlos Varela, señaló recientemente que las cumbres son espacios para "tanto celebrar los logros como para poder definir las diferencias y poder arreglar esas distancias que separan a los mandatarios", en referencia a la nueva era entre Cuba y Estados Unidos y la mala hora entre Venezuela y Estados Unidos.
Las ya complejas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se agravaron tras las medidas ejecutivas adoptadas a principios de marzo por el presidente estadounidense, Barack Obama, que declaró en su país una "emergencia nacional" por "la situación" en la nación suramericana, junto a un paquete de sanciones contra varios funcionarios venezolanos.
Sobre el particular, los países que integran la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) han rechazado las medidas de Estados Unidos y Ecuador ha surgido como un eventual mediador para zanjar las diferencias.
Otro foco de tensión sobre Venezuela es la detención de líderes opositores, como Leopoldo López y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, a quienes el Gobierno vincula con acciones para desestabilizarlo, medida que ha sido muy criticada por varios países y organizaciones como la Unión Europea y Amnistía Internacional que han pedido su liberación.
Mientras crece la expectativa por el tan esperado apretón de manos entre los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, en la Cumbre, tras el histórico acercamiento anunciado en diciembre pasado por ambos Gobiernos, otros países "alistan su batería" para exponer en la cita continental sus demandas.
Uno de ellos es Bolivia, cuyo presidente, Evo Morales, ya confirmó que expondrá en la Cumbre y en la reunión paralela de los sectores sociales, su demanda marítima presentada en 2013 ante La Haya contra Chile para pedir que este país negocie una solución a su centenario reclamo de una restitución de su acceso al Pacífico, que perdió en una guerra en 1879.
También se prevé que la presidenta argentina, Cristina Fernández, plantee de nuevo el caso de las Malvinas, tras el reciente anuncio del Gobierno británico de un plan para reforzar y modernizar la infraestructura de defensa ante cualquier "amenaza" que pueda surgir de Argentina, que reclama su soberanía pese a que en un referendo de 2013 sus habitantes decidieron seguir siendo británicos.
Colombia, por su lado, presentará sus avances en el proceso de paz en La Habana con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se encuentra actualmente en el debate de las víctimas y la finalización del conflicto, punto en el que el Gobierno buscará apoyos en la región y así, poner fin a más de 50 años de guerra con esa guerrilla.
Por su parte, El Salvador, Guatemala y Honduras plantearán su visión sobre la Alianza para la Prosperidad, con la que esperan, como ya lo han expuesto a Estados Unidos delinear un plan para promover el desarrollo de Centroamérica y frenar la inmigración ilegal al país norteamericano.
Para esta ocasión, dos grandes de la región, Brasil y México, llegan a la cumbre aquejados por situaciones que los tienen en el "ojo del huracán".
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, es cuestionado por el manejo de la desaparición de 43 estudiantes de una escuela normalista, a manos del narcotráfico en complicidad con autoridades de la región, hace 6 meses.
Mientras, la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, se enfrenta al peor escándalo de corrupción dentro de la principal empresa del país, al tiempo que la economía se estanca.
En 2014 solo creció un 0,1 % y las proyecciones indican que este año sufrirá su peor resultado desde 1990.
Otro tema que seguramente se tratará en la cumbre es el preocupante panorama económico de la región, que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se frenará este año por la continuada caída de las materias primas, por lo que se deberán aplicar políticas de ajuste fiscal, entre otras reformas.
Finalmente, la Cumbre en Panamá será la oportunidad para que el actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se despida de su cargo, para el que ya fue elegido el excanciller uruguayo Luis Almagro, quien asumirá en mayo.
FOROS PREVIOS
La VII Cumbre de las Américas, que reunirá por primera vez a los 35 países del continente, estará precedida por cuatro foros que calentarán el debate en torno a temas sociales, políticos y económicos y entregarán recomendaciones a los gobiernos.
Se trata de los foros de sociedad civil; de juventud; y de rectores -este último inédito- coordinados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Gobierno de Panamá, además de un foro de empresarios por iniciativa del Ejecutivo panameño y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La polémica está servida desde hace semanas en torno a esos encuentros, especialmente el de la sociedad civil: mientras sectores de izquierda denuncian que los criterios de selección de los participantes fueron dictados por Washington, los organizadores señalan que ha primado la equidad.
Incluso la supuesta exclusión en esos escenarios de alianzas "progresistas" de América Latina, en favor de la presencia de grupos de derecha apoyados por Washington, ha sido presentada como una de las razones para la realización los próximos 9 y 10 de abril de la Cumbre de los Pueblos, que es "alternativa" a la de las Américas.
El Gobierno de Panamá, anfitrión de la cumbre presidencial, sostiene que el país está abierto para recibir a todos los sectores, y ha pedido que el respeto por el otro marque los distintos debates tanto en la cita de alto nivel como en los eventos previos.
La vicepresidenta y canciller panameña, Isabel De Saint Malo de Alvarado, ha sido enfática en que los foros han sido concebidos para discutir los mismos temas de la cumbre y no como palestra para abordar la situación particular de un país o grupo de ellos.
La VII Cumbre de las Américas, bajo el lema "Prosperidad con Equidad", tendrá como ejes temáticos la salud, educación, medioambiente, energía, seguridad, migración, gobernabilidad democrática y participación ciudadana.
La insistencia del Gobierno panameño sobre la temática de los foros ocurre cuando la escalada de tensión en las últimas semanas entre Venezuela y Estados Unidos ha acaparado los análisis y comentarios sobre la cumbre y lo que se espera de ella.
El diferendo Caracas-Washington incluso ha restado brillo al histórico proceso de acercamiento iniciado en diciembre pasado por Estados Unidos y Cuba y que se pensaba, en un principio, centraría el interés de la cita hemisférica.
En ese contexto, el llamado Foro de la sociedad civil promete reunir del 8 al 10 de abril próximos a cerca de 700 organizaciones de disidentes cubanos, opositores venezolanos, grupos progubernamentales de todos los países, ultraconservadores y lo que defienden la diversidad sexual, entre muchos otros.
La organización del foro ha supuesto una "situación difícil para hacer los equilibrios correspondientes", confesó su responsable, Rubén Castillo, quien dijo estar consciente de que será blanco de las "críticas de tirios y troyanos".
Para sectores de izquierda en Panamá el Foro de la sociedad civil está "manipulado" por Estados Unidos, como dijo a el catedrático panameño Olmedo Beluche, uno de los organizadores de la Cumbre de los Pueblos.
En La Habana, el diario Juventud Rebelde informó el sábado pasado de que "más de un centenar de representantes de la sociedad civil cubana estará presente en los foros y actividades paralelas de la VII Cumbre de las Américas".
Mientras que desde Caracas una central sindical aliada del Gobierno ha anunciado que instalará una "tarima antiimperialista" en Panamá del 7 al 9 de abril.
El IV Foro de la Juventud se celebrará los días 8 y 9 por iniciativa de Young Americas Business Trust (YABT), para que jóvenes "líderes y emprendedores de entre 18 y 34 años aporten a los Gobiernos recomendaciones, opiniones, acciones e iniciativas sobre las áreas temáticas de la Cumbre de presidentes".
El II foro empresarial reunirá el 9 y 10 de abril a altos directivos de las empresas más importantes del continente, para que compartan "sus ideas sobre los temas claves para el fortalecimiento del sector privado y las prioridades y oportunidades para el desarrollo de la región".
El foro de rectores, también el 9 y 10 de abril próximo, ha convocado a 400 rectores de universidades públicas y privadas de toda América que centrarán la discusión en asuntos como la movilidad académica, la tecnología e innovación como herramientas de mejora e investigación, y en el desarrollo económico sostenible.
Este foro académico ha sido una iniciativa del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, consciente de la necesidad de analizar los retos de cooperación para lograr prosperidad a través de la educación en una región que busca su desarrollo, de acuerdo a la información oficial.




























